Cuando Wilma Mendoza era niña se prometió a sí misma que nunca sería como su padre Gregorio Mendoza. Vio y vivió de cerca cómo la labor de defender su territorio le quitaba a este reconocido líder indígena del Alto Beni, en Bolivia, el tiempo que su familia merecía recibir y a la larga no le generaba más que frustraciones. La promesa duró muy poco.

En la universidad, Wilma Mendoza ocupó sus primeros cargos de liderazgo femenino y poco después, siguiendo la voz de la herencia, fue designada dirigente de la Tierra Comunitaria de Origen (TCO) Mosetén. Tenía 27 años. Desde entonces, su trabajo ha estado enfocado en generar espacios de liderazgo para las mujeres, combatir el machismo que hay dentro de los pueblos indígenas y cuidar las conquistas de sus antepasados.

En esta entrevista con Mongabay Latam, Wilma Mendoza cuenta los desafíos que enfrenta en la formación de nuevos liderazgos y el reto de preparar a otras mujeres para que continúen la lucha indígena.