El documento toma como punto de partida la información proporcionada por el Proyecto Migrantes Desaparecidos de la Organización Internacional para las Migraciones (OIM), que destaca que “tan sólo de enero a junio se tiene el reporte de 782 personas migrantes que han fallecido o desaparecido en la frontera México-Estados Unidos, entre ellas 40 niñas, niños o adolescentes”.

El RNPDNO identifica que de enero de 2019 a junio de 2024 se registró a 7 mil 276 niñas, niños y adolescentes desaparecidos en México, de los cuales, sólo 25, es decir el 0.36%, fueron clasificados como niñez y adolescencia en contextos de movilidad. Y, de ese porcentaje, “el 56% fue reportada como desaparecida en el año 2023, mismo año que se llegó a la misma cifra de desapariciones desde el año 2019”.

Tras identificar los distintos motivos por los que las personas deciden migrar, como la reunificación familiar, la búsqueda de mejores oportunidades, así como el desplazamiento por la violencia en sus lugares de origen, el informe resalta que, según la UPMRIP, las entidades donde mayormente se llevaron a cabo las detenciones de menores fueron Chiapas, Tabasco, Veracruz, Baja California, Nuevo León, Coahuila, Tamaulipas, Sonora, Oaxaca, Chihuahua, Puebla y Estado de México.

Con apego a datos de UPMRIP del 1 de enero de 2019 a junio de 2024, “es posible visualizar que 384 mil 284 niñas, niños y adolescentes fueron captados por la autoridad migratoria, mostrando también un ascenso en cada año -con excepción del año 2020 por las restricciones de covid-19”.

Peticiones de asilo y desapariciones

Otros datos reveladores son las solicitudes de asilo ante la Comisión Mexicana de Apoyo a Refugiados (Comar), entre 2019 y junio de 2024, periodo en el que hubo 130 mil 360 niñas, niños y adolescentes que solicitaron asilo en México, originarios principalmente de Honduras (55 mil 834), Chile (12 mil 598), Brasil (10 mil 8666), Haití (10 mil 338), El Salvador (9 mil 242), Guatemala (7 mil 864), Venezuela (6 mil 880) y Cuba (6 mil 102), “que coincide con el contexto político y de seguridad que se vive en dichos países”, destacando que “quienes tienen la nacionalidad chilena y brasileña, son hijos e hijas de padres y/o madres de origen haitiano”.

En el informe se recogen comentarios de varias organizaciones civiles de derechos humanos, que refieren la falta de claridad de los motivos por los que los niños, niñas y adolescentes desaparecen, pero “existe la hipótesis desde colectivos y organizaciones de la posibilidad de que fueron llevados para fines de trata sexual, realizar trabajo forzado o puesto en adopción ilegal”.

Organizaciones ubicadas en Chiapas como la Rediasy Melel Xojolobal han detectado que a partir del 2021 “se ha intensificado la violencia criminal y con ello el aumento sostenido de la desaparición”, documentándose casos de “situaciones de enganche hacia la niñez y adolescencia en colonias y espacios con mayor marginación; por lo que se podría hablar de casos de reclutamiento para actividades del crimen organizado o caer en redes de trata para otros fines”.

El documento destaca la persistencia de estimación de que el 80% de personas que fallecen en el desierto, entre México y Estados Unidos, “nunca son encontrados, identificados o recuperados dadas las condiciones geográficas adversas”. Asimismo se pone como caso emblemático la historia de la niña nicaragüense de tres años, Sofía Abigail Caballero Huete, desaparecida en mayo de 2022, que cuando viajaba intentó con su madre atravesar el Río Bravo en Piedras Negras, Coahuila, para reunificarse con su padre en Estados Unidos. El cuerpo de la madre apareció sin vida un día después, no así el de Sofía, por lo que existe un reporte y carpeta de investigación por desaparición.