El director general de los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades de África (CDC de África), Jean Kaseya, declaró recientemente una emergencia de salud pública por el brote de mpox originado en la República Democrática del Congo (RDC), estimando que se necesitarán al menos diez millones de dosis de vacunas, mientras que solo hay disponibles 200.000 en este momento.
Según MSF, la vacuna actualmente aprobada, “MVA-BN” de Bavarian Nordic, está limitada en su producción y distribución. La organización instó a la Organización Mundial de la Salud (OMS) a acelerar la inclusión de otras vacunas contra el mpox en su Lista de Uso de Emergencia (EUL), lo que permitiría aumentar la producción y la distribución a nivel global.
Además, MSF urgió a Bavarian Nordic a revisar su política de precios, argumentando que el costo actual de la vacuna “MVA-BN” está fuera del alcance de muchos países africanos de renta baja y media, donde el mpox es endémico o está en expansión.
En la República Democrática del Congo, país gravemente afectado, se han registrado 15.664 casos potenciales y 548 muertes este año, con un impacto particularmente severo en niños menores de 15 años, que representan el 56 % de todos los casos y el 79 % de las muertes.
Hasta la fecha, al menos 13 países africanos han notificado casos de mpox en 2024, incluidos Burundi, Kenia, Ruanda y Uganda, donde se han registrado infecciones por primera vez. Otros países afectados incluyen República Centroafricana, Sudáfrica, Costa de Marfil, Camerún, Liberia y Nigeria.
El mpox es una enfermedad infecciosa que provoca inflamación de los ganglios y erupciones cutáneas dolorosas. Se transmite principalmente por contacto directo o indirecto con sangre, fluidos corporales, lesiones cutáneas o mucosas de animales infectados.
Con esta llamada urgente, MSF busca evitar una mayor propagación del mpox en África y proteger a las comunidades vulnerables, especialmente a los niños y a aquellos en áreas con acceso limitado a la atención médica adecuada.
SemMéxico, Birmingham, Reino Unido, 16 de diciembre, 2024.- Son mil 30 días de ataques, ahora intensificados en las ciudades y otra crisis humanitaria que se olvida. Las noticias de la guerra en Ucrania se desdibujan, aunque avanzan las fuerzas rusas, pero la reconstrucción a cargo de las mujeres se mantiene.
Las mujeres “constituyen la mayoría de los 4.6 millones de desplazados internos en Ucrania y de quienes buscan refugio en el extranjero.”, de acuerdo con los datos presentados por ONU Mujeres en el marco de los 16 Días de Activismo.
“De las 14.6 millones de personas que necesitan asistencia humanitaria en 2024, 8 millones son mujeres y niñas. Alarmantemente, se estima que 2.5 millones de personas —principalmente mujeres y niñas— requieren urgentemente apoyo por violencia de género, incluida la violencia sexual,” añadió ONU Mujeres en su comunicado.
Al igual que en el resto del mundo, los casos no se denuncian por el estigma. A diferencia de los países que no están en guerra, en Ucrania están limitados los servicios de atención médica y apoyo. Y continúa la destrucción.
Adicionalmente al peligro que enfrentan cotidianamente, en la actualidad una de cada dos mujeres carece de empleo y el número de mujeres en puestos de toma de decisión gubernamental es menor al promedio global, de acuerdo con la agencia de las Naciones Unidas.
Donde se cierra una puerta, una ventana se abre
Sin embargo, las ucranianas no son víctimas pasivas sino las reconstructoras de un conflicto donde Rusia no da tregua. ONU Mujeres reconoce que las organizaciones de la sociedad civil lidereada por mujeres y las organizaciones de derechos de las mujeres juegan roles vitales. También admite que carecen de recursos para hacer su tarea.
Sin embargo, existen las campañas para recordarle a la población femenina en la primera línea que existen espacios seguros para ellas.
Alina Ivanchenko, cocreadora de la campaña animada, junto con la ONG Liga de las Mujeres Modernas, cuenta en entrevista con SemMéxico:
“Trabajamos en una campaña que hablaba de los espacios seguros para mujeres y niñas en Sumy. Estos espacios son un refugio para las supervivientes de la violencia de género, especialmente en tiempos de guerra, cuando estos casos se han hecho desgraciadamente más frecuentes, ya que Sumy es un territorio de primera línea de Ucrania”.
Los medios internacionales han informado que está región vuelve a estar en el centro del conflicto. Y no es de extrañar, ya que comparte 500 kilómetros de frontera con Rusia. Si bien no es zona de ocupación, sí lo es de bombardeos. Y de peligro para las ucranianas.
Alina Ivanchenko, gerenta de Relaciones Públicas de Linza Agency cuenta en un castellano perfecto como desarrollaron esta campaña. “Este proyecto era extremadamente delicado. Comprendimos que necesitábamos crear un vídeo que no solo informara, sino que también apoyara a las supervivientes de traumas. La animación nos permitió hacer un tema complejo, más accesible y comprensible para un público más amplio, manteniendo al mismo tiempo la sensibilidad hacia el tema.”
Ellas están en todas las esferas de la vida: el ejército, las empresas, la política
Alina Ivanchenko, nacida en Kiev hace 22 años, exprofesora de español, graduada en comunicaciones internacionales en su ciudad y ahora parte esencial de la agencia Linza y de Linza Producciones tiene claro dónde están las mujeres en Ucrania.
“Me gustaría mencionar a las mujeres que sirven en las Fuerzas Armadas de Ucrania. Hoy tenemos más de 60 mil mujeres en el ejército, y no son solo médicas o especialistas en comunicaciones, como a menudo se cree erróneamente.
Comandan unidades, realizan misiones de combate, trabajan en inteligencia y artillería. Su experiencia adquirida durante la guerra será inestimable en el proceso de reconstrucción de posguerra: desde la reintegración de los veteranos hasta la reforma del sector de la seguridad y la defensa”.
Y reflexiona: “Considero fundamental el papel de las mujeres en la reconstrucción de Ucrania tras la guerra, porque ya participan activamente en todas las esferas de la vida del país: desde el frente hasta la retaguardia, desde los negocios hasta el voluntariado. No se trata solo de ayuda o apoyo; se trata de liderazgo, de la capacidad de asumir responsabilidades en los momentos más difíciles”.
Además de las campañas sobre violencia de género, ha realizado otras campañas sobre reconstrucción y ciudades, así como el Museo del Arte Robado, del que se puede conocer más en https://linza.agency/en/
Puede que algunas personas se pregunten por qué existe un “Día Internacional del Migrante”.
Puede que no comprendan por qué debe haber un día para conmemorar a aquellas personas que “deciden”, por voluntad propia, desplazarse para abandonar sus países de origen.
Sin embargo, debía de haber una razón por la que millones de latinoamericanos migren a otros países. Debe de haber una razón para que una cantidad tan desorbitada de personas decida emprender un viaje que, con toda probabilidad, pondrá en riesgo su vida y la de quienes los acompañan.
Anilith es una de ellas. Doctora especializada en medicina general y obstetricia que trabajaba en una práctica médica en Cuba, su país de origen, contaba con un salario insuficiente para vivir con dignidad. “Nuestro salario supuestamente es uno de los más altos que hay, pero realmente no nos alcanza para nada. Entonces tenemos que salir en busca de algo mejor”, explica.
Anilith no solo no podía trabajar de forma independiente con su marido en Cuba, sino que tampoco estaba en condiciones de ofrecer a sus pacientes los medicamentos que necesitaban debido a la falta de existencias. Por ello, decidió abandonar su país con el objetivo de ejercer como doctora en otro lugar. No viajó sola: lo hizo acompañada de su esposo, su hermano, su cuñada y una bebé de tres meses. Desplazarse en grupo les permitió ayudarse entre todos y poder alcanzar su destino: Estados Unidos.
Pero para lograrlo, tuvieron que superar las numerosas dificultades que la ruta migratoria les obligó a afrontar: cansancio extremo, falta de alimento y agua, condiciones climáticas adversas, riesgo de violencia, dificultades para acceder a atención médica, y lo que es aún peor: una apremiante incertidumbre sobre su destino. Tras días y días sin detenerse, cruzando fronteras de distintos países, Anilith y su familia pasaron la noche en el Centro Temporal de Descanso de Trojes, en Honduras. Allí recibieron refugio y una cena caliente, evitando tener que dormir en la calle. Este alto en el camino les ayudaría a reponerse del cansancio acumulado y recobrar fuerzas para reemprender su marcha, llena de esperanza, hacia un futuro incierto.
“Ojalá pudiera tener toda mi familia ahí (en Estados Unidos) para poder compartir mi sueño con ellos y que me vean triunfar en la vida,” deseaba Anilith.
Sin embargo, otros migrantes como Ángel José y su familia, con los que la ruta migratoria se ha ensañado, tal vez se conformarían con continuar con vida.
Ángel José llegó al punto de atención a migrantes que Acción contra el Hambre tiene en el Centro de El Pescadero, en Honduras, junto a su esposa y sus dos hijos. Llevaban dos meses viajado sin descanso desde Panamá, y pasaron seis días cruzando la temida selva del Darién, donde se quedaron sin comida y agua potable. Cuando por fin consiguieron abandonar la selva, uno de los hijos de Ángel José enfermó, probablemente debido a haber ingerido agua contaminada de los ríos en El Darién, donde se acumulan los cadáveres de otras personas migrantes que perecieron en su búsqueda de una vida mejor.
“Desde que salimos de la selva, el bebé comenzó a evacuar pura diarrea, diarrea, diarrea, vomitaba todo lo que comía… (…) Tiene un año y cuatro meses. Para la edad que tiene, no cuenta con el peso adecuado para él”, explica Ángel José.
Cuando llegaron al Centro El Pescadero, el bebé de Ángel José sufría de desnutrición. Allí el equipo de Acción contra el Hambre atendió al menor, quien recibió los cuidados necesarios para recuperarse. Sin embargo, la débil salud de su hijo hizo que Ángel José decidiera posponer su viaje hacia Estados Unidos, que emprendieron para poder acceder a mejores oportunidades laborales y ofrecer un futuro mejor a sus hijos.
“Mientras que mi bebé esté así no avanzo para ningún lado. (…) Tomé esta decisión porque primero está la vida de mi niño antes que el transcurso de un viaje. Yo no quiero perder a mi bebé. Por lo menos doy gracias por estar aquí, cerca de un hospital, cerca de una organización, y que nos puedan brindar el apoyo y la ayuda a las personas migrantes.”
Para apoyar a personas como Anilith y Ángel José, Acción contra el Hambre trabaja proporcionando asistencia a las personas migrantes en diferentes áreas de América Latina. Esto incluye atención nutricional, acceso a agua segura, refugio, instalaciones de saneamiento e higiene y transferencias monetarias multipropósito.
Las historias de Anilith, Ángel José y sus familias son tan solo un ejemplo de los millones de latinoamericanos que abandonan sus hogares y arriesgan sus vidas para perseguir un futuro digno en otro lugar.
Sus relatos son un recordatorio de por qué existe el Día Internacional del Migrante: para recordarnos que, a pesar de que estas personas “deciden” emprender su camino hacia otro país, en realidad, ninguna de ellas tuvo elección.
Este 10 de diciembre se celebra el Día de los Derechos Humanos, un día para conmemorar uno de los compromisos mundiales más transcendentales: la Declaración Universal de los Derechos Humanos. Este acuerdo histórico consagra los derechos inalienables que toda persona tiene como ser humano, “independientemente de su raza, color, religión, sexo, idioma, opinión política o de cualquier otra índole, origen nacional o social, posición económica, nacimiento o cualquier otra condición”.
Este día también marca el fin de los 16 días de activismo en contra de la violencia hacia las mujeres, y la Campaña UNETE de Naciones Unidas, que inicia el 25 de noviembre de cada año, Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer. Marcar estas fechas nos ayuda a concentrar esfuerzos globales, regionales y locales, pero no debemos olvidar que la violencia de género es una problemática que continúa siendo una realidad persistente los 365 días del año, con una mujer asesinada cada 10 minutos en algún lugar del mundo. Por ello, la campaña ÚNETE de este año resalta que #NOHAYEXCUSA.
Este 25 de noviembre fue particularmente especial, pues el 2024 marca 25 años desde que la Asamblea General de las Naciones Unidas declarara esta fecha en conmemoración del Día Internacional para la Eliminación de la Violencia contra la Mujer, razón por la que la ONU organizó un evento de alto nivel, en el que República Dominicana fue protagonista, para reflexionar sobre el progreso conseguido y los desafíos para eliminar la violencia de género. El 2024 también marca el centenario del natalicio de Patria Mirabal, el 27 de febrero del 1924, hito que conmemoramos también conjuntamente en un evento organizado por el Defensor del Pueblo en el emblemático museo de las Hermanas Mirabal.
El objetivo de esta campaña no es solo sensibilizar, sino también actuar, transformar y sostener cambios. Sin embargo, al llegar al final de estos 16 días, nos enfrentamos a una pregunta esencial: ¿qué pasa el resto del año?
Las estadísticas son contundentes: a nivel mundial, 736 millones de mujeres han sido víctimas de violencia física y/o sexual al menos una vez en su vida. En la República Dominicana, los feminicidios y la alta tasa de violencia de género reflejan que, aunque se han logrado avances importantes, todavía quedan pendientes muchos desafíos. Entre enero y agosto 2024, la Procuraduría General de la República registró más de 40,533 casos de violencia contra la mujer e intrafamiliar; 5,003 casos de delitos sexuales y 65 feminicidios y homicidios de mujeres.
A menudo, la violencia de género está normalizada o invisibilizada. El índice de Normas Sociales de Género del PNUD encuentra que aproximadamente 9 de cada diez hombres y mujeres en el mundo siguen manteniendo en la actualidad un sesgo contra las mujeres. La mitad de la población mundial todavía cree que los hombres son mejores líderes políticos que las mujeres, y más del 40 por ciento opina que los hombres son mejores ejecutivos empresariales, y un alarmante 25 por ciento de la población cree que está justificado que un marido le pegue a su esposa.
Además, esta desigualdad no afecta solo a las mujeres, sino a la sociedad en su conjunto. Así se ve en el Índice de Desarrollo Humano (IDH), que mide el bienestar socioeconómico de los países. República Dominicana, según datos de la Plataforma Territorial de Desarrollo Humano, pierde 41.8% de su potencial de desarrollo humano, debido a la desigualdad y la violencia de género.
Es por eso por lo que el activismo no puede limitarse a unas pocas semanas al año. Debemos garantizar que cada día sea una oportunidad para cuestionar esas normas y promover la igualdad de género.
Desde el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) colaboramos con iniciativas que impulsan esta lucha cada día, siendo algunas de ellas: el avance de la participación política de las mujeres, con socios como la Embajada de Alemania, la Junta Centra Electoral, el Senado y la Cámara de Diputados; el fortalecimiento de sistemas de justicia, bajo el liderazgo del Poder Judicial; el fomento de la igualdad de género en los sectores privado y público, con los Sellos Igualando RD, bajo el liderazgo del Ministerio de la Mujer; y el seguimiento y acompañamiento al monitoreo de datos de seguridad ciudadana y el apoyo a la prevención y respuesta de la violencia contra las mujeres y las niñas, en alianza con USAID. Estas acciones contribuyen a construir sociedades más justas y resilientes.
Si algo nos enseñan estos 16 días de activismo es que la lucha contra la violencia de género no es responsabilidad exclusiva de los gobiernos, las organizaciones internacionales o los movimientos feministas. Es un compromiso colectivo que nos involucra a todos y a todas.
Cada acción cuenta: denunciar abusos, apoyar a una persona sobreviviente, cuestionar estereotipos de género o promover entornos laborales libres de violencia. Estas acciones pueden ser catalizadoras de un cambio más grande.
Los 16 Días de Activismo nos inspiran, pero el verdadero desafío está en mantener ese espíritu vivo todos los días. Que cada 25 de noviembre sea un recordatorio, no un punto de partida. Que cada paso que demos se enfoque en la prevención, la protección y el empoderamiento de quienes más lo necesitan.
Hoy, al cerrar este ciclo de 16 días, recordemos: todos los días deben ser de activismo por la lucha contra la violencia de género. #NOHAYEXCUSA
2024 ha sido catastrófico para Haití. En este último año, las pandillas se han apoderado de la capital Puerto Príncipe, el gobierno provisional ha flaqueado por todos sus frentes y, por si no fuera poco, los haitianos han muerto en matanzas, inundaciones, terremotos, a causa de la brujería, de hambre, por disputas en un juego de fútbol, explosiones y cólera. Ante esto, la política migratoria de República Dominicana ha sido definida por las deportaciones masivas y el control de la frontera.
Mientras los asesinatos han estado a la orden del día, Haití ha vivido una oleada de atentados contra los derechos humanos. Las matanzas han tenido lugar en medio de una población que sufre de hambre, violaciones a mujeres y niñas, reclutamiento de niños para la guerra y tráfico de personas. Estas han sido las principales matanzas y desgracias en Haití en el último año.
8 de enero: siete muertos
El año empezó con el terror en Mariani, una comuna situada al sur de Puerto Príncipe. 7 Personas murieron. Entre las víctimas había pequeños comerciantes. Otras personas fueron secuestradas. Los asesinos buscaban controlar la Ruta Nacional número 1, según informó el periódico Haití 24.
7 de febrero: el caos de Guy Philippe
El exconvicto Guy Philipe, conocido por ser un líder agitador en Haití y haber estado preso en Estados Unidos por narcotráfico, regresó a Haití para agitar el ambiente. El 7 de febrero se produjeron manifestaciones violentas pidiendo la renuncia del primer ministro Ariel Henry.
Al menos una persona murió y varias más resultaros heridas en las protestas que miles de haitianos llevaron a cabo en la capital. En varias partes de la capital se escucharon disparos, las escuelas no abrieron y el transporte público no funcionó con normalidad.
1 de marzo: policías muertos
”Miembros de las fuerzas del orden, dedicados a la protección y la seguridad de nuestro país, han perdido trágicamente la vida en el ejercicio de su profesión, por no hablar de las numerosas víctimas que se producen a diario entre la población civil”, indicó el Ejecutivo haitiano en un comunicado.
3 de marzo: ataque a una cárcel
Una decena de personas murió tras el ataque a la prisión civil de Puerto Príncipe, algunos de ellos despedazados por los perros, como consecuencia de una noche marcada por la violencia. En esa época, el primer ministro haitiano Ariel Henry, que era líder en aquel entonces, estaba fuera del país.
20 de marzo: muertos en las calles de Petion-ville
Aparecieron siete cadáveres esparcidos por las calles de Petion-ville, en las colinas de la capital de Haití. Algunos cuerpos aparecieron con disparos y otros carbonizados. Durante la noche se escucharon tiros por la zona, pero no se conocieron las circunstancias exactas de las muertes. Dos días después, se informaba de que se encontraron al menos 30 cadáveres en las calles durante esa semana.
La agencia EFE pudo confirmar la presencia de los cuerpos, la mayoría de ellos carbonizados y algunos apilados, que regaban las calles mientras la vida transcurría con cierta normalidad a su alrededor.
19 de abril: muerte en Carrefur
Las pandillas atacaron el municipio de Carrefur, fronterizo con Puerto Príncipe, y tomaron el control de la comisaría, según informó Le Nouvelliste. Además, abrieron fuego contra los residentes de la zona Waney 93, dejando a siete personas muertas.
“Los bandidos ingresaron a la comisaría de Omega, liberaron a los presos. Allí estaban dos policías, les quitaron las armas y los liberaron en Bizotón. Por el momento, la subcomisaría de Saint-Charles y la comisaría de Omega no tienen agentes de policía”, indicaron.
27 de mayo: asesinato de misioneros
Mientras la ayuda de Kenia se retrasaba y no acababa de llegar a Haití, las bandas armadas continuaron sembrando el terror entre la población. El 27 de mayo se conoció la noticia de que las pandillas asesinaron a dos misioneros estadounidenses que operaban en un orfanato.
Por aquella época, además, el presidente de Kenia, William Ruto, prometió que la misión buscaría “aplastar” a las pandillas.
San Juan, 11 dic (EFE).- La escritora puertorriqueña Mayra Santos-Febres reivindica “la autosuficiencia y victoria” femenina frente al discurso de victimización, que se ha usado para definir a la gran poeta Julia de Burgos, en la que se inspira su última novela, ‘La otra Julia’.
“Es importante, sobre todo para las otras generaciones, que vean estos modelos de autosuficiencia y victoria y de otra manera de ser, que da unos espacios de libertad”, afirma en una entrevista con EFE Santos-Febres, quien presenta este miércoles ‘La otra Julia’ en Puerto Rico.
Para la escritora, cuya primera novela ‘Sirena Selena vestida de pena’ (2000) ya fue traducida a varios idiomas, “siempre uno de los discursos que se acentúa al hablar de las mujeres, es el de la víctima”.
Aunque reconoce que las mujeres son víctimas de agresión y que hay una pobreza feminizada, Santos-Febres llama a mostrar también los ejemplos en los que “sí hay una independencia de criterio, de acción y de organización política y social comunitaria”, como fue el caso de la puertorriqueña De Burgos.
“Toda esa historia, ¿por qué se conoce tan poco?”, se pregunta la autora, que también trató la historia de una mujer afrocaribeña y empoderada en ‘Nuestra Señora de la Noche’, que quedó en 2006 finalista en el Premio Primavera.
“No somos víctimas nada más y a Julia, a esa gran mujer, la definieron como víctima del amor. Se murió con 39 años, que empezó a beber porque un hombre la dejó. Eso no fue lo que pasó. Entonces hay que ver con su luz y su sombra, pero mirar bien más allá del discurso de la victimización”, subraya.
Llenando los silencios de la vida de Julia de Burgos
De Burgos (1914-1953), autora de poemas como ‘Río Grande de Loíza’, ‘Poema para mi muerte’ y ‘Yo misma fui mi ruta’, tuvo un importante papel en el activismo feminista y a favor de la independencia de Puerto Rico.
Divorciada, con amantes, falleció a los 39 años en una calle de Nueva York de pulmonía tras años con problemas de alcoholismo, unos asuntos que se abordan con mayor naturalidad en el caso de los hombres pero no en el de las mujeres.
“Pretendo que se vea desde ahí su grandeza. Ella para mí es aún más grande porque en un momento histórico en que nadie se atrevía a hacer lo que hacía Julia, Julia lo hizo”, asevera Santos-Febres.
La novelista recibió primero una comisión para escribir un libro biográfico sobre la poeta en 2014, coincidiendo con el centenario de su natalicio, pero esa obra no pudo englobar la “inabarcable vida” de De Burgos.
“Me puse a hacer una investigación y veía que había muchos textos, sobre todo de expertos, sobre la obra de Julia y un gran silencio acerca de la vida”, cuenta la escritora sobre el proceso.
Además, había -continúa- “una narrativa que permanecía” y que catalogaba a De Burgos como “una poeta del amor”.
Esta narrativa dejaba en cierto modo de lado “su vida política, como periodista cultural, de peleas con entrar en los espacios públicos de la modernidad y una sed de tratar de terminar sus estudios”, detalla Santos-Febres, quien mezcla en la novela la historia de la poeta con sus propias experiencias.
Ahora las mujeres son “legión”
La novela traza ciertos paralelismos entre las autoras como mujeres afrocaribeñas que se abren paso en los círculos literarios elitistas y que viven su existencia en libertad, pero la diferencia, a juicio de Santos-Febres, es que De Burgos “estaba bien sola” y ahora las mujeres como ella son “legión”.
“Esta mujer se atrevía a hacer cosas que no había nadie que las hiciera antes. Y lo hizo como afrodescendiente, como mujer pobre campesina, buscando cómo insertarse en esos espacios para poder hacer lo que había que hacer”, explica Santos-Febres.
“La gran diferencia ahora es que somos muchas, somos más”, asegura la novelista, que critica los ataques de la derecha al feminismo y la anulación en 2022 por parte de la Corte Suprema de Estados Unidos de la sentencia Roe vs. Wade, poniendo fin al derecho al aborto.
Pese a que “hay un espacio recorrido de derechos civiles”, al mismo tiempo Santos-Febres considera que hay intentos para que las mujeres intelectuales y activistas sigan sintiéndose como que son “las excepciones a las reglas”.
En su opinión, el pensamiento afrodescendiente y la filosofía feminista plantean “otra manera de pensar, una comunidad desde la cual se gestan cosas”.
“Y por eso nos tienen tanto miedo, ¿verdad? Cuando nos juntamos y cuando también vemos esos paralelismos (entre mujeres) que configuran una historia compartida”, apunta.
Expertos de las Naciones Unidas han solicitado este viernes al Gobierno de Irán detener la implementación de una nueva ley que endurece los castigos para mujeres y niñas que no cumplan con el uso obligatorio del velo islámico. La normativa introduce penas que van desde multas y cárcel hasta latigazos, e incluso la pena de muerte en casos extremos.
La legislación, que podría entrar en vigor este mismo viernes, establece sanciones más severas que las estipuladas en el actual Código Penal Islámico iraní. Según la norma, toda mujer mayor de 12 años que no lleve el velo obligatorio o que sea considerada culpable de “promover o publicitar la desnudez o vestimenta inmodesta o impropia” podrá enfrentar estas medidas punitivas.
En casos considerados como “corrupción en la tierra”, los jueces incluso tendrán la facultad de imponer la pena de muerte.
Los expertos, entre ellos la relatora de la ONU sobre derechos humanos en Irán, Mai Sato, han calificado la ley como “una intensificación del control estatal sobre el cuerpo de las mujeres” y como un “ataque a sus derechos y libertades”.
Todas las mujeres en Irán, incluidas las extranjeras, están obligadas a respetar el código de vestimenta islámico y a llevar abrigos largos y pañuelos para esconder su silueta y su pelo (EFE/Abedin Taherkenareh)
En un comunicado conjunto, los expertos señalaron que la medida vulnera derechos humanos fundamentales, como la igualdad, la libertad de expresión, religión y creencias, la autonomía corporal, así como la seguridad y privacidad de las mujeres.
La ley también requiere que particulares, familias y empresas denuncien a quienes incumplan la norma, lo que, según los expertos, fomentará “un clima de miedo y desconfianza” en la sociedad iraní. Además, advirtieron que estas disposiciones podrían aumentar la violencia contra mujeres y niñas, intensificar la discriminación de género y profundizar la segregación en el país.
Además, la nueva normativa incluye sanciones económicas severas que, según los relatores, impactarán “de manera desproporcionada” a los grupos y comunidades más vulnerables en Irán. Con multas de hasta 15.925 dólares, además de flagelaciones y penas de cárcel, la legislación busca reforzar lo que describe cómo la “cultura de la castidad y el hijab”, castigando también cualquier cuestionamiento a los códigos establecidos.
Además de Sato, firmaron el comunicado: la relatora de la ONU sobre la libertad de religión o creencias, Nazila Ghanea; sobre la violencia contra las mujeres y las niñas, Reem Alsalem; y sobre el derecho a la libertad de opinión y expresión, Irene Khan, entre otras figuras destacadas. Todas ellas han reiterado su preocupación por el retroceso en materia de derechos humanos que esta ley representa.
Las relatoras de la ONU han reiterado su preocupación por el retroceso en materia de derechos humanos que esta ley representa (AP Photo/Vahid Salemi, File)
Amnistía Internacional también ha calificado esta medida como una intensificación de la persecución hacia mujeres y niñas en Irán, advirtiendo que actos de activismo pacífico, como enviar videos sin hijab a medios internacionales, podrían resultar en sentencias de muerte.
“Esta vergonzosa ley busca asfixiar aún más la vida cotidiana de las mujeres y niñas iraníes, consolidando un sistema de represión que ya era intolerable”, declaró Diana Eltahawy, directora adjunta para Oriente Medio de la organización, en declaraciones al diario británico The Guardian.
Se realizó la Conferencia Internacional «Mujeres y Operaciones de Paz de la ONU. Oportunidades y desafíos para una participación significativa», en el auditorio del Instituto Militar de Estudios Superiores (IMES) en el marco del Proyecto Elsie – Fuerzas Armadas de Uruguay con la presencia del subsecretario de Defensa, Marcelo Montaner, el director de Política de Defensa del MDN, Mag. Daniel Locatelli, la Gerenta del Fondo Elsie Deborah Warren-Smith y la directora del Programa de ONU Mujeres, Magdalena Furtado entre otras autoridades.
Fue un espacio en el que se compartieron buenas prácticas, lecciones aprendidas y desafíos para la participación significativa de mujeres en las actividades de paz de cara al futuro que emerge de los escenarios actuales.
Esta actividad se enmarca en el Proyecto Fuerzas Armadas de Uruguay- estrategias y acciones para superar las barreras al incremento de la participación significativa de mujeres en operaciones de paz, aprobado por el Fondo de la Iniciativa Elsie. Uruguay fue el primer país del mundo en presentar una propuesta de proyecto luego de completar una evaluación de oportunidades y barreras a la participación de mujeres en operaciones de paz aplicando la Metodología de Evaluación de las Oportunidades para las Mujeres en operación de Paz (MOWIP, por sus siglas en inglés), diseñada con este fin.
El Proyecto de referencia es liderado por el Ministerio de Defensa Nacional con ONU Mujeres y la Agencia Uruguaya de Cooperación internacional (AUCI) como sus socios estratégicos. Su visión es incrementar la participación voluntaria de mujeres en las Operaciones de Paz de la ONU en términos cuantitativos y cualitativos, logrando una mayor disponibilidad de mujeres aptas para ser desplegadas particularmente en roles operacionales. Adicionalmente, aspira a generar un mayor conocimiento sobre los obstáculos a la postulación y a mejorar las condiciones de despliegue.
Esta segunda conferencia internacional es una de las seis actividades que componen el Proyecto y apunta a mitigar dos de las barreras seleccionadas a partir del Estudio MOWIP en las Fuerzas Armadas uruguayas. Por un lado, la falta de información sobre la labor de los contingentes desplegados y, por otra parte, la incidencia que tienen las experiencias positivas y negativas de otros integrantes de las Fuerzas Armadas en sus despliegues, sobre la decisión de las mujeres a postularse.
La conferencia se articuló en tres módulos que combinan la exposición de expertos con intercambio de experiencias, perspectivas y espacios para preguntas y/o aportes de los participantes.
Módulo I: La agenda Mujeres, Paz y Seguridad del Consejo de Seguridad de la ONU y los Planes de Acción Nacionales: prácticas y lecciones aprendidas de las experiencias en el Cono Sur.
Módulo II: Buenas prácticas y lecciones aprendidas en la promoción de la participación de mujeres en actividades de paz y seguridad.
Módulo III: promoción de la participación de mujeres en operaciones de paz de la ONU: avances y desafíos hacia el futuro.
Se vio engalanada por seguir a la conferencia preparatoria de la ministerial de la ONU sobre operaciones de paz de la ONU, que se celebró durante los días 10 y 11 de diciembre de 2024 en Montevideo, coorganizada por Uruguay, Japón y Reino Unido.
La activista mexicana, una de las miembros fundadoras de Nuestras Hijas de Regreso a Casa A.C., Norma Andrade, sigue buscando justicia por el feminicidio de su hija en Ciudad Juárez en la frontera con Estados Unidos ocurrido en febrero del 2001. A pesar de dos atentados a su vida no abandona su lucha.
En el marco de la conmemoración de los 16 Días de Activismo contra la Violencia de Género, una campaña anual que se extiende hasta el 10 de diciembre, Día de los Derechos Humanos, la activista insistió que la violencia contra mujer en México es escalofriante: Cada día entre nueve y diez mujeres son asesinadas, mientras la tasa de impunidad supera el 95%.
Según datos publicados por la propia ONU, 50,000 mujeres han sido asesinadas en México desde el 2001. En el caso de Norma Andrade, su hija Lilia Alejandra, es una de ellas.
Ciudad Juárez sigue siendo la ciudad mexicana más mortífera para las mujeres. Con más de 2526 mujeres asesinadas en tres décadas -del 1993 al 2023- y cientos desaparecidas, pese a los reclamos a las autoridades.
“En muy pocos casos se ha logrado justicia, ahí estamos hablando del 2 o 3% de los casos. Hemos encontrado jóvenes desaparecidas, algunas con vida, que son nuestros mayores logros. Hemos encontrado restos óseos de jóvenes desaparecidas, lamentablemente fallecidas y que únicamente se encuentra una parte de su cuerpo que para la familia también es un tesoro. Nosotros quisiéramos encontrar a todas nuestras jóvenes desaparecidas con vida”, insistió.
De acuerdo a estadísticas del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública en torno a la violencia machista en México son alarmantes. Cada día entre nueve y diez mujeres son asesinadas. La tasa de impunidad supera el 95%. Solo un 2% de los casos termina en sentencia y tan solo una de cada diez víctimas se atreve a denunciar a su agresor.
Ante la pregunta ¿Qué es lo que está fallando realmente?, Andrade dijo que, “Siempre he pensado que al Estado mexicano le falta crear política pública, que lo traigan en su agenda. Porque siempre tenemos que navegar contracorriente y somos nosotras las madres apoyadas por las académicas, por las feministas, por la sociedad civil, por las agrupaciones, quienes tenemos que ir y protestar y levantar la voz para que nos tomen en cuenta”.
El feminicidio trasciende fronteras
La violencia contra las mujeres es una crisis mundial, según un informe de ONU Mujeres y la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (UNODC).
Los datos regionales muestran que el feminicidio trasciende fronteras, estatus socioeconómicos y culturas, pero su gravedad varía.
África registró las tasas más elevadas de feminicidios relacionados con la pareja y la familia, con 21,700 mujeres asesinadas en 2023, seguida de América y Oceanía.
En Europa, el 64% de las víctimas fueron asesinadas por sus parejas íntimas; en América, fue el 58%.
El informe reveló que, a nivel mundial, 140 mujeres y niñas murieron cada día a manos de su pareja o de un familiar cercano en 2023, lo que supone una mujer asesinada cada 10 minutos.
La ONU anunció que Arabia Saudita integrará durante cuatro años la Comisión de Derechos de la Mujer, un cuerpo intergubernamental dedicado a promover la igualdad de género. Como era de esperar, la designación generó una fuerte polémica ya que la monarquía islámica tiene uno de los peores registros en relación al trato de las mujeres, según el Informe de la Brecha de Género del Foro Económico Mundial 2016.
Las mujeres saudíes están privadas de derechos básicos como el trabajo, la conducción, la elección de su pareja para contraer matrimonio.
Otras de las formas «cautivas» tiene que ver con la dependencia en relación a la salida de la casa: salir de compras o pedir un servicio sanitario. En relación al tratamiento del cuerpo personal, la vestimenta es otro de los puntos a considerar porque las prendas de vestir pueden ser consideradas como «provocativas». De este modo, deben cubrir el cabello, el cuello y con la burka negra taparse todo el cuerpo hasta los pies.
La supervisión de la ONU United Nation Watch en boca de su director ejecutivo lo declaró de este modo: «Elegir a Arabia Saudita para proteger los derechos de las mujeres es como elegir a un pirómano para encabezar el servicio de bomberos de la ciudad», destacó Hillel Neuer citado por el diario británico The Independent.
Por otro lado, calificó a Arabia Saudita como «el régimen más misógino del mundo». En su opinión, ese nombramiento «ha decepcionado a millones de mujeres en todo el mundo que buscan protección en la organización internacional».
De acuerdo con el último informe sobre la brecha de género del Foro Económico Mundial, Arabia Saudita ocupa el puesto 141 entre los 144 países analizados, siete por debajo del año anterior y sólo por delante de Siria, Pakistán y Yemen.
Sin embargo, en la presentación realizada para solicitar su incorporación a la Comisión, este país manifestó su apoyo total al «empoderamiento de la mujer» en todos los niveles, permitiéndoles alcanzar «una serie de logros» a nivel local e internacional, lo que generó análisis sobre la ironía de la decisión.
Además, no sólo se descarta que la ley islámica por la que se rige el país, llamada sharia, limite o prive el acceso de las mujeres a sus derechos, sino que garantiza la igualdad de género, al tiempo que asegura que «la ley saudita no distingue entre hombres y mujeres».
La decisión de incluir al país en esta Comisión de la ONU no podría haber llegado en un momento más irónico, ya que a principios de este mes de abril, Dina Alí, una mujer saudita de 24 años que huyó de un matrimonio forzado rumbo a Australia para buscar asilo, fue devuelta a la fuerza a Arabia Saudita por las autoridades filipinas. La joven blogueó que su propia familia la mataría en casa por haber huido. El tío de Dina Alí viajó a la capital de Filipinas, Manila, y la llevó obligada de vuelta a Riad y por el momento no se sabe mucho de su destino, salvo lo informado por la agencia de noticias Bloomberg que indicó que la joven se encuentra en un centro de detención para mujeres menores de 30 años y todavía no ha enfrentado cargos.
Debido al abuso por parte de los hombres fueron registradas numerosas huidas de mujeres saudíes. Para prevenirlo, los hombres saudíes recurren a varios dispositivos para controlar y rastrear todos los movimientos de las mujeres, incluso si estas intentan marcharse del país.
Dada la situación en Arabia Saudita sobre la igualdad de género, puede parecer poco real que una monarquía tan conservadora se encargue de velar y proteger los derechos de la mujer en todo el mundo. Pero no irreal ya que a partir de 2018 Arabia Saudita asumirá sus nuevas responsabilidades ante la comunidad internacional.