La desnutrición crónica infantil: la batalla que Latinoamérica no puede postergar

Hay causas que no admiten matices ni cálculos políticos. La desnutrición crónica infantil es una de ellas. No es solo una cifra ni un indicador técnico: es el rostro de un niño que no alcanzará su pleno desarrollo, el reflejo de una madre sin acceso a controles adecuados y la evidencia de un Estado que llegó tarde —o no llegó.

Cuando asumí la Presidencia del Ecuador, el país enfrentaba una de las tasas más altas de desnutrición crónica infantil en la región. Cerca del 23,6% de los niños menores de dos años padecían esta condición. Durante años, ese dato permaneció inmutable, como si fuera inevitable. Pero no lo es. Nunca lo fue.

Decidimos tratar este desafío como lo que realmente es: una prioridad nacional y una deuda moral. No como un programa más, sino como una política estructural que involucrara a todo el Estado. Bajo esa lógica, se implementó una estrategia centrada en los primeros mil días de vida —desde el embarazo hasta los dos años—, etapa en la que se define en gran medida el futuro de una persona.

No fue un proceso sencillo. Gobernábamos en medio de una pandemia, de restricciones fiscales, una economía golpeada y una institucionalidad que requería mayor coordinación. Sin embargo, había una convicción ineludible: si no éramos capaces de ponernos de acuerdo en proteger a nuestros niños, ¿en qué sí podíamos hacerlo?

La política pública se tradujo en acciones concretas: fortalecimiento de los controles prenatales, ampliación de la cobertura de salud, impulso a programas de agua segura y saneamiento, y transferencias condicionadas para las familias más vulnerables. Se creó, además, una institucionalidad con metas medibles y seguimiento permanente, donde cada cifra representaba una historia.

Los resultados comenzaron a evidenciarse. Ecuador logró una reducción histórica de la desnutrición crónica infantil, rompiendo una tendencia de décadas. No fue un milagro ni un discurso: fue gestión, coordinación y voluntad política. Se comprendió que un adecuado desarrollo infantil comienza antes del nacimiento. La tasa se redujo en 3,5 puntos, evitando que más de 20.000 niños menores de dos años vivieran en esta condición.

Más allá de los números, lo que permanece son las historias: madres que accedieron por primera vez a controles adecuados, comunidades donde el agua segura dejó de ser un privilegio y niños que hoy tienen una oportunidad distinta. Ese es el verdadero sentido de toda política pública.

América Latina continúa conviviendo con una realidad inaceptable. Somos una región que exporta alimentos al mundo, pero que aún no garantiza una nutrición adecuada para todos sus niños. Esa contradicción nos interpela como sociedad. Hoy, como expresidente, he decidido mantenerme vinculado a esta causa. He puesto al servicio del país una fundación orientada a compartir la experiencia del Ecuador con otros países de la región y a consolidarse como un referente de pensamiento estratégico que contribuya al diseño de políticas públicas efectivas. América Latina necesita más colaboración en red y menos improvisación; políticas basadas en evidencia, con continuidad y evaluación permanente. Sobre todo, necesita entender que la infancia no puede depender del ciclo político.

En junio pasado, tuve la oportunidad de reunirme en Santiago de Chile con el doctor Fernando Mönckeberg, una de las figuras más influyentes en la lucha contra la desnutrición infantil en América Latina. Fue una conversación profunda y enriquecedora. Su lucidez y su compromiso, sostenidos durante décadas, dejaron una enseñanza clara: el éxito de estas políticas depende de su estabilidad en el tiempo.

La lección es clara: es posible avanzar, incluso en contextos adversos, cuando hay decisión y coherencia. Pero estos logros son frágiles si no se consolidan como políticas de Estado y si no se cuenta con el compromiso de la sociedad en su conjunto. Los nuevos gobiernos latinoamericanos tienen ante sí una responsabilidad ineludible. No basta con reconocer el problema; es necesario sostener y profundizar las soluciones. La lucha contra la desnutrición crónica infantil debe trascender ideologías, administraciones y coyunturas.

Combatir la desnutrición infantil es también una forma de encarnar la libertad. Porque la libertad no comienza en el mercado ni en las urnas, sino en las condiciones básicas de vida. Un niño desnutrido es un ciudadano con menos oportunidades desde el inicio.

Porque, al final, la verdadera medida del progreso de una nación no está en sus cifras macroeconómicas, sino en las oportunidades que ofrece a sus niños. Y en ese ámbito, América Latina aún tiene una tarea urgente que cumplir.

Hallan en Miches el cadáver de mujer desaparecida en Higüey

Miches, El Seibo.– Miembros de la Policía Nacional y del Ministerio Público investigan las circunstancias en que fue hallada muerta una mujer que había sido reportada como desaparecida desde el pasado 15 de mayo en Higüey, provincia La Altagracia.

La víctima fue identificada como Andreina García, de 32 años, cuyo cuerpo fue encontrado en avanzado estado de descomposición en una zona del sector El Asfalto, en el municipio de Miches, provincia El Seibo.

Narciso Pérez

De acuerdo con los informes preliminares, familiares habían denunciado la desaparición de la mujer luego de perder contacto con ella hace varios días, lo que activó las labores de búsqueda por parte de las autoridades.

Al lugar del hallazgo se presentaron miembros de la Dirección Central de Investigaciones Criminales (Dicrim), representantes del Ministerio Público y personal del Instituto Nacional de Ciencias Forenses (Inacif), quienes realizaron el levantamiento del cadáver e iniciaron las pesquisas correspondientes para determinar las causas de la muerte.

Las autoridades indicaron que el cuerpo fue enviado al Instituto Nacional de Patología Forense para fines de autopsia, mientras avanzan las investigaciones para establecer si se trató de un hecho criminal y dar con los posibles responsables.

Hasta el momento, la Policía Nacional no ha ofrecido mayores detalles sobre el caso, aunque aseguró que profundiza las investigaciones para esclarecer el hecho.

Guerra en Ucrania deja más de 2.5 millones de casos de violencia de género y sexual

Miriam Ruiz Mendoza, corresponsal

SemMéxico, Birmingham, Reino Unido, 16 de diciembre, 2024.- Son mil 30 días de ataques, ahora intensificados en las ciudades y otra crisis humanitaria que se olvida. Las noticias de la guerra en Ucrania se desdibujan, aunque avanzan las fuerzas rusas, pero la reconstrucción a cargo de las mujeres se mantiene.

Las mujeres “constituyen la mayoría de los 4.6 millones de desplazados internos en Ucrania y de quienes buscan refugio en el extranjero.”, de acuerdo con los datos presentados por ONU Mujeres en el marco de los 16 Días de Activismo.

“De las 14.6 millones de personas que necesitan asistencia humanitaria en 2024, 8 millones son mujeres y niñas. Alarmantemente, se estima que 2.5 millones de personas —principalmente mujeres y niñas— requieren urgentemente apoyo por violencia de género, incluida la violencia sexual,” añadió ONU Mujeres en su comunicado.

Al igual que en el resto del mundo, los casos no se denuncian por el estigma. A diferencia de los países que no están en guerra, en Ucrania están limitados los servicios de atención médica y apoyo. Y continúa la destrucción.

Adicionalmente al peligro que enfrentan cotidianamente, en la actualidad una de cada dos mujeres carece de empleo y el número de mujeres en puestos de toma de decisión gubernamental es menor al promedio global, de acuerdo con la agencia de las Naciones Unidas.

Donde se cierra una puerta, una ventana se abre

Sin embargo, las ucranianas no son víctimas pasivas sino las reconstructoras de un conflicto donde Rusia no da tregua. ONU Mujeres reconoce que las organizaciones de la sociedad civil lidereada por mujeres y las organizaciones de derechos de las mujeres juegan roles vitales. También admite que carecen de recursos para hacer su tarea.

Sin embargo, existen las campañas para recordarle a la población femenina en la primera línea que existen espacios seguros para ellas.

Alina Ivanchenko, cocreadora de la campaña animada, junto con la ONG Liga de las Mujeres Modernas, cuenta en entrevista con SemMéxico:

“Trabajamos en una campaña que hablaba de los espacios seguros para mujeres y niñas en Sumy. Estos espacios son un refugio para las supervivientes de la violencia de género, especialmente en tiempos de guerra, cuando estos casos se han hecho desgraciadamente más frecuentes, ya que Sumy es un territorio de primera línea de Ucrania”.

Los medios internacionales han informado que está región vuelve a estar en el centro del conflicto. Y no es de extrañar, ya que comparte 500 kilómetros de frontera con Rusia. Si bien no es zona de ocupación, sí lo es de bombardeos. Y de peligro para las ucranianas.

Alina Ivanchenko, gerenta de Relaciones Públicas de Linza Agency cuenta en un castellano perfecto como desarrollaron esta campaña. “Este proyecto era extremadamente delicado. Comprendimos que necesitábamos crear un vídeo que no solo informara, sino que también apoyara a las supervivientes de traumas. La animación nos permitió hacer un tema complejo, más accesible y comprensible para un público más amplio, manteniendo al mismo tiempo la sensibilidad hacia el tema.”

Ellas están en todas las esferas de la vida: el ejército, las empresas, la política

Alina Ivanchenko, nacida en Kiev hace 22 años, exprofesora de español, graduada en comunicaciones internacionales en su ciudad y ahora parte esencial de la agencia Linza y de Linza Producciones tiene claro dónde están las mujeres en Ucrania.

“Me gustaría mencionar a las mujeres que sirven en las Fuerzas Armadas de Ucrania. Hoy tenemos más de 60 mil mujeres en el ejército, y no son solo médicas o especialistas en comunicaciones, como a menudo se cree erróneamente.

Comandan unidades, realizan misiones de combate, trabajan en inteligencia y artillería. Su experiencia adquirida durante la guerra será inestimable en el proceso de reconstrucción de posguerra: desde la reintegración de los veteranos hasta la reforma del sector de la seguridad y la defensa”.

Y reflexiona: “Considero fundamental el papel de las mujeres en la reconstrucción de Ucrania tras la guerra, porque ya participan activamente en todas las esferas de la vida del país: desde el frente hasta la retaguardia, desde los negocios hasta el voluntariado. No se trata solo de ayuda o apoyo; se trata de liderazgo, de la capacidad de asumir responsabilidades en los momentos más difíciles”.

Además de las campañas sobre violencia de género, ha realizado otras campañas sobre reconstrucción y ciudades, así como el Museo del Arte Robado, del que se puede conocer más en https://linza.agency/en/

SEM/mr/sj

Outdoor behavioral healthcare services to youth and young adults

Lorem ipsum dolor sit amet, consectetur adipisicing elit, sed do eiusmod tempor incididunt ut labore et dolore magna aliqua. Ut enim ad minim veniam, quis nostrud exercitation ullamco laboris nisi ut aliquip ex ea commodo consequat. Duis aute irure dolor in reprehenderit in voluptate velit esse cillum dolore eu fugiat nulla pariatur.

Do you have questions? Call or visit us.

212-569-7144

4470 Broadway, Suite #4 New York, NY 10040

contactos@orugainternacional.org

Newsletter

Get latest news & update

Connect With Us

© 2021 – Oruga Internacional. All rights reserved.

Designed by ZetamediaNY