Colombia se encamina a la protección de menores con la eliminación del matrimonio infantil

Por Greace Vanegas

A falta de la sanción presidencial para que entre en vigor, la eliminación de un artículo del Código Civil, que permitía matrimonios y uniones de menores desde los 14 años que contaran con el permiso de sus padres, recibe el aplauso de las agencias de la ONU. Las niñas colombianas son más dueñas ahora de su infancia y de su futuro.

Colombia ha sumado a su historia una decisión trascendental: la eliminación de todas las formas de uniones tempranas en las cuales uno o ambos contrayentes o compañeros sean menores de 18 años.

El Congreso de la República aprobó recientemente, luego de varios intentos fallidos, un proyecto de ley que modifica un artículo del Código Civil que permitía a los mayores de 14 años contraer matrimonio con el permiso de sus padres.

La norma estaba vigente desde 1887, un reflejo del arraigo de una práctica que ha vulnerado los derechos de niñas, niños y adolescentes. En el país suramericano, una de cadacinco adolescentes está unida y una de cada 10 niñas entre los 10 y 14 años vive en esas condiciones, según estudios del Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF).

La aprobación de la ley que prohíbe el matrimonio infantil y las uniones maritales de hecho con o entre menores de edad se abrió camino con el apoyo de congresistas de diferentes corrientes políticas.

Ahora solo falta la sanción presidencial para que entre en vigencia. “Esta aprobación ha sido posible porque hemos reunido el consenso de todos los partidos políticos. No solo implica la prohibición, sino una política pública robusta que permita cambiar las costumbres y generar una conciencia en la población sobre el daño grande que se les hace a niñas, niños y adolescentes con los matrimonios y uniones”, destacó la senadora ponente Clara López.

Activistas celebran la eliminación del matrimonio infantil en el Parlamento colombiano.

Un avance por los derechos de niñas, niños y adolescentes

Con esta determinación, Colombia da un paso decisivo hacia la protección de los derechos infantiles y el cumplimiento de los Objetivos de Desarrollo Sostenible.

Concretamente, el Objetivo número 5, que apunta a lograr la igualdad entre los géneros y empoderar a todas las mujeres y las niñas, y contempla eliminar todas las prácticas nocivas, como el matrimonio infantil, precoz y forzado, y la mutilación genital femenina, al año 2030.

Bibiana Aido Almagro, representante de ONU Mujeres en Colombia, reconoció el avance que supone la prohibición para evitar violaciones a los derechos humanos de mujeres y niñas.

Desde ONU Mujeres queremos felicitar a Colombia por la magnífica noticia de la aprobación del proyecto de ley que elimina el matrimonio infantil, las uniones maritales de hecho y las uniones tempranas y forzosas. Estas prácticas afectan gravemente los derechos a la vida, la salud, la educación y la integridad de mujeres y niñas e impacta negativamente su desarrollo. Las niñas no se tocan”, afirmó.

Romper círculos de pobreza

Por su parte, Andrea Tague Montaña, oficial de género y desarrollo de UNICEF en Colombia, explica que esta excepción es una de las medidas que más favorece el futuro de niños y niñas.

“Los matrimonios infantiles y las uniones tempranas son comprendidas como prácticas nocivas que no solamente implican violencias de género, sino la vulneración de múltiples derechos que hacen que, especialmente las niñas, entren en círculos de pobreza. Refuerzan la discriminación y la idea de que lo mejor que les puede pasar a como único destino es casarse y tener hijos”, asegura la oficial.

Los matrimonios infantiles y uniones tempranaslimitan el empoderamiento económico en la transición a la vida adulta, la autonomía e independencia, de acuerdo con UNICEF.

Tague advierte que, al entrar en una relación de poder desigual con parejas entre seis y diez años mayores, las niñas tienen pocas oportunidades para decidir si quieren tener relaciones sexuales o no, cuántos hijos quisieran tener o cuál es la vida que quierenllevar.

“Entran a escenarios donde, en muchos casos, empiezan a cumplir roles de mujeres adultas. Por ejemplo, el trabajo infantil, doméstico y de cuidado es su labor casi que diaria. Son niñas que dejan de estudiar, que pierden sus derechos por entrar en una unión temprana. Es importante hacer un llamado a la sociedad para no seguir normalizando las uniones tempranas, eso es vulneración de derechos. Las niñas no dejan de ser niñas por estar viviendo con un señor”, agrega la oficial de UNICEF.

Colombia ha añadido una decisión trascendental a su historia: la eliminación de todas las formas de uniones tempranas en las que uno o ambos miembros de la pareja sean menores de 18 años.
Cortesía Leonardo Vargas/Prensa del Senado de Colombia
Colombia ha añadido una decisión trascendental a su historia: la eliminación de todas las formas de uniones tempranas en las que uno o ambos miembros de la pareja sean menores de 18 años.

Impulsar proyectos de vida

El proyecto de ley aprobado en Colombia también establece acciones para fortalecer la política pública nacional de infancia y adolescencia a través de la creación del programa nacional ‘Proyectos de vida digna para niños, niñas y adolescentes’.

El programa contará con una estrategia “para prevenir matrimonios infantiles, uniones maritales de hecho y uniones tempranas y garantizar medidas de restablecimiento de los derechos de las niñas, niños y adolescentes que han sido afectados por estas formas de violencia”, señala la norma aprobada.

La estrategia deberá incluir un énfasis especial en zonas rurales apartadas, las más vulnerables. Los pueblos indígenas también participarán en los programas de prevención y atención, en el marco de su autonomía y gobiernos propios.

“Ahora viene lo más importante y es que ese programa logre atender los determinantes estructurales de las uniones tempranas, que son la pobreza y la falta de educación y que, además, logre vincular a las familias y las comunidades en la transformación de esas normas sociales”, opina Tague Montaña.

Colombia ocupa el puesto 20 a nivel mundial con respecto al número de niñas casadas o unidas antes de cumplir los 15 años, y en América Latina y El Caribe ocupa el puesto 11 en adolescentes unidas antes de cumplir los 18 años, una realidad que se espera revertir con la nueva ley.

“Este cambio legislativo es un mensaje para la sociedad colombiana en el sentido de que el país debería promover y generar condiciones y oportunidades para que las niñas puedan tener proyectos de vida, que puedan decidir de manera autónoma y libre”, concluye la oficial de género de UNICEF.

Juventud robada de los desplazados del Congo

Atrapados entre el negro suelo volcánico y las nubes bajas, los refugios se agrupan a lo largo de las callejuelas del campamento. En estos espacios confinados, las familias desplazadas intentan sobrevivir a pesar de la falta de alimentos, agua e higiene. Aquí todos han sufrido la huida, la guerra y la violencia. Esther sólo tenía 16 años cuando tuvo que abandonar la ciudad de Saké por los bombardeos. En su vientre ya llevaba al bebé fruto de su primera violación. Esther, como muchas otras jóvenes, solía ir al bosque a recoger leña. Un día, seis hombres se cruzaron en su camino. “Estaba con dos amigas. Los hombres empezaron a intimidarnos. Mis amigas consiguieron escapar, pero yo no. Dos hombres me llevaron a la fuerza.” De vuelta a casa, Esther no se atrevió a contárselo a su familia. Unos meses después, su madre notó que su cuerpo estaba cambiando, y la joven se lo confió. Las víctimas de violencia sexual a veces son rechazadas por sus familias. A pesar del miedo a la mirada de la comunidad, Alphonsine nunca ha dejado de apoyar a su hija. “Cuando vi que empezaba a salirle la barriga, dije: Señor, ayúdame a superar esta prueba. En el pueblo, cuando se enteren de que ha tenido problemas, no me considerarán una madre porque no he sabido mantenerla a salvo. Quería suicidarse, tenía pánico. Le digo que siga buscando consejo, así la ayudo.”

Cuando madre e hija llegaron a Goma en febrero, no tenían recursos. Así que, a regañadientes, Esther vuelve al bosque a recoger leña para vender en el mercado. Fue entonces cuando se produjo la segunda violación. Esther no volvió nunca más al bosque. La asaltan pensamientos invasivos. Por la noche sueña que sus agresores vuelven para atacarla. Motivada por su madre, decide participar en los talleres de estabilización emocional de Acción contra el Hambre. “He aprendido a hablar de mi historia. Lucho por reducir los pensamientos intrusivos con los ejercicios que aprendí en Acción contra el Hambre. Siento que me tranquilizan. Pero cada vez que mi madre sale a buscar trabajo y vuelve sin nada, o cuando miro a mi bebé y pienso en el futuro, vuelven los pensamientos.” En sus brazos, Esther sostiene a su hija, nacida hace una semana. El bebé duerme plácidamente, envuelto en una gran sudadera naranja. “Cuando di a luz, sentí alegría, pero ahora me pregunto por su futuro. ¿Cómo crecerá mi hija? Sólo tiene ropa porque se la da la gente de buena voluntad. ¿Cómo sobrevivirá?” A sus 17 años, Esther ya no tiene las preocupaciones de los adolescentes de su edad. De hecho, algunos de sus amigos le han dado la espalda porque, dicen, “ya no es una jovencita.”

MILES DE VÍCTIMAS DE LA VIOLENCIA DE GÉNERO

Como Esther, miles de mujeres y niñas han sido víctimas de violencia de género en los campos de desplazados del este de la RDC. Violencia psicológica, física y sexual. “Tenemos una población muy grande de supervivientes de esta violencia. De enero a marzo de 2024, podríamos estimar que 70.000 personas son supervivientes de violencia de género, lo que demuestra la magnitud de la situación y la necesidad de establecer un plan de prevención y apoyo a las víctimas,” explica Valdés Wamba Nguimabou, responsable del departamento de Salud Mental y Apoyo Psicosocial de Acción contra el Hambre en la República Democrática del Congo. “Son personas que muestran signos de gran angustia. Tienen problemas para dormir, pensamientos suicidas y no pueden comer como antes. En nuestras actividades, estas personas se sienten escuchadas y pueden poner palabras a su sufrimiento.” Desde marzo, más de 20.000 desplazados se han beneficiado de las actividades de apoyo psicosocial de Acción contra el Hambre en los campamentos de los alrededores de Goma.

A pesar del trauma, Esther besa y acuna tiernamente a su bebe, mientras su madre la mira. “Me siento feliz, porque hay mucha gente de mi edad que no tiene nietos. Pero yo tengo una nieta. Lo que Dios me dé, lo utilizaré para cuidar de mis hijos. Iré donde me den trabajo. Si me dan uno en Goma, viviré en Goma, si es en Saké, viviré en Saké.”

SER ADOLESCENTE EN UN CAMPAMENTO

 

En las callejuelas del campamento de Lushagala 1, nos cruzamos con muchos estudiantes con sus pequeños uniformes blancos y azules. Pocos adolescentes van todavía a la escuela. Pero esta mañana, en la clínica de Acción contra el Hambre, algunos de ellos redescubren algunos de sus recuerdos de la vida escolar. Un cuaderno, un lápiz y flamantes bancos de madera. En la clínica para adolescentes, el Dr. Innocent Birindwa y la Dra. Anouarite Iranga forman a 50 voluntarios de entre 16 y 22 años. Les enseñan comportamientos de riesgo, como el abuso de drogas y alcohol, la violencia de género y la SSR (salud sexual y reproductiva). Luego se pide a estos adolescentes que transmitan el mensaje a quienes les rodean. “Si un padre habla a los jóvenes del campamento, piensan que es una amenaza y no escuchan. Pero es más fácil que los jóvenes se lleven bien entre ellos,” dice la Dra. Anouarite Iranga, supervisora de SSR. “Un líder adolescente verá a un joven fumando cáñamo y le dirá: «Hermano, estas son las consecuencias de fumar», y lo entenderá. Mientras que un padre primero regañará antes de explicar los males de fumar.”

Junto al centro de Acción contra el Hambre hay un descampado donde a los jóvenes les gusta pasar el rato. A un lado los pequeños juegan a las canicas, al otro los mayores discuten los problemas de la vida en el campamento. Antes de entrar en Acción contra el Hambre, Silas, de 18 años, dice que llevaba una vida de la que no está orgulloso. “Antes era un bandido, antes era un alcohólico.” Hace dos años, Silas abandonó precipitadamente la ciudad de Saké durante un bombardeo. En su huida, se separó de sus padres. Desde entonces, vive en Lushagala 1 con 4 hermanos menores. “Mis hermanos y hermanas podían encontrarse un día con bandidos o ser violados. Así que pensé que al menos, si me convertía en líder adolescente, podría adquirir conocimientos e ideas sobre cómo ayudarles si ocurrían esas cosas.”

Hoy, Silas ha dejado de beber, ya no forma parte de una banda y le gustaría encontrar un trabajo para mantener a su familia. En el campamento, muchos jóvenes se refugian en la bebida. “Estos jóvenes atraviesan un periodo crucial de su vida, la crisis de la adolescencia. Se enfrentan a problemas de identidad, cambios corporales e incluso psicológicos. Combinados con estos cambios, que son normales, tenemos la vida en los campamentos y todas las situaciones difíciles por las que han pasado, y se vuelve complicado para ellos.” explica Valdés Wamba Nguimabou, jefe del Departamento de Salud Mental y Apoyo Psicosocial.

A sus 16 años, Josline es una de las participantes más jóvenes en el programa de formación. “Como líder adolescente, mi papel es concienciar a los jóvenes que conozco, animarles a buscar tratamiento. He aprendido que la mejor manera de protegerse contra las ETS es usar preservativo. Y que si alguien te viola, tienes que ir a ver a los médicos para que te den medicinas.” Han pasado 3 años desde que Josline dejó Masisi con su familia. A ella también le gustaría encontrar un pequeño trabajo para no tener que ir al bosque a recoger leña. “Cuando veo a un hombre de uniforme, me asusto, porque recuerdo que fueron ellos quienes nos echaron de nuestro pueblo. Como soy niña, también tengo miedo de que me violen.” Josline ve hombres de uniforme todos los días, ya que el campo está cerca de zonas de conflicto. Entre los habitantes del lugar también hay muchos hombres armados. Su presencia aumenta la sensación de miedo e inseguridad entre la población desplazada.

UNA INFANCIA MARCADA POR LA DESNUTRICIÓN

André se durmió en el regazo de su madre, agotado. Ambos habían venido desde el cercano campamento de Rusayo para una consulta en la clínica móvil de Acción contra el Hambre en Lushagala 1. Mientras se realizaban las pruebas antropométricas, el pequeño empezó a gritar y a su madre se le escaparon algunas lágrimas. Al igual que su hermano mayor, André había sufrido una recaída de desnutrición aguda grave. “Cuando estaba en Rutshuru, mis hijos estaban bien. Les daba buena comida. Comían normalmente y no estaban en este estado,” explica Diane. La joven decidió abandonar Rutshuru con sus hijos de 4 años cuando su marido, profesor, fue asesinado por una bala perdida a la salida de la escuela. Primero fue a Masisi, a reunirse con su tío, pero allí también les alcanzaron los combates. La familia huyó de nuevo, en dirección a Goma. “Llevamos casi dos años y medio desplazados. Huí con mis hijos sin nada y aquí no recibo nada. Si gano algo de dinero lavando platos o recogiendo leña, compro arroz, pescado seco y ugali.” La familia, de 5 miembros, vive en una estrecha tienda hecha de lonas y palos. Diane ha colocado unos grandes trozos de roca negra a los pies del refugio para protegerlo del viento y la lluvia. La niebla se disipa y el volcán Nyiragongo, que domina los campos de desplazados, se va haciendo poco a poco a la vista. Diane barre escrupulosamente delante de su tienda, con el pequeño André dormitando a su espalda. “Cuando vi que se le empezaban a hinchar las piernas, fui a ver a una vecina que me dijo que en Acción contra el Hambre trataban a niños. Lo llevé allí, lo trataron y se recuperó. Una vez curado, salió del programa y vi que volvía a cambiar. Lo llevé por segunda vez. Me entristece mucho ver a mis hijos así. Me resulta difícil estar sola para cuidarlos.”

El Dr. Aimé Mukunzi está a cargo del programa de Nutrición y Salud en Goma. Atiende regularmente casos como el de André en las clínicas de Acción contra el Hambre. “Los casos de desnutrición están aumentando entre los niños menores de 5 años, dadas las condiciones de vida en los campamentos. La gente no tiene suficiente para comer y los alimentos no se distribuyen con regularidad. Algunos hogares se han mudado varias veces y ya no pueden estabilizar la dieta de sus hijos. Las condiciones de higiene son insatisfactorias, lo que provoca enfermedades que empeoran la situación nutricional de los niños.”

HOSPITALIZACIÓN DE NIÑOS MENORES DE 5 AÑOS

Cada mes, Acción contra el Hambre registra una media de 400 nuevos ingresos de niños menores de 5 años que sufren desnutrición aguda grave. La mayoría de los casos se tratan de forma ambulatoria. Los niños que muestran signos de complicaciones son derivados a los centros de salud asociados a Acción contra el Hambre, como la clínica Mungano, dirigida por monjas. “Acción contra el Hambre apoya estructuras como la clínica de Mungano, que cuenta con personal cualificado para ayudar a los niños con complicaciones. Les suministramos insumos, medicamentos y material médico, y proporcionamos cuidados nutricionales a los acompañantes de los niños,” explica el Dr. Aimé Mukunzi. Detrás de unas paredes de ladrillo rojo, la unidad de nutrición terapéutica intensiva cuenta con 9 camas. Precisamente cada 3 horas, los niños reciben un vaso de leche terapéutica. “En la fase aguda, damos leche 8 veces al día,” explica Ney Bahati Bujirir, nutricionista de la clínica de Mungano. “Cada mañana pesamos a los niños para ver si alguno ha ganado o perdido peso. Al cabo de 4 o 5 días, hacemos una prueba de apetito y, si es positiva, les preparamos papillas enriquecidas con alimentos locales.” En cuanto a las madres, toman sus comidas en el refectorio instalado en el patio, para evitar compartir alimentos inadecuados para el tratamiento de sus hijos.

Noëlla está aquí con su hija Amida, de 2 años. Ella también ha sufrido múltiples desplazamientos. Originaria de Ngungu, huyó primero a Saké y luego a Goma. “Cuando llevábamos dos meses en Lushagala, mi hija enfermó. Vine aquí, la trataron y se recuperó. Pero 4 meses después, tuvo una recaída y me dijeron que la trajera de vuelta para reanudar el tratamiento. La primera semana, empezó a beber la leche, luego la apartó. Llevamos aquí dos semanas y media.” Se nota el cansancio en la cara de Noëlla y de las demás madres. Hay preocupación por el niño enfermo, pero también por los que se han quedado en el campo o en el pueblo. “Tengo seis hijos, pero sólo cuatro están con nosotros en Lushagala,” dice Noëlla. “No sé dónde están los demás ni cómo les va.”

Clarisse, de sólo 19 años, vino para que trataran a su hija Espérance, de 2 años. “Vivíamos en Beni y enviaron a mi padre a luchar a Saké. Una bomba cayó donde vivía y murió. Fuimos a Saké a enterrarlo y luego huimos a Mugunga. Estuvimos un tiempo en una iglesia y luego nos dijeron que fuéramos al campo. Era difícil conseguir comida. Al cabo de un tiempo, me encontré con un niño enfermo y Acción contra el Hambre nos trasladó aquí, a Mungano.” Cuando nació su segundo hijo, Clarisse se dio cuenta de que Espérance volvía a sufrir edemas en las piernas y regresó a la clínica de Acción contra el Hambre. “La vida en el campo no nos conviene. No tengo marido, sólo vivo con mi madre.  No tenemos trabajo, estamos sentados sin hacer nada. Es difícil alimentarnos. Volver aquí con mis hijos es motivo de preocupación.”

Sólo este mes, la Clínica Mungano recibió 40 solicitudes de hospitalización. A Ney Bahati Bujirir le gustaría que se ampliara el departamento, para que la clínica dejara de rechazar pacientes. Como a todos aquí, le gustaría sobre todo que acabara la guerra. “Todo esto es consecuencia de la guerra. Todas estas madres vivían tranquilamente en el pueblo, cultivaban, hacían sus negocios. Las primeras víctimas de la guerra son los niños. Carcome el corazón. Nuestro deseo es la paz, para que todas las madres puedan volver a casa. Haremos nuestro trabajo hasta que haya paz.” Los conflictos en el este de la República Democrática del Congo se han intensificado desde principios de año, sin que la respuesta humanitaria esté a la altura de las necesidades detectadas. La desnutrición y el malestar psicológico están ganando terreno en los campos de desplazados, con el consiguiente riesgo de traumas a largo plazo para los niños y adolescentes que crecen allí.

Historia de abuso y justicia: veredicto para los agresores de Gisèle Pelicot

Cuatro meses después de que el mundo conociera el desgarrador caso de Gisèle Pelicot, la septuagenaria ha enfrentado en los tribunales a su exmarido, Dominique Pelicot, y a 50 hombres que la abusaron durante casi una década mientras se encontraba inconsciente. Este proceso judicial ha puesto de manifiesto crudas realidades sobre el abuso y la complicidad, destacando el manejo de la justicia en casos de tal naturaleza.

Dominique Pelicot fue condenado este jueves en Aviñón, Francia, por violación con agravantes a Gisèle, así como por el abuso de la esposa de su aprendiz, Jean-Pierre M., quien también se encuentra entre los acusados. Además, se le encontró culpable de captar imágenes de carácter sexual de su hija y nueras. La pena impuesta por el tribunal ha sido de 20 años de prisión, la máxima establecida para casos de violación en el país.

Veredictos controversiales

La fiscalía había solicitado penas más severas para los otros acusados, que sumaban hasta 650 años por las múltiples violaciones de las que habían sido señalados. Sin embargo, las condenas dictadas han sido notoriamente menores a las exigidas por los fiscales. Esta situación provocó protestas inmediatas fuera de los juzgados, donde un grupo de manifestantes expresaba su indignación con consignas como “Vergüenza a la justicia, justicia cómplice”.

Condenas que no satisfacen a los acusadores se han dado en varios casos. Lionel R., por ejemplo, recibió una pena de 8 años en lugar de los 14 solicitados. De manera similar, Charly A., quien visitó la casa de los Pelicot en seis oportunidades, fue sentenciado a 13 años frente a los 16 que pedía el ministerio público. En cuanto a Jean-Pierre M., su condena fue de 12 años, en contraste con los 17 solicitados por la fiscalía.

Seis de los involucrados en este escabroso caso también recibirán su libertad, pues han cumplido ya su condena en prisión provisional. Entre ellos se encuentra Joseph C., contra quien solo se imputó el cargo de agresión sexual sin violación. Hugues M., quien fue condenado a cinco años, también saldrá en breve debido al tiempo ya cumplido en detención.

Gisèle Pelicot revela su batalla en el tribunal, enfrentándose a su pasado tras años de abuso….

El impacto del caso

Entre los aspectos más alarmantes del veredicto se encuentra el hecho de que solo 14 de los 50 acusados han admitido su culpabilidad en este caso. La defensa de los otros ha recurrido a diversas justificaciones, alegando manipulación o presión por parte de Dominique Pelicot, sin reconocer su responsabilidad en los delitos cometidos. Este último fue arrestado en septiembre de 2020 en un supermercado mientras grababa a mujeres sin su consentimiento.

Las investigaciones revelaron una carpeta titulada “Abusos” en los dispositivos de Pelicot, lo que llevó a la autoridad a descubrir videos explícitos en los que varios hombres abusaban de Gisèle mientras estaba inconsciente. Los documentos facilitados a la policía llevaron a la identificación de 49 hombres de diversas edades que habrían acudido al domicilio de los Pelicot, junto a un aprendiz que actuó de manera similar.

En un contexto más amplio, el caso de Gisèle Pelicot ha suscitado una notable movilización feminista en Francia, con diversas manifestaciones a favor de la víctima. Su determinación por visibilizar su historia y evitar que la vergüenza recayese sobre ella ha alentado a movimientos que demandan un cambio en la cultura del consentimiento y una mayor protección legal para las víctimas de abuso.

Al menos son 70 los hombres implicados en el caso de violación de Giséle Pericot, y unos 51…

Cambio legislativo en el horizonte

El impacto de este caso puede potencialmente impulsar cambios legislativos en Francia, particularmente en la definición del ‘consentimiento’ en el Código Penal. La fiscal Laure Chabaud ha declarado que «habrá un antes y un después» gracias al coraje mostrado por Gisèle Pelicot. Este caso no solo ha puesto en la mira los deficientes manejos judiciales frente al abuso, sino que también ha generado un debate nacional sobre la necesidad de reformas que garanticen una justicia más equitativa y enfática hacia las víctimas.

En el trascurrir de los días, tanto la defensa como la acusación disponen de 10 días para apelar la sentencia emitida por el tribunal. La atención se centra ahora en el impacto que esta decisión judicial tendrá en el futuro de las políticas contra el abuso en el país. El caso Pelicot es un recordatorio sombrío de las luchas que aún enfrentan las víctimas de violencia en el sistema judicial.

Médicos Sin Fronteras solicita vacunas contra mpox para África

El director general de los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades de África (CDC de África)Jean Kaseya, declaró recientemente una emergencia de salud pública por el brote de mpox originado en la República Democrática del Congo (RDC), estimando que se necesitarán al menos diez millones de dosis de vacunas, mientras que solo hay disponibles 200.000 en este momento.

Según MSF, la vacuna actualmente aprobada, “MVA-BN” de Bavarian Nordic, está limitada en su producción y distribución. La organización instó a la Organización Mundial de la Salud (OMS) a acelerar la inclusión de otras vacunas contra el mpox en su Lista de Uso de Emergencia (EUL), lo que permitiría aumentar la producción y la distribución a nivel global.

Además, MSF urgió a Bavarian Nordic a revisar su política de precios, argumentando que el costo actual de la vacuna “MVA-BN” está fuera del alcance de muchos países africanos de renta baja y media, donde el mpox es endémico o está en expansión.

En la República Democrática del Congo, país gravemente afectado, se han registrado 15.664 casos potenciales y 548 muertes este año, con un impacto particularmente severo en niños menores de 15 años, que representan el 56 % de todos los casos y el 79 % de las muertes.

Hasta la fecha, al menos 13 países africanos han notificado casos de mpox en 2024, incluidos Burundi, Kenia, Ruanda y Uganda, donde se han registrado infecciones por primera vez. Otros países afectados incluyen República Centroafricana, Sudáfrica, Costa de Marfil, Camerún, Liberia y Nigeria.

El mpox es una enfermedad infecciosa que provoca inflamación de los ganglios y erupciones cutáneas dolorosas. Se transmite principalmente por contacto directo o indirecto con sangre, fluidos corporales, lesiones cutáneas o mucosas de animales infectados.

Con esta llamada urgente, MSF busca evitar una mayor propagación del mpox en África y proteger a las comunidades vulnerables, especialmente a los niños y a aquellos en áreas con acceso limitado a la atención médica adecuada.

Guerra en Ucrania deja más de 2.5 millones de casos de violencia de género y sexual

Miriam Ruiz Mendoza, corresponsal

SemMéxico, Birmingham, Reino Unido, 16 de diciembre, 2024.- Son mil 30 días de ataques, ahora intensificados en las ciudades y otra crisis humanitaria que se olvida. Las noticias de la guerra en Ucrania se desdibujan, aunque avanzan las fuerzas rusas, pero la reconstrucción a cargo de las mujeres se mantiene.

Las mujeres “constituyen la mayoría de los 4.6 millones de desplazados internos en Ucrania y de quienes buscan refugio en el extranjero.”, de acuerdo con los datos presentados por ONU Mujeres en el marco de los 16 Días de Activismo.

“De las 14.6 millones de personas que necesitan asistencia humanitaria en 2024, 8 millones son mujeres y niñas. Alarmantemente, se estima que 2.5 millones de personas —principalmente mujeres y niñas— requieren urgentemente apoyo por violencia de género, incluida la violencia sexual,” añadió ONU Mujeres en su comunicado.

Al igual que en el resto del mundo, los casos no se denuncian por el estigma. A diferencia de los países que no están en guerra, en Ucrania están limitados los servicios de atención médica y apoyo. Y continúa la destrucción.

Adicionalmente al peligro que enfrentan cotidianamente, en la actualidad una de cada dos mujeres carece de empleo y el número de mujeres en puestos de toma de decisión gubernamental es menor al promedio global, de acuerdo con la agencia de las Naciones Unidas.

Donde se cierra una puerta, una ventana se abre

Sin embargo, las ucranianas no son víctimas pasivas sino las reconstructoras de un conflicto donde Rusia no da tregua. ONU Mujeres reconoce que las organizaciones de la sociedad civil lidereada por mujeres y las organizaciones de derechos de las mujeres juegan roles vitales. También admite que carecen de recursos para hacer su tarea.

Sin embargo, existen las campañas para recordarle a la población femenina en la primera línea que existen espacios seguros para ellas.

Alina Ivanchenko, cocreadora de la campaña animada, junto con la ONG Liga de las Mujeres Modernas, cuenta en entrevista con SemMéxico:

“Trabajamos en una campaña que hablaba de los espacios seguros para mujeres y niñas en Sumy. Estos espacios son un refugio para las supervivientes de la violencia de género, especialmente en tiempos de guerra, cuando estos casos se han hecho desgraciadamente más frecuentes, ya que Sumy es un territorio de primera línea de Ucrania”.

Los medios internacionales han informado que está región vuelve a estar en el centro del conflicto. Y no es de extrañar, ya que comparte 500 kilómetros de frontera con Rusia. Si bien no es zona de ocupación, sí lo es de bombardeos. Y de peligro para las ucranianas.

Alina Ivanchenko, gerenta de Relaciones Públicas de Linza Agency cuenta en un castellano perfecto como desarrollaron esta campaña. “Este proyecto era extremadamente delicado. Comprendimos que necesitábamos crear un vídeo que no solo informara, sino que también apoyara a las supervivientes de traumas. La animación nos permitió hacer un tema complejo, más accesible y comprensible para un público más amplio, manteniendo al mismo tiempo la sensibilidad hacia el tema.”

Ellas están en todas las esferas de la vida: el ejército, las empresas, la política

Alina Ivanchenko, nacida en Kiev hace 22 años, exprofesora de español, graduada en comunicaciones internacionales en su ciudad y ahora parte esencial de la agencia Linza y de Linza Producciones tiene claro dónde están las mujeres en Ucrania.

“Me gustaría mencionar a las mujeres que sirven en las Fuerzas Armadas de Ucrania. Hoy tenemos más de 60 mil mujeres en el ejército, y no son solo médicas o especialistas en comunicaciones, como a menudo se cree erróneamente.

Comandan unidades, realizan misiones de combate, trabajan en inteligencia y artillería. Su experiencia adquirida durante la guerra será inestimable en el proceso de reconstrucción de posguerra: desde la reintegración de los veteranos hasta la reforma del sector de la seguridad y la defensa”.

Y reflexiona: “Considero fundamental el papel de las mujeres en la reconstrucción de Ucrania tras la guerra, porque ya participan activamente en todas las esferas de la vida del país: desde el frente hasta la retaguardia, desde los negocios hasta el voluntariado. No se trata solo de ayuda o apoyo; se trata de liderazgo, de la capacidad de asumir responsabilidades en los momentos más difíciles”.

Además de las campañas sobre violencia de género, ha realizado otras campañas sobre reconstrucción y ciudades, así como el Museo del Arte Robado, del que se puede conocer más en https://linza.agency/en/

SEM/mr/sj

Desafíos y esperanzas de quienes huyen del hambre y la inseguridad de Latinoamérica

Acción contra el hambre

Puede que algunas personas se pregunten por qué existe un “Día Internacional del Migrante”.

Puede que no comprendan por qué debe haber un día para conmemorar a aquellas personas que “deciden”, por voluntad propia, desplazarse para abandonar sus países de origen.

Sin embargo, debía de haber una razón por la que  millones de latinoamericanos migren a otros países.  Debe de haber una razón para que una cantidad tan desorbitada de personas decida emprender un viaje que, con toda probabilidad, pondrá en riesgo su vida y la de quienes los acompañan.

Anilith es una de ellas. Doctora especializada en medicina general y obstetricia que trabajaba en una práctica médica en Cuba, su país de origen, contaba con un salario insuficiente para vivir con dignidad. “Nuestro salario supuestamente es uno de los más altos que hay, pero realmente no nos alcanza para nada. Entonces tenemos que salir en busca de algo mejor”, explica.

Anilith no solo no podía trabajar de forma independiente con su marido en Cuba, sino que tampoco estaba en condiciones de ofrecer a sus pacientes los medicamentos que necesitaban debido a la falta de existencias. Por ello, decidió abandonar su país con el objetivo de ejercer como doctora en otro lugar. No viajó sola: lo hizo acompañada de su esposo, su hermano, su cuñada y una bebé de tres meses. Desplazarse en grupo les permitió ayudarse entre todos y poder alcanzar su destino: Estados Unidos.

Pero para lograrlo, tuvieron que superar las numerosas dificultades que la ruta migratoria les obligó a afrontar: cansancio extremo, falta de alimento y agua, condiciones climáticas adversas, riesgo de violencia, dificultades para acceder a atención médica, y lo que es aún peor: una apremiante incertidumbre sobre su destino. Tras días y días sin detenerse, cruzando fronteras de distintos países, Anilith y su familia pasaron la noche en el Centro Temporal de Descanso de Trojes, en Honduras. Allí recibieron refugio y una cena caliente, evitando tener que dormir en la calle. Este alto en el camino les ayudaría a reponerse del cansancio acumulado y recobrar fuerzas para reemprender su marcha, llena de esperanza, hacia un futuro incierto.

“Ojalá pudiera tener toda mi familia ahí (en Estados Unidos) para poder compartir mi sueño con ellos y que me vean triunfar en la vida,” deseaba Anilith.

Sin embargo, otros migrantes como Ángel José y su familia, con los que la ruta migratoria se ha ensañado, tal vez se conformarían con continuar con vida.

Ángel José llegó al punto de atención a migrantes que Acción contra el Hambre tiene en el Centro de El Pescadero, en Honduras, junto a su esposa y sus dos hijos. Llevaban dos meses viajado sin descanso desde Panamá, y pasaron seis días cruzando la temida selva del Darién, donde se quedaron sin comida y agua potable. Cuando por fin consiguieron abandonar la selva, uno de los hijos de Ángel José enfermó, probablemente debido a haber ingerido agua contaminada de los ríos en El Darién, donde se acumulan los cadáveres de otras personas migrantes que perecieron en su búsqueda de una vida mejor.

“Desde que salimos de la selva, el bebé comenzó a evacuar pura diarrea, diarrea, diarrea, vomitaba todo lo que comía… (…) Tiene un año y cuatro meses. Para la edad que tiene, no cuenta con el peso adecuado para él”, explica Ángel José.

Cuando llegaron al Centro El Pescadero, el bebé de Ángel José sufría de desnutrición. Allí el equipo de Acción contra el Hambre atendió al menor, quien recibió los cuidados necesarios para recuperarse. Sin embargo, la débil salud de su hijo hizo que Ángel José decidiera posponer su viaje hacia Estados Unidos, que emprendieron para poder acceder a mejores oportunidades laborales y ofrecer un futuro mejor a sus hijos.

“Mientras que mi bebé esté así no avanzo para ningún lado. (…) Tomé esta decisión porque primero está la vida de mi niño antes que el transcurso de un viaje. Yo no quiero perder a mi bebé. Por lo menos doy gracias por estar aquí, cerca de un hospital, cerca de una organización, y que nos puedan brindar el apoyo y la ayuda a las personas migrantes.”

Para apoyar a personas como Anilith y Ángel José, Acción contra el Hambre trabaja proporcionando asistencia a las personas migrantes en diferentes áreas de América Latina. Esto incluye atención nutricional, acceso a agua segura, refugio, instalaciones de saneamiento e higiene y transferencias monetarias multipropósito.

Las historias de Anilith, Ángel José y sus familias son tan solo un ejemplo de los millones de latinoamericanos que abandonan sus hogares y arriesgan sus vidas para perseguir un futuro digno en otro lugar.

Sus relatos son un recordatorio de por qué existe el Día Internacional del Migrante: para recordarnos que, a pesar de que estas personas “deciden” emprender su camino hacia otro país, en realidad, ninguna de ellas tuvo elección.

El activismo contra la violencia hacia las mujeres y la protección de los derechos humanos debe ser diario

Este 10 de diciembre se celebra el Día de los Derechos Humanos, un día para conmemorar uno de los compromisos mundiales más transcendentales: la Declaración Universal de los Derechos Humanos. Este acuerdo histórico consagra los derechos inalienables que toda persona tiene como ser humano, “independientemente de su raza, color, religión, sexo, idioma, opinión política o de cualquier otra índole, origen nacional o social, posición económica, nacimiento o cualquier otra condición”.

Este día también marca el fin de los 16 días de activismo en contra de la violencia hacia las mujeres, y la Campaña UNETE de Naciones Unidas, que inicia el 25 de noviembre de cada año, Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer. Marcar estas fechas nos ayuda a concentrar esfuerzos globales, regionales y locales, pero no debemos olvidar que la violencia de género es una problemática que continúa siendo una realidad persistente los 365 días del año, con una mujer asesinada cada 10 minutos en algún lugar del mundo. Por ello, la campaña ÚNETE de este año resalta que #NOHAYEXCUSA.

Este 25 de noviembre fue particularmente especial, pues el 2024 marca 25 años desde que la Asamblea General de las Naciones Unidas declarara esta fecha en conmemoración del Día Internacional para la Eliminación de la Violencia contra la Mujer, razón por la que la ONU organizó un evento de alto nivel, en el que República Dominicana fue protagonista, para reflexionar sobre el progreso conseguido y los desafíos para eliminar la violencia de género. El 2024 también marca el centenario del natalicio de Patria Mirabal, el 27 de febrero del 1924, hito que conmemoramos también conjuntamente en un evento organizado por el Defensor del Pueblo en el emblemático museo de las Hermanas Mirabal.

El objetivo de esta campaña no es solo sensibilizar, sino también actuar, transformar y sostener cambios. Sin embargo, al llegar al final de estos 16 días, nos enfrentamos a una pregunta esencial: ¿qué pasa el resto del año?

Las estadísticas son contundentes: a nivel mundial, 736 millones de mujeres han sido víctimas de violencia física y/o sexual al menos una vez en su vida. En la República Dominicana, los feminicidios y la alta tasa de violencia de género reflejan que, aunque se han logrado avances importantes, todavía quedan pendientes muchos desafíos. Entre enero y agosto 2024, la Procuraduría General de la República registró más de 40,533 casos de violencia contra la mujer e intrafamiliar; 5,003 casos de delitos sexuales y 65 feminicidios y homicidios de mujeres.

A menudo, la violencia de género está normalizada o invisibilizada. El índice de Normas Sociales de Género del PNUD encuentra que aproximadamente 9 de cada diez hombres y mujeres en el mundo siguen manteniendo en la actualidad un sesgo contra las mujeres. La mitad de la población mundial todavía cree que los hombres son mejores líderes políticos que las mujeres, y más del 40 por ciento opina que los hombres son mejores ejecutivos empresariales, y un alarmante 25 por ciento de la población cree que está justificado que un marido le pegue a su esposa.

Además, esta desigualdad no afecta solo a las mujeres, sino a la sociedad en su conjunto. Así se ve en el Índice de Desarrollo Humano (IDH), que mide el bienestar socioeconómico de los países. República Dominicana, según datos de la Plataforma Territorial de Desarrollo Humano, pierde 41.8% de su potencial de desarrollo humano, debido a la desigualdad y la violencia de género.

Es por eso por lo que el activismo no puede limitarse a unas pocas semanas al año. Debemos garantizar que cada día sea una oportunidad para cuestionar esas normas y promover la igualdad de género.

Desde el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) colaboramos con iniciativas que impulsan esta lucha cada día, siendo algunas de ellas: el avance de la participación política de las mujeres, con socios como la Embajada de Alemania, la Junta Centra Electoral, el Senado y la Cámara de Diputados; el fortalecimiento de sistemas de justicia, bajo el liderazgo del  Poder Judicial; el fomento de la igualdad de género en los sectores privado y público, con los Sellos Igualando RD, bajo el liderazgo del Ministerio de la Mujer; y el seguimiento y acompañamiento al monitoreo de datos de seguridad ciudadana y el apoyo a la prevención y respuesta de la violencia contra las mujeres y las niñas, en alianza con USAID. Estas acciones contribuyen a construir sociedades más justas y resilientes.

Si algo nos enseñan estos 16 días de activismo es que la lucha contra la violencia de género no es responsabilidad exclusiva de los gobiernos, las organizaciones internacionales o los movimientos feministas. Es un compromiso colectivo que nos involucra a todos y a todas.
Cada acción cuenta: denunciar abusos, apoyar a una persona sobreviviente, cuestionar estereotipos de género o promover entornos laborales libres de violencia. Estas acciones pueden ser catalizadoras de un cambio más grande.

Los 16 Días de Activismo nos inspiran, pero el verdadero desafío está en mantener ese espíritu vivo todos los días. Que cada 25 de noviembre sea un recordatorio, no un punto de partida. Que cada paso que demos se enfoque en la prevención, la protección y el empoderamiento de quienes más lo necesitan.

Hoy, al cerrar este ciclo de 16 días, recordemos: todos los días deben ser de activismo por la lucha contra la violencia de género.
#NOHAYEXCUSA

Haití: Un año de matanzas y violencia

Miguel Caireta Serra

2024 ha sido catastrófico para Haití. En este último año, las pandillas se han apoderado de la capital Puerto Príncipe, el gobierno provisional ha flaqueado por todos sus frentes y, por si no fuera poco, los haitianos han muerto en matanzas, inundaciones, terremotos, a causa de la brujería, de hambre, por disputas en un juego de fútbol, explosiones y cólera. Ante esto, la política migratoria de República Dominicana ha sido definida por las deportaciones masivas y el control de la frontera.

Mientras los asesinatos han estado a la orden del día, Haití ha vivido una oleada de atentados contra los derechos humanos. Las matanzas han tenido lugar en medio de una población que sufre de hambre, violaciones a mujeres y niñas, reclutamiento de niños para la guerra y tráfico de personas. Estas han sido las principales matanzas y desgracias en Haití en el último año.

8 de enero: siete muertos

El año empezó con el terror en Mariani, una comuna situada al sur de Puerto Príncipe. 7 Personas murieron. Entre las víctimas había pequeños comerciantes. Otras personas fueron secuestradas. Los asesinos buscaban controlar la Ruta Nacional número 1, según informó el periódico Haití 24.

7 de febrero: el caos de Guy Philippe

El exconvicto Guy Philipe, conocido por ser un líder agitador en Haití y haber estado preso en Estados Unidos por narcotráfico, regresó a Haití para agitar el ambiente. El 7 de febrero se produjeron manifestaciones violentas pidiendo la renuncia del primer ministro Ariel Henry.

Al menos una persona murió y varias más resultaros heridas en las protestas que miles de haitianos llevaron a cabo en la capital. En varias partes de la capital se escucharon disparos, las escuelas no abrieron y el transporte público no funcionó con normalidad.

1 de marzo: policías muertos

”Miembros de las fuerzas del orden, dedicados a la protección y la seguridad de nuestro país, han perdido trágicamente la vida en el ejercicio de su profesión, por no hablar de las numerosas víctimas que se producen a diario entre la población civil”, indicó el Ejecutivo haitiano en un comunicado.

3 de marzo: ataque a una cárcel

Una decena de personas murió tras el ataque a la prisión civil de Puerto Príncipe, algunos de ellos despedazados por los perros, como consecuencia de una noche marcada por la violencia. En esa época, el primer ministro haitiano Ariel Henry, que era líder en aquel entonces, estaba fuera del país.

20 de marzo: muertos en las calles de Petion-ville

Aparecieron siete cadáveres esparcidos por las calles de Petion-ville, en las colinas de la capital de Haití. Algunos cuerpos aparecieron con disparos y otros carbonizados. Durante la noche se escucharon tiros por la zona, pero no se conocieron las circunstancias exactas de las muertes. Dos días después, se informaba de que se encontraron al menos 30 cadáveres en las calles durante esa semana.

La agencia EFE pudo confirmar la presencia de los cuerpos, la mayoría de ellos carbonizados y algunos apilados, que regaban las calles mientras la vida transcurría con cierta normalidad a su alrededor.

19 de abril: muerte en Carrefur

Las pandillas atacaron el municipio de Carrefur, fronterizo con Puerto Príncipe, y tomaron el control de la comisaría, según informó Le Nouvelliste. Además, abrieron fuego contra los residentes de la zona Waney 93, dejando a siete personas muertas.

“Los bandidos ingresaron a la comisaría de Omega, liberaron a los presos. Allí estaban dos policías, les quitaron las armas y los liberaron en Bizotón. Por el momento, la subcomisaría de Saint-Charles y la comisaría de Omega no tienen agentes de policía”, indicaron.

27 de mayo: asesinato de misioneros

Mientras la ayuda de Kenia se retrasaba y no acababa de llegar a Haití, las bandas armadas continuaron sembrando el terror entre la población. El 27 de mayo se conoció la noticia de que las pandillas asesinaron a dos misioneros estadounidenses que operaban en un orfanato.

Por aquella época, además, el presidente de Kenia, William Ruto, prometió que la misión buscaría “aplastar” a las pandillas.

Mayra Santos-Febres reivindica “la autosuficiencia” de la mujer ante la victimización

San Juan, 11 dic (EFE).- La escritora puertorriqueña Mayra Santos-Febres reivindica “la autosuficiencia y victoria” femenina frente al discurso de victimización, que se ha usado para definir a la gran poeta Julia de Burgos, en la que se inspira su última novela, ‘La otra Julia’.

“Es importante, sobre todo para las otras generaciones, que vean estos modelos de autosuficiencia y victoria y de otra manera de ser, que da unos espacios de libertad”, afirma en una entrevista con EFE Santos-Febres, quien presenta este miércoles ‘La otra Julia’ en Puerto Rico.

Para la escritora, cuya primera novela ‘Sirena Selena vestida de pena’ (2000) ya fue traducida a varios idiomas, “siempre uno de los discursos que se acentúa al hablar de las mujeres, es el de la víctima”.

Aunque reconoce que las mujeres son víctimas de agresión y que hay una pobreza feminizada, Santos-Febres llama a mostrar también los ejemplos en los que “sí hay una independencia de criterio, de acción y de organización política y social comunitaria”, como fue el caso de la puertorriqueña De Burgos.

“Toda esa historia, ¿por qué se conoce tan poco?”, se pregunta la autora, que también trató la historia de una mujer afrocaribeña y empoderada en ‘Nuestra Señora de la Noche’, que quedó en 2006 finalista en el Premio Primavera.

“No somos víctimas nada más y a Julia, a esa gran mujer, la definieron como víctima del amor. Se murió con 39 años, que empezó a beber porque un hombre la dejó. Eso no fue lo que pasó. Entonces hay que ver con su luz y su sombra, pero mirar bien más allá del discurso de la victimización”, subraya.

Llenando los silencios de la vida de Julia de Burgos

De Burgos (1914-1953), autora de poemas como ‘Río Grande de Loíza’, ‘Poema para mi muerte’ y ‘Yo misma fui mi ruta’, tuvo un importante papel en el activismo feminista y a favor de la independencia de Puerto Rico.

Divorciada, con amantes, falleció a los 39 años en una calle de Nueva York de pulmonía tras años con problemas de alcoholismo, unos asuntos que se abordan con mayor naturalidad en el caso de los hombres pero no en el de las mujeres.

“Pretendo que se vea desde ahí su grandeza. Ella para mí es aún más grande porque en un momento histórico en que nadie se atrevía a hacer lo que hacía Julia, Julia lo hizo”, asevera Santos-Febres.

La novelista recibió primero una comisión para escribir un libro biográfico sobre la poeta en 2014, coincidiendo con el centenario de su natalicio, pero esa obra no pudo englobar la “inabarcable vida” de De Burgos.

“Me puse a hacer una investigación y veía que había muchos textos, sobre todo de expertos, sobre la obra de Julia y un gran silencio acerca de la vida”, cuenta la escritora sobre el proceso.

Además, había -continúa- “una narrativa que permanecía” y que catalogaba a De Burgos como “una poeta del amor”.

Esta narrativa dejaba en cierto modo de lado “su vida política, como periodista cultural, de peleas con entrar en los espacios públicos de la modernidad y una sed de tratar de terminar sus estudios”, detalla Santos-Febres, quien mezcla en la novela la historia de la poeta con sus propias experiencias.

Ahora las mujeres son “legión”

La novela traza ciertos paralelismos entre las autoras como mujeres afrocaribeñas que se abren paso en los círculos literarios elitistas y que viven su existencia en libertad, pero la diferencia, a juicio de Santos-Febres, es que De Burgos “estaba bien sola” y ahora las mujeres como ella son “legión”.

“Esta mujer se atrevía a hacer cosas que no había nadie que las hiciera antes. Y lo hizo como afrodescendiente, como mujer pobre campesina, buscando cómo insertarse en esos espacios para poder hacer lo que había que hacer”, explica Santos-Febres.

“La gran diferencia ahora es que somos muchas, somos más”, asegura la novelista, que critica los ataques de la derecha al feminismo y la anulación en 2022 por parte de la Corte Suprema de Estados Unidos de la sentencia Roe vs. Wade, poniendo fin al derecho al aborto.

Pese a que “hay un espacio recorrido de derechos civiles”, al mismo tiempo Santos-Febres considera que hay intentos para que las mujeres intelectuales y activistas sigan sintiéndose como que son “las excepciones a las reglas”.

En su opinión, el pensamiento afrodescendiente y la filosofía feminista plantean “otra manera de pensar, una comunidad desde la cual se gestan cosas”.

“Y por eso nos tienen tanto miedo, ¿verdad? Cuando nos juntamos y cuando también vemos esos paralelismos (entre mujeres) que configuran una historia compartida”, apunta.

(c) Agencia EFE

Exigen a Irán suspender la ley que endurece los castigos contra las mujeres sin velo

Expertos de las Naciones Unidas han solicitado este viernes al Gobierno de Irán detener la implementación de una nueva ley que endurece los castigos para mujeres y niñas que no cumplan con el uso obligatorio del velo islámico. La normativa introduce penas que van desde multas cárcel hasta latigazos, e incluso la pena de muerte en casos extremos.

La legislación, que podría entrar en vigor este mismo viernes, establece sanciones más severas que las estipuladas en el actual Código Penal Islámico iraní. Según la norma, toda mujer mayor de 12 años que no lleve el velo obligatorio o que sea considerada culpable de “promover o publicitar la desnudez o vestimenta inmodesta o impropia” podrá enfrentar estas medidas punitivas.

En casos considerados como “corrupción en la tierra”, los jueces incluso tendrán la facultad de imponer la pena de muerte.

Los expertos, entre ellos la relatora de la ONU sobre derechos humanos en Irán, Mai Sato, han calificado la ley como “una intensificación del control estatal sobre el cuerpo de las mujeres” y como un “ataque a sus derechos y libertades”.

Todas las mujeres en Irán, incluidas las extranjeras, están obligadas a respetar el código de vestimenta islámico y a llevar abrigos largos y pañuelos para esconder su silueta y su pelo (EFE/Abedin Taherkenareh)Todas las mujeres en Irán, incluidas las extranjeras, están obligadas a respetar el código de vestimenta islámico y a llevar abrigos largos y pañuelos para esconder su silueta y su pelo (EFE/Abedin Taherkenareh)

En un comunicado conjunto, los expertos señalaron que la medida vulnera derechos humanos fundamentales, como la igualdad, la libertad de expresión, religión y creencias, la autonomía corporal, así como la seguridad y privacidad de las mujeres.

La ley también requiere que particulares, familias y empresas denuncien a quienes incumplan la norma, lo que, según los expertos, fomentará “un clima de miedo y desconfianza” en la sociedad iraní. Además, advirtieron que estas disposiciones podrían aumentar la violencia contra mujeres y niñas, intensificar la discriminación de género y profundizar la segregación en el país.

Además, la nueva normativa incluye sanciones económicas severas que, según los relatores, impactarán “de manera desproporcionada” a los grupos y comunidades más vulnerables en Irán. Con multas de hasta 15.925 dólares, además de flagelaciones y penas de cárcel, la legislación busca reforzar lo que describe cómo la “cultura de la castidad y el hijab”, castigando también cualquier cuestionamiento a los códigos establecidos.

Además de Sato, firmaron el comunicado: la relatora de la ONU sobre la libertad de religión o creencias, Nazila Ghanea; sobre la violencia contra las mujeres y las niñas, Reem Alsalem; y sobre el derecho a la libertad de opinión y expresión, Irene Khan, entre otras figuras destacadas. Todas ellas han reiterado su preocupación por el retroceso en materia de derechos humanos que esta ley representa.

Las relatoras de la ONU han reiterado su preocupación por el retroceso en materia de derechos humanos que esta ley representa (AP Photo/Vahid Salemi, File)Las relatoras de la ONU han reiterado su preocupación por el retroceso en materia de derechos humanos que esta ley representa (AP Photo/Vahid Salemi, File)

Amnistía Internacional también ha calificado esta medida como una intensificación de la persecución hacia mujeres y niñas en Irán, advirtiendo que actos de activismo pacífico, como enviar videos sin hijab a medios internacionales, podrían resultar en sentencias de muerte.

“Esta vergonzosa ley busca asfixiar aún más la vida cotidiana de las mujeres y niñas iraníes, consolidando un sistema de represión que ya era intolerable”, declaró Diana Eltahawy, directora adjunta para Oriente Medio de la organización, en declaraciones al diario británico The Guardian.

(Con información de EFE)

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