Corea del Sur enfrenta una de las tasas de natalidad más bajas del mundo, un problema que el Gobierno considera como crítico. A pesar de los esfuerzos por revertir esta tendencia, muchas mujeres optan por modelos alternativos al de la familia tradicional, priorizando su desarrollo personal en un contexto de altas expectativas laborales y costos de vida elevados. Este fenómeno refleja un cambio en los valores tradicionales respecto al matrimonio y la familia.

Además, el conservadurismo profundamente arraigado dificulta la vida de las parejas del mismo sexo, quienes también luchan por derechos básicos como el matrimonio y la formación de una familia.