Londres, Reino Unido. Mucho antes de que las mujeres conquistaran el derecho al voto en distintos países del mundo, la filósofa y escritora británica Mary Wollstonecraft (1759-1797) desafió las normas de su época al defender que las mujeres debían gozar de los mismos derechos y oportunidades que los hombres. Considerada una de las precursoras del feminismo moderno, sus ideas sentaron las bases intelectuales del movimiento sufragista que surgiría décadas después.
Nacida el 27 de abril de 1759 en Londres, Wollstonecraft creció en un entorno familiar marcado por la inestabilidad económica y la violencia doméstica. Estas experiencias influyeron en su visión sobre la desigualdad de género y la llevaron a cuestionar el papel subordinado que la sociedad asignaba a las mujeres.
Convencida de que la educación era la clave para alcanzar la igualdad, trabajó como institutriz, maestra y escritora. En 1792 publicó su obra más influyente, “Vindicación de los derechos de la mujer” (A Vindication of the Rights of Woman), considerada uno de los textos fundacionales del pensamiento feminista.
En este ensayo, Wollstonecraft rechazó la idea de que las mujeres fueran inferiores por naturaleza y sostuvo que las diferencias entre hombres y mujeres respondían, principalmente, a la falta de acceso a la educación. Argumentó que una sociedad verdaderamente justa debía ofrecer las mismas oportunidades educativas y civiles para ambos sexos.
Aunque en su obra no formuló una campaña específica por el sufragio femenino, sí defendió que las mujeres debían ser reconocidas como ciudadanas racionales con derechos propios, una idea revolucionaria para finales del siglo XVIII. Su planteamiento de igualdad política y moral inspiró a generaciones posteriores de activistas que sí convertirían el voto femenino en una de sus principales reivindicaciones.
Durante el siglo XIX, líderes sufragistas del Reino Unido y Estados Unidos encontraron en sus escritos un sólido fundamento filosófico para exigir la participación política de las mujeres. Figuras como Susan B. Anthony, Elizabeth Cady Stanton y Millicent Garrett Fawcett retomaron muchos de los principios defendidos por Wollstonecraft al impulsar campañas por el sufragio femenino.
Su legado también trascendió el derecho al voto. Sus ideas contribuyeron al desarrollo de movimientos que promovieron el acceso de las mujeres a la educación superior, el empleo, la propiedad y la participación en la vida pública, transformando el debate sobre la igualdad de género a nivel mundial.
Mary Wollstonecraft falleció el 10 de septiembre de 1797, pocos días después de dar a luz a su hija Mary Shelley, quien años más tarde alcanzaría fama universal como autora de la novela Frankenstein. Aunque durante décadas su vida personal fue objeto de críticas y controversias, el valor de su pensamiento ha sido ampliamente reconocido por la historia.
Hoy, más de dos siglos después de la publicación de Vindicación de los derechos de la mujer, Mary Wollstonecraft es considerada una de las figuras más influyentes en la defensa de los derechos de las mujeres. Sus escritos no solo cuestionaron las estructuras de desigualdad de su tiempo, sino que proporcionaron las bases filosóficas sobre las que se construiría el movimiento sufragista y la posterior conquista del voto femenino en numerosos países.