El Ministerio Público presentó el “Protocolo Patricia”, una guía técnica y operativa diseñada para fortalecer la investigación y el abordaje judicial de los casos de feminicidio, informó la entidad en conferencia de prensa.
La iniciativa llega en un contexto de fuerte aumento de la violencia contra las mujeres: datos recientes muestran un incremento del 86% en los feminicidios durante el primer semestre de 2026 respecto al mismo periodo del año anterior.
Esta herramienta especializada se realizó a través del Instituto Superior de Formación de Fiscales y con la ayuda de fiscales de homicidio y femicidio a nivel nacional por el empeño del Procurador General de la Nación, Luis Carlos Gómez Rudy, y con el aporte de expertos nacionales e internacionales y las buenas prácticas promovidas por ONU Mujeres y la Red Especializada en Género.
De acuerdo con el procurador Gómez, el documento orienta el trabajo de los fiscales desde el conocimiento del hecho hasta el juicio oral, estableciendo criterios técnicos para mejorar las investigaciones, el desarrollo de las actuaciones procesales y la fundamentación de las decisiones judiciales.
El documento lleva el nombre de la fiscal Patricia Ossa Sánchez, quien ejerció por 17 años en el Ministerio Público, y fue asesinada el 18 de mayo de 2026, presuntamente por su expareja en el área de Pueblo Nuevo.
Alza de femicidios en lo que va del 2026
La presentación del documento coincide con el recrudecimiento de los casos de violencia contra la mujer y que, en el peor de los casos, llegan a morir a manos de sus verdugos. Registros del Ministerio Público revelan que, durante los primeros seis meses del año, el país ha registrado 30 víctimas, entre ataques consumados y tentativas, con una fuerte incidencia en la capital del país.
De enero a junio, se reportaron 13 femicidios y 17 tentativas de femicidio. Esta cifra refleja una variación del 86% y 89% respectivamente en comparación con el año anterior.
La mayoría de los femicidios se han registrado en el distrito de Panamá, San Miguelito y la provincia de Panamá Oeste. Las víctimas tenían entre 18 y 44 años de edad.