La violencia sexual contra mujeres y niñas se consolida como táctica de guerra en el conflicto de Sudán

Tres años después del estallido del conflicto en Sudán, la violencia sexual contra mujeres y niñas se ha consolidado como una de las tácticas más brutales y persistentes de la guerra, mientras el número de víctimas que necesitan asistencia no deja de crecer en medio de un colapso casi total de los servicios básicos.

“Las mujeres y las niñas están siendo violadas y asesinadas en sus hogares, y también mientras huyen o buscan alimentos, agua y atención médica. El uso de la violencia sexual se ha integrado en el modelo de la guerra en Sudán“, ha afirmado la Directora Regional de ONU Mujeres para África Oriental y Meridional, Anna Mutavati.

El número de mujeres y niñas que requieren apoyo tras sufrir violencia de género se ha cuadruplicado desde el inicio del conflicto en abril de 2023 y casi se ha duplicado en los dos últimos años, según el informe Tres años de guerra: mujeres sudanesas en la primera línea de los esfuerzos humanitarios y de construcción de paz locales, de ONU Mujeres.

Desde que estalló el conflicto en abril de 2023, los informes de violencia sexual no han dejado de aumentar, alcanzando en este 2026 niveles alarmantes. Tanto en la capital, Jartum, como en la castigada región de Darfur, las violaciones en grupo, los secuestros con fines de esclavitud sexual y las agresiones selectivas se utilizan para castigar a grupos étnicos específicos o para forzar el abandono de hogares y tierras.

Lo más doloroso de esta realidad es que la violencia no termina con la agresión. Las supervivientes en Sudán se enfrentan a una triple tragedia:

  • El estigma social: En muchas comunidades, las víctimas son repudiadas, lo que las condena al aislamiento y la miseria.
  • El colapso sanitario: Con la mayoría de los hospitales destruidos, acceder a la anticoncepción de emergencia o a tratamientos preventivos contra enfermedades de transmisión sexual es prácticamente imposible.
  • La ausencia de justicia: En un estado de caos absoluto, los perpetradores actúan con la seguridad de que no habrá tribunales que los juzguen.

Darfur: el epicentro del horror étnico

La situación en Darfur merece una mención aparte. Aquí, la violencia sexual se entrelaza con una limpieza étnica que recuerda a los peores episodios de principios de siglo. Las RSF y sus milicias aliadas han sido señaladas repetidamente por utilizar la violación como una herramienta de “limpieza”. El objetivo es claro: destruir el sentido de identidad y la cohesión de las familias para asegurar que nunca regresen a sus aldeas.

La transparencia informativa en estas zonas es extremadamente difícil debido a los cortes de internet y el acoso a periodistas, pero los testimonios que logran salir dibujan un paisaje de terror donde las niñas de apenas doce años no están a salvo ni en sus propios hogares.

La respuesta de una comunidad internacional distraída

A pesar de la magnitud de las atrocidades, Sudán sigue siendo, en gran medida, una guerra olvidada. En este 2026, donde el foco geopolítico se desplaza constantemente, la crisis sudanesa compite por atención con otros conflictos más cercanos a Occidente. La ONU y diversas ONGs han alertado de que los fondos destinados a la protección de mujeres y niñas en Sudán son insuficientes para cubrir ni una fracción de las necesidades reales.

La violencia sexual en Sudán no es una consecuencia de la guerra, es la guerra misma escrita sobre el cuerpo de las mujeres para garantizar que el enemigo nunca se recupere.

La falta de corredores humanitarios seguros impide que la ayuda llegue a las zonas más remotas, dejando a miles de mujeres a merced de sus agresores. La comunidad internacional, más allá de las declaraciones de condena, no ha logrado establecer mecanismos de protección efectivos ni presiones diplomáticas que detengan esta táctica de combate.

El deber de no olvidar

Una noticia como esta nos obliga a confrontar lo más oscuro de la condición humana. Tres años de conflicto en Sudán han demostrado que, cuando la ley desaparece, la violencia de género se convierte en la herramienta predilecta del autoritarismo y el odio.

Reconocer la violencia sexual como un crimen de guerra es el primer paso, pero el segundo debe ser la acción. Sudán necesita que el mundo deje de mirar hacia otro lado y exija responsabilidades. El silencio solo sirve como combustible para que el arma más cruel de esta guerra siga cobrándose víctimas en la sombra.

El liderazgo femenino se extiende a las misiones de la ONU

Sara Bernardo

Oviedo

Durante años, cuando una mujer entraba en el Ejército, se encontraba un problema estructural: los uniformes no estaban diseñados para su cuerpo. “Si no se ajusta bien, podría entrar una bala”, advirtió este miércoles Ana García ÁlvarezOficial Superior de Programas y Jefa del Equipo de Paridad de Género en Naciones Unidas, en un acto organizado por la Federación de Empresarias y Directivas de Asturias (FEDA) en el que desgranó los avances (y las carencias) de la organización en materia de igualdad.

La anécdota ilustra hasta qué punto la incorporación de mujeres a las misiones de paz ha obligado a replantear aspectos básicos del funcionamiento de la institución. Por primera vez, Naciones Unidas ha adaptado el equipamiento de protección a la anatomía femenina, una medida que, según García Álvarez, “tiene repercusiones directas en la seguridad del personal desplegado”.

El cambio no llega solo. Forma parte de una estrategia más amplia impulsada desde 2018 para aumentar la presencia de mujeres en operaciones de paz, donde siguen siendo minoría. Entonces representaban apenas un 5%, hoy rondan el 10%. “Puede parecer poco, pero hablamos de una fuerza de más de 40.000 personas y de un ámbito donde muchos países apenas tienen mujeres en sus ejércitos“, explicó.

Pero esta presencia femenina no responde únicamente a una cuestión de equidadNaciones Unidas defiende que mejora la eficacia de las misiones. García Álvarez puso como ejemplo de la República Centroafricana, en la frontera con Sudán, donde tropas internacionales patrullan campos de refugiados tras la reciente guerra civil sudanesa.

Allí, las mujeres uniformadas desempeñan un papel clave en tareas sensibles como la prevención de la violencia sexual en contextos de conflicto o el contacto con la población civil. “Hay comunidades donde el acceso a las mujeres es mucho más fácil si hay mujeres desplegadas”, señaló.

Además, su participación aporta enfoques distintos en situaciones críticas. La responsable recordó el caso de una operación de traslado de población en la que solo una mujer reparó en que los niños no podían subir a los vehículos previstos. “Son detalles que pueden pasar desapercibidos, pero que marcan la diferencia”, afirmó.

También se ha constatado la capacidad de las féminas para la mediación y la desescalada de conflictos, una habilidad especialmente valorada en entornos de alta tensión. “Está demostrado que los equipos mixtos funcionan mejor”, subrayó la experta.

La estrategia de paridad de género no se limita al despliegue. Según García Álvarez, se trata de una transformación institucional. “No es una agenda para las mujeres, es una agenda para mejorar la organización“, apuntó.

Entre las medidas adoptadas figuran requisitos mínimos de candidatas en los procesos de selección, programas de formación específicos (como los destinados a reforzar la confianza de las aspirantes) y la adaptación de los campamentos donde vive el personal desplegado, incorporando criterios de privacidad y habitabilidad.

El trabajo, sin embargo, es principalmente políticoNaciones Unidas no contrata directamente a militares o policías, sino que depende de los países miembros, que deben nominar al personal. “Es una conversación constante con los Estados“, explicó. Si un país no presenta suficientes candidatas, la organización insiste. “Nos alegan que por cuestiones culturales las mujeres no suelen ir a situaciones de peligro, pero al final ceden y acaban incorporándolas”, explica.

Aun así, García Álvarez lanzó un mensaje de cautela optimista: “Si estamos consiguiendo avances en un sector tan complejo como el militar, se pueden lograr en cualquier ámbito“.

Analizan la protección integral de la niñez y el papel de la justicia frente al trabajo infantil

Con el objetivo de fortalecer los mecanismos de prevención y protección de niños, niñas y adolescentes en situación de vulnerabilidad, el Poder Judicial y la Escuela Nacional de la Judicatura (ENJ) realizaron el panel virtual “Protección Integral de la Niñez: Contra el abuso y el trabajo infantil”, espacio que reunió a especialistas de Guatemala y República Dominicana para analizar el tema desde las perspectivas jurídica, internacional y de políticas públicas.

Durante la actividad, que contó con la participación de más de 450 personas, los expertos abordaron los avances, desafíos y estrategias necesarias para combatir la explotación laboral infantil y garantizar el respeto de los derechos fundamentales de la niñez.

La especialista guatemalteca Rebeca González Melgar abrió el panel con la exposición “Avances y estándares internacionales en materia de trabajo infantil”, donde resaltó la importancia de los convenios de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) como herramientas fundamentales para proteger a la infancia.

La experta enfatizó la relevancia del Convenio 182 sobre la prohibición de las peores formas de trabajo infantil y la acción inmediata para su eliminación, así como del Convenio 138 sobre la edad mínima para trabajar.

Según explicó, estos instrumentos obligan a los Estados a implementar políticas más contundentes para garantizar el bienestar de los menores de edad y romper los ciclos de pobreza que favorecen la explotación infantil.

Asimismo, reafirmó la necesidad de continuar fortaleciendo las acciones institucionales dirigidas a proteger a niños, niñas y adolescentes y enfrentar los desafíos que aún persisten en la región.

Sistema de justicia dominicano tiene un rol clave en la protección de menores

Por su parte, la magistrada Yenny Segura González, jueza del Octavo Juzgado de la Instrucción de Santo Domingo Este, desarrolló el tema “Marco normativo dominicano y rol del sistema de justicia frente al trabajo infantil”.

Durante su intervención explicó que el trabajo infantil comprende toda actividad física, mental o social que pueda poner en riesgo la salud, educación o desarrollo integral de una persona menor de edad. Recordó que el artículo 56 de la Constitución dominicana establece que la familia, la sociedad y el Estado tienen la responsabilidad de garantizar la protección de los derechos fundamentales de la niñez.

La magistrada señaló además que el artículo 37 del Código de Trabajo fija en 16 años la edad mínima para trabajar, siempre que exista autorización de los padres o tutores.

Segura indicó que la intervención del sistema de justicia inicia a partir de denuncias que pueden realizarse de manera presencial, telefónica o mediante redes sociales ante instituciones como el Ministerio de Trabajo, el Consejo Nacional para la Niñez y la Adolescencia (Conani) y la Procuraduría Fiscal de Niños, Niñas y Adolescentes.

Las normas disponen sanciones penales, multas y cierre de negocios en los que trabajen personas menores de edad. El sistema judicial no solamente actúa cuando hay un delito, sino antes, durante y después, afirmó.

Destacan la articulación institucional para combatir el trabajo infantil

El coordinador de la Dirección de Igualdad de Oportunidades y No Discriminación del Ministerio de Trabajo, Santiago Nuesi, presentó la ponencia “Buenas prácticas y articulación interinstitucional”, donde destacó que la República Dominicana mantiene una política de coordinación entre distintas entidades para enfrentar el trabajo infantil.

Nuesi recordó que el país ha suscrito acuerdos de cooperación con la Organización Internacional del Trabajo y sostuvo que la problemática está vinculada a múltiples factores, entre ellos la pobreza, los conflictos familiares y las limitaciones educativas.

El funcionario advirtió que aún persisten creencias culturales que normalizan el trabajo infantil como una vía para formar personas responsables, lo que dificulta los esfuerzos para erradicar esta práctica.

Además, valoró los programas de inspección laboral, asistencia social y los mecanismos comunitarios de vigilancia como herramientas esenciales para identificar tempranamente casos de abuso y explotación de menores.

Apertura del webinar

Las palabras de bienvenida estuvieron a cargo de la Escuela Nacional de la Judicatura, mientras que la apertura formal fue realizada por la directora de Justicia Inclusiva, Rosa Iris Linares, quien destacó la importancia de fortalecer la protección integral de la niñez mediante la capacitación y el trabajo coordinado entre las instituciones.

El patrón que se repite en los feminicidios: Mujeres asesinadas y agresores conocidos

Los feminicidios siguen dejando una profunda huella de dolor en la República Dominicana. 

De acuerdo con los más de 30 casos registrados en lo que va de año, se ha podido identificar que algunos patrones se repitieron contra las víctimas.

Lejos de tratarse de ataques aislados o perpetrados por desconocidos, la mayoría de estos crímenes ocurren en el entorno más cercano de las mujeres, donde alguna vez existieron vínculos de confianza, afecto o convivencia.

La psicóloga Rita de Jesús explicó al periódico Hoy que, al analizar los feminicidios más recientes en el país, es posible identificar acciones repetitivas previas y posteriores al hecho de sangre, aunque las víctimas y los agresores sean diferentes.

“El primer patrón que podemos identificar es que estos feminicidios ocurren a manos de hombres en quienes, en algún momento, esas mujeres confiaron: hombres con los que tuvieron hijos o parejas de las que simplemente intentaban separarse”, señaló.

La especialista destacó además que estos crímenes rara vez son actos impulsivos o improvisados. Según explica, los agresores suelen conocer las rutinas de las víctimas y aprovechan momentos específicos para ejecutar el ataque.

“Otra cosa que podríamos identificar es que el acto en sí mismo no suele ser improvisado. Estos hombres suelen saber exactamente cuándo la mujer va a estar sola, qué ruta va a tomar al salir del trabajo o en qué momento los hijos no están presentes. Es decir, se convierte en un acto planificado”, afirmó de Jesús.

De Jesús también llamó la atención sobre un fenómeno recurrente: los agresores que se suicidan después de cometer el crimen. A su juicio, muchos de estos hombres presentan rasgos asociados a una personalidad antisocial o una dependencia emocional extrema.

“Para un perfil con un alto componente narcisista, la separación o el rechazo de la mujer no representa solamente el fin de una relación. Se convierte en una herida intolerable, una humillación pública y una pérdida absoluta de control”, explicó.

La psicóloga sostiene que este tipo de agresor no tolera la frustración ni la pérdida de poder sobre la mujer. “Al destruir a la pareja, entiende que destruye la fuente del conflicto y, al destruirse a sí mismo, evita enfrentar la realidad de la pérdida, la vergüenza social y el juicio legal”, apuntó la experta en la conducta.

Del mismo modo, dijo que se trata de una decisión extrema en la que el agresor prefiere el fin de ambas vidas antes que aceptar la autonomía de la mujer. Desde el punto de vista psicológico, explica, la separación física no siempre implica una ruptura emocional para estos individuos, debido a una distorsión cognitiva basada en la posesión absoluta.

“Si no eres mía, no serás de nadie, ni siquiera de ti misma”, resumió como una de las creencias que pueden estar presentes en estos casos.

La experta subrayó que detrás de esta lógica existe una ausencia de empatía hacia la víctima y una canalización de la frustración a través de la violencia, lo que frecuentemente conduce a desenlaces fatales.

De Jesús señaló que el componente cultural también desempeña un papel importante. Asegura que, en sociedades patriarcales como la dominicana, la masculinidad suele construirse alrededor del control, la autosuficiencia y la represión de la vulnerabilidad emocional.

“Cuando estos hombres se enfrentan a crisis afectivas profundas, como un divorcio o el abandono porque la mujer decide irse y dejar el hogar, carecen de herramientas de gestión y regulación emocional o de la capacidad para buscar ayuda psicológica”, contó a esta diario.

En esa tesitura, emociones como la tristeza, el miedo, el sentimiento de abandono y la frustración terminan transformándose en ira, la única emoción que muchos consideran socialmente aceptable dentro de determinados esquemas de género.

“De esta manera, la ira se convierte en el acto final de violencia contra la mujer y contra sí mismo, en la manifestación trágica de un analfabetismo emocional extremo”, dijo de Jesús.

Las mujeres que emcabezan la transición justa en Latinoamérica

Isabel Alarcón

SANTA MARTA, Colombia – “Las mujeres no queremos estar de relleno en un informe. Queremos participar y que nuestras voces, nuestras realidades y nuestras alternativas sean consideradas en este proceso de construcción”, decía Olivia Bisa, presidenta del pueblo chapra de Perú, ante un auditorio lleno, durante la primera Conferencia para la Transición Más Allá de los Combustibles Fósiles, celebrada en abril en la ciudad colombiana de Santa Marta.

Aunque lo que Bisa plantea parece lógico, es un reto pendiente al hablar de transición energética. A pesar de que las mujeres están, con frecuencia, entre los grupos más vulnerables a los impactos del cambio climático, su voz no suele estar presente en estas discusiones.

Según un análisis de la Organización de Estados Iberoamericanos para la Educación, la Ciencia y la Cultura (OEI), cuando se abordan temas energéticos, las cuestiones de género se incluyen de forma fragmentada, hay pocos proyectos que toman en cuenta esta perspectiva y “rara vez desagregan, analizan o interrelacionan los datos por sexo, o los utilizan para ajustar su planificación”.

Y aunque hay mayor participación de las mujeres en el sector de las energías renovables, al representar  32 % de la fuerza laboral, frente a 22 % que ocupa en la industria del petróleo y gas, pocas ocupan puestos de liderazgo. El reporte de OEI demuestra que menos de la cuarta parte de quienes toman las decisiones en las empresas vinculadas al desarrollo de energías limpias son mujeres.

Olivia Bisa asistió a la Conferencia para la Transición Más Allá de los Combustibles Fósiles para denunciar el impacto de los derrames de petróleo en su territorio. Imagen: Isabel Alarcón

Las barreras económicas han contribuido a este problema: solo entre 2 % y 3 % del financiamiento climático mundial tiene a la igualdad de género como objetivo principal. Y en América Latina se suma otro obstáculo: la violencia.

La región concentra 82 % de los 146 asesinatos o desapariciones de personas defensoras ambientales a escala global registradas en 2024. Las 14 mujeres que integran esta lista provienen de países latinoamericanos como México, Colombia, Guatemala y Brasil.

Luchar contra la industria fósil, promover una transición justa y, sobre todo, ser mujeres en un sector tradicionalmente dominado por hombres ha llevado a diferentes lideresas afro e indígenas de Latinoamérica a sufrir amenazas, difamaciones e incluso agresiones.

Sin embargo, esto no las ha detenido. No solo están resistiendo, sino también impulsando alternativas, alzando la voz en negociaciones internacionales y ganando espacios que antes eran inaccesibles, como detallaron cinco lideresas indígenas que participaron en la conferencia de Santa Marta.

Abriendo caminos

Bisa, al ser la primera mujer presidenta de su pueblo, conoce las consecuencias de “cambiar las reglas” y de alzar la voz para denunciar los impactos del petróleo. Aunque nació “en una cuna de liderazgo”, sabía que nunca podría estar al frente de su pueblo como su tatarabuelo “el guerrero Chumbi” o su padre, que era el presidente de la nación chapra cuando ella era una niña.

Esta nación indígena se ubica en la Amazonia peruana, mayormente en el oeste del departamento de Loreto, y tiene como vecinos a los pueblos originarios achuar, wampis y kandos.

“Yo siempre le decía a mi papá ‘algún día quiero ser como tú’, pero me respondía que esos cargos son para los varones: ‘Tienes toda la inteligencia y la capacidad, pero lamentablemente eres mujer’”, recuerda.

Olivia Bisa es la primera presidenta mujer de la Nación Chapra de Perú. Imagen: Isabel Alarcón

A los 11 años, cuando ya se había organizado su matrimonio, se escapó al norte de Perú. Al terminar la secundaria, a los 17 años, decidió regresar, aunque sabía que tendría una consecuencia. Gracias a la capacidad de Bisa para escribir, leer y usar la computadora, el castigo que le impusieron fue trabajar como secretaria para la federación, pero su destino y el de las mujeres de su pueblo cambió en 2022.

En ese momento, a los 33 años, Bisa era asesora del Gobierno Territorial saliente y, mientras presentaba en la asamblea los logros alcanzados en ese periodo, una compañera levantó la mano y preguntó “¿por qué una mujer no puede ser candidata? Olivia está preparada”. Lo que más le impresionó fue el apoyo a su candidatura: obtuvo 80 % de los votos.

Con su llegada a la presidencia, no solo se cambiaron los estatutos para garantizar la participación de las mujeres en las elecciones, sino que también se reforzó su posición en contra de los proyectos extractivos. “En una asamblea de todas las comunidades de la nacionalidad chapra hemos dicho no al petróleo en el territorio y es nuestra posición hasta el final”, cuenta la lideresa.

Su posición se reafirmó tras el primer derrame de petróleo en su comunidad. “En ese momento entendimos que la vida iba a cambiar por completo y eso es lo que está pasando”, dice sobre el incidente que ocurrió el 11 de septiembre de 2022. A pesar de sus pedidos, la limpieza llegó seis meses después, cuando el derrame ya había contaminado más de 1500 hectáreas.

Sin embargo, Bisa explica que hasta ahora el petróleo sigue filtrándose por la tierra. También continúa recibiendo amenazas. “Un día me dijeron ‘o te callas o te hacemos callar’”, cuenta. Pese a las intimidaciones, su labor no ha parado y se ha enfocado en promover la transición energética, sin perder el foco en las mujeres.

A través de la instalación de paneles solares, ahora el 80% de las comunidades de la nación tienen Internet y 12 cuentan con energía solar las 24 horas. Han instalado coolers o neveras donde las mujeres pueden guardar los alimentos que preparan, como las mermeladas, que después venden para generar ingresos.

Otro beneficio ha sido la disminución en el uso de gasolina. El objetivo es impulsar la economía local y evitar que los jóvenes abandonen sus territorios en busca de otras oportunidades.

“Queremos que esta transición sea una oportunidad para fomentar la agricultura, conocimiento y transmisión de saberes ancestrales”, dice Bisa sobre su misión no solo para lo que queda de su mandato, sino para este nuevo camino, aún incierto, que está emprendiendo su comunidad lejos del petróleo.

Yuvelis Morales fue la ganadora del premio Goldman 2026 por su lucha contra el fracking en Colombia. Imagen: Isabel Alarcón

Un nobel contra el fracking

“No hay un futuro en el que quepan los combustibles fósiles, pero la transición energética tiene que ser justa y territorial o no será”, concuerda la colombiana Yuvelis Morales, ganadora del Premio Goldman 2026, considerado como el Nobel del medioambiente. Al igual que Bisa, se ha convertido en una de las referentes en la defensa del planeta.

Cuando era una niña, Morales soñaba con salvar el mundo. Con esa meta, estudió Ingeniería Ambiental y después se involucró de forma activa en lo que ocurría en su comunidad de pescadores artesanales Puerto Wilches, ubicada en el Valle Medio del río Magdalena. Esta región es una de las más exploradas y ha sido fuente de energía de Colombia durante el último siglo, incluso, allí se realizó la primera extracción petrolera.

“He visto cómo se ha degradado la fauna y flora del río, cómo los monocultivos han exterminado bosques completos, cómo la industria hidrocarburífera ha manchado y contaminado nuestra región. Pero esa no es la historia que quisiera seguir viviendo y escribiendo de la región”, dice la lideresa colombiana.

Con esa motivación, Morales emprendió la lucha contra una nueva amenaza que se quería instalar en su comunidad: los proyectos de fracturación hidráulica, más conocida como fracking. En el 2019, el gobierno anunció que impulsaría pilotos con esta técnica en Puerto Wilches.

Para llevar a cabo la técnica del fracking (fractura hidráulica) se inyectan grandes volúmenes de fluidos a presión con la intención de fracturar rocas que tienen gas y petróleo en su interior. Una de sus principales críticas es la gran cantidad de agua que se requiere. Según datos de WWF Colombia, en un pozo se pueden consumir entre 9000 y 23 000 metros cúbicos (m3), lo que equivale a 2,4 y 7,7 piscinas olímpicas.

“Sabemos que la comunidad de pescadores dependemos del agua como pilar fundamental de la vida y para nosotras es innegociable cualquier técnica que atente contra la integridad de lo que consideramos la fuente fluvial más importante de Colombia”, explica.

Para detener el avance de estos proyectos, a sus 18 años, se unió a la Alianza Colombia libre de Fracking, una plataforma que integra a más de 100 organizaciones del país, y empezó a recorrer las comunidades y los territorios más apartados para difundir la importancia de evitar que esta práctica se instale en la zona.

Yuvelis Morales participó en una marcha en Santa Marta, Colombia, para exigir una transición energética justa. Imagen: Isabel Alarcón

Gracias a estas estrategias y a otras acciones legales, en 2024, la Corte Constitucional suspendió los proyectos por la vulneración al derecho a la consulta previa de las comunidades. “Nuestra mayor victoria es que hoy, Colombia está libre de fracking”, explica orgullosa.

Sus acciones han sido difundidas en eventos internacionales y, con el anuncio de su premio, su historia se ha difundido más allá de Colombia. Para Morales, el Goldman que recibió en reconocimiento de esta lucha es un paso más hacia ese sueño que tenía de pequeña.

Hoy, a sus 25 años, sabe que salvar el mundo podría ser “demasiado grande y bastante irreal”. Pero, si bien no puede salvarlo sola, “tengo amigas alrededor del mundo con las que estamos luchando por maneras justas de hacerlo posible”.

La Amazonia en riesgo

Luene Karipuna es una de esas mujeres a las que se refiere Morales. Pero esta lideresa indígena de Brasil está tratando de proteger no solo este mundo, sino también el de los espíritus que viven en la selva amazónica.

“Los karuãnas son estos seres que cuidan de los ríos, de la naturaleza y de la vida en estos ecosistemas, pero cuando hay mucho ruido, se van”, dice. Su temor es que ese ruido llegue con las empresas petroleras y todo el equilibrio de su hogar se rompa.

Luene pertenece al pueblo Karipuna, ubicado en el estado de Amapá, en el municipio de Oiapoque, en el norte del país. Cuando tenía 15 años, recuerda, su abuela solía decir que era el deber de la joven salir de su territorio para poder protegerlo. 10 años después, los vaticinios de la anciana se cumplieron.

Luene Karipuna es una de las lideresas del pueblo karipuna de la Amazonia de Brasil. Imagen: Isabel Alarcón

Al igual que Morales y Bisa, Luene fue víctima de amenazas que la obligaron a buscar asilo en el extranjero. “Las personas decían que yo estaba en contra del desarrollo, que no merecía estar viva, que estaba sentada con mi pueblo encima de la riqueza de Amapá y de Brasil”, relata

A pesar de las amenazas, esta mujer de 27 años se ha convertido en uno de los rostros más visibles de la Amazonia brasileña en temas de transición energética. Así llegó a ser la primera mujer joven que ocupa el cargo de Coordinadora Ejecutiva de la Articulación de los Pueblos y Organizaciones Indígenas de Amapá y Norte de Pará (APOIANP).

Pero su miedo en torno a que el equilibrio de su hogar se rompa está cada vez más cerca. Su territorio está directamente afectado por el proyecto de exploración petrolera, liderado por la estatal Petrobras, en el bloque 59, en la desembocadura del río Amazonas.

La licencia, que se aprobó semanas antes de la 30 Conferencia de las Partes (COP30) sobre cambio climática, celebrada en noviembre en Belém do Para, en la Amazonia brasileña, autoriza la perforación de un pozo marino para determinar la presencia de petróleo.

“Están ya perforando con fluidos contaminantes para la biodiversidad y para los humanos”, dice la lideresa del pueblo karipuna. “No se considera la destrucción que ya están haciendo. Si no hay petróleo, quién va a reparar los daños”, cuestiona.

Entre las acciones que Luene y su pueblo han emprendido está una denuncia a través del Ministerio Público Federal de Brasil para paralizar las actividades exploratorias y demandar que exista la consulta a los pueblos indígenas.

A la Conferencia para la Transición Más Allá de los Combustibles Fósiles, junto a los líderes indígenas de Brasil, llegó con un documento que muestra el camino que proponen para alejarse del petróleo, el gas y el carbón. Entre los siete puntos, está la declaración de zonas de exclusión no solo para la exploración de los combustibles fósiles, sino también de los minerales.

“La transición energética tiene que partir de una construcción con las personas, con los pueblos. Ustedes necesitan aprender con nosotros cómo cuidar la naturaleza”, dice Luene.

Sus esfuerzos ahora se concentran en demostrar que sí se puede dejar la dependencia de los fósiles. “Estamos aquí para mostrar el camino a través de la ciencia indígena, a través de los conocimientos tradicionales y a través de nuestros espíritus que nos protegen y cuidan”, asegura.

Artesanías para la transición

En otra área de la selva amazónica, Cahuo Boya también busca las formas de resistir a la industria fósil a través de prácticas tradicionales.

Esta lideresa de la nacionalidad waorani, una de los 11 pueblos y nacionalidades indígenas que habitan en la Amazonía ecuatoriana, ha encontrado una forma de fomentar la independencia económica a las mujeres, mantener vivas sus costumbres y ofrecer una alternativa económica a la extracción de petróleo.

El territorio waorani es uno de los mayores afectados por la industria de los combustibles fósiles en el país. El ingreso de misioneros y empresas petroleras forzó el contacto con este grupo, que vivió en aislamiento voluntario hasta 1950. Pero, después de más de medio siglo, no han percibido los beneficios económicos de la explotación.

Según un censo realizado por la Nacionalidad Waorani del Ecuador (Nawe), más de 90 % de sus comunidades no tiene acceso a servicios básicos, solo 9,4 % cuenta con un puesto de salud y menos de 4,7 % “presta servicios a petroleras”.

Con la idea de mejorar las condiciones y demostrar que se pueden generar ingresos sin dañar su entorno, Boya fue una de las cuatro fundadoras de la Asociación de Mujeres Waorani de Ecuador. Al inicio agrupaba a 10 integrantes y ahora son más de 50.

“Como mujeres nos dimos cuenta qué está pasando con las mujeres que viven en nuestras comunidades que están dentro de bloques de empresas petroleras. Los hombres no traían recursos para la familia, había maltrato y malgasto o mala inversión”, dice Boya, que ahora es la presidenta de la Asociación.

Con base en su conocimiento ancestral, fabrican pulserascollares, bolsos, ‘shigras’ y hamacas. El proceso implica caminatas diarias de dos o tres horas en la selva para recolectar las hojas de plantas como la Chambira, de donde obtienen el color para sus artesanías. Después cocinan y secan las hojas y con eso pintan los bolsos. Además, construyeron un vivero para sembrar las especies necesarias para continuar con su producción.

El chocolate es otro de sus productos estrella. Actualmente lo exportan a países como España y Suiza. Los ingresos que obtienen de las ventas, se colocan en un fondo que utilizan para apoyar en temas de salud y educación de sus comunidades.

“A los varones les dijimos ‘ya no es como antes’. Primero tienen que dialogar con las mujeres en las comunidades y preguntar si están de acuerdo o no. Ahora ya no pueden los varones hablar solitos, sino que seamos igualdad ”, cuenta Boya emocionada sobre el fortalecimiento del rol de las mujeres en estas comunidades.

Ella y sus compañeras tuvieron un papel clave en la lucha por detener la explotación de petróleo en el Bloque 43 del Parque Nacional Yasuní.

A pesar de que casi 60 % de los ecuatorianos votó en el 2023 a favor de la posición de los waorani, la actividad no ha cesado. A esto se suma el anuncio del gobierno ecuatoriano de expandir la frontera petrolera a través de la ronda subandina y suroriente que también afectarán el territorio de esta nacionalidad.

Boya explica que seguirán resistiendo y demostrando que “nosotros podemos hacer turismo comunitario, podemos hacer nuestros emprendimientos de artesanías y podemos mostrar nuestra medicina ancestral para asegurar nuestro futuro y no depender de petroleras”.

María Rosario Chicunque Chindoy, del pueblo kamëntša de Colombia, promueve la transmisión de los saberes y prácticas ancestrales para defender el territorio. Imagen: Isabel Alarcón

Conocimiento ancestral y biodigestores

Para María Rosario Chicunque Chindoy, fortalecer la transmisión de los saberes y prácticas ancestrales también es clave para defender el territorio. “Mamá Charito”, como la conocen, es una mujer del pueblo Kamëntša, ubicado en el departamento del Putumayo de la Amazonia colombiana.

Allí, los conflictos socioambientales se relacionan sobre todo con la extracción de combustibles fósiles, los megaproyectos de infraestructura vial y, en nombre de la transición energética, con la presencia de empresas mineras con intereses en la extracción de cobre.

“Nos hemos preguntado ¿para quién es la transición energética? ¿Justa para quienes? Fortalecer los conocimientos ancestrales de los pueblos indígenas es una garantía para esta transición”, dice esta lideresa de 51 años, originaria del valle de Sibundoy, en la puerta de la Amazonia.

Con este fin, desde hace 26 años, es parte de la Asociación de Mujeres Sabedoras de la Medicina Tradicional (Asomi) La Chagra de la Vida, que reúne a 64 integrantes de los pueblos inga, siona, cofan, kamëntša y  corebajü, de los departamentos del Putumayo y Caquetá.

A través de este “tejido de juntanza”, han fortalecido redes con otros colectivos de mujeres, y con jóvenes y niños, para sensibilizar sobre la importancia de cuidar el agua, promover las chagras o fincas sostenibles, mantener la espiritualidad y proteger la “sangre de la tierra”. Su misión es transmitir los saberes y prácticas ancestrales para promover ese cuidado y defensa del planeta.

Como parte de sus actividades, y con el afán de demostrar que se puede generar otro tipo de energías “que no tengan que ver con los interés de los minerales críticos para la transición”, instalaron a inicios del 2025 un biodigestor en el Colegio Bilingue Indigena Artesanal Kamëntša, en el Alto Putumayo. Utilizando los desperdicios de comida, están generando el gas necesario para su energía. Actualmente, el biodigestor beneficia de forma directa a 130 estudiantes más los docentes y padres de familia.

Esta iniciativa es parte de lo que Chicunque define como una verdadera transición energética: “Si decimos que vamos a dejar de extraer los combustibles fósiles, pero ahora vamos a depender de los minerales críticos como el cobre, vamos a destruir las montañas y a seguir contaminando el agua y el aire”, advierte.

Al igual que Chicunque, lideresas como Bisa, Morales, Luene y Boya están seguras de que el futuro no debe incluir a los combustibles fósiles, pero tampoco una transición energética que amenace su existencia.

Desde los paneles solares en la nación Chapra hasta las artesanías waorani, pasando por la resistencia en Colombia y Brasil, estas mujeres demuestran que es posible un modelo lejos de los fósiles, impulsado desde las comunidades. Como dice Morales, “hacemos parte de la generación fruto de mujeres que alzaron su voz y no hay nada más poderoso que un grupo de mujeres unidas”.

Este artículo se elaboró con el apoyo de Climate Tracker América Latina.

RV: EG

Realizan panel sobre protección de la niñez contra el abuso y el trabajo infantil

Santo Domingo.– Con el objetivo de fortalecer los mecanismos de prevención y respuesta en favor de las personas menores de edad en condición de vulnerabilidad, el Poder Judicial y la Escuela Nacional de la Judicatura (ENJ) realizaron el panel “Protección Integral de la Niñez: Contra el abuso y el trabajo infantil”, con la participación de especialistas de Guatemala y República Dominicana.

Durante el encuentro virtual, la experta guatemalteca Rebeca González Melgar abordó el tema “Avances y estándares internacionales en materia de trabajo infantil”, destacando la relevancia de los convenios de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) como instrumentos clave para exigir a los Estados políticas más efectivas en la protección de los derechos de la infancia.

En ese sentido, hizo énfasis en el Convenio 182 sobre la prohibición de las peores formas de trabajo infantil y la acción inmediata para su eliminación, así como en el Convenio 138 sobre la edad mínima de admisión al empleo.

Por su parte, la magistrada Yenny Segura González, jueza del Octavo Juzgado de la Instrucción de Santo Domingo Este, expuso sobre el “Marco normativo dominicano y rol del sistema de justicia frente al trabajo infantil”, señalando que esta práctica implica actividades que ponen en riesgo el desarrollo físico, mental y social de los menores, afectando derechos fundamentales como la educación.

Recordó que la Constitución dominicana establece en su artículo 56 la responsabilidad compartida de la familia, la sociedad y el Estado en la protección de los derechos de niños, niñas y adolescentes. Asimismo, indicó que el Código de Trabajo fija en 16 años la edad mínima para laborar, bajo autorización de los padres.

Segura González explicó que el sistema de justicia interviene a partir de denuncias que pueden realizarse de manera presencial, telefónica o digital, a través de instituciones como el Ministerio de Trabajo, el Consejo Nacional para la Niñez y la Adolescencia (CONANI) y la Procuraduría Fiscal de Niños, Niñas y Adolescentes.

En tanto, Santiago Nuesi, coordinador de la Dirección de Igualdad de Oportunidades y No Discriminación del Ministerio de Trabajo, desarrolló el tema “Buenas prácticas y articulación interinstitucional”, resaltando que el trabajo infantil es un fenómeno multifactorial vinculado a la pobreza, la educación y el entorno familiar.

El funcionario subrayó la importancia de la coordinación entre instituciones y los programas de inspección laboral y asistencia social, así como el papel de los comités de vigilancia y redes comunitarias en la detección temprana de casos.

Las palabras de bienvenida estuvieron a cargo de la Escuela Nacional de la Judicatura, mientras que la apertura fue realizada por la directora de Justicia Inclusiva, Rosa Iris Linares.

En el webinar participaron más de 450 personas.

La UIM impulsa un curso para fortalecer el liderazgo político femenino

La Unión Iberoamericana de Municipalistas (UIM) ha inaugurado hoy en Madrid la segunda edición de su Programa de Mentorías de la Escuela Iberoamericana de Mujeres Líderes Locales. El objetivo: fortalecer el liderazgo político de 25 mujeres de 11 países de la región que empiezan su carrera política en gobiernos locales de Iberoamérica.

Este proyecto de cooperación impulsado por la Secretaría General Iberoamericana (SEGIB), con la colaboración de ONU Mujeres, la Red Iberoamericana de Municipios por la Igualdad de Género IberGénero y la Red Iberoamericana de Mujeres Mediadoras, combina formación especializada, mentoría política por parte de profesionales con amplia trayectoria política, la apertura de redes de colaboración e intercambio y la generación y difusión de buenas prácticas y experiencias que favorezcan el intercambio de experiencias entre lideresas consolidadas y nuevas generaciones. “Aprender. Llevar ese conocimiento a mi pequeño pueblo para compartirlo y unir a más mujeres en la vida política”. “Ganar confianza y así combatir la principal violencia que vivimos las mujeres políticas: la falta de credibilidad”, apuntaban como principales enseñanzas las participantes del curso.

“Lo que se pretende es que el avance de las mujeres en la toma de decisiones se mantenga en el tiempo, con mayor presencia, protagonismo y capacidad de transformar realidades”, resume María García Pizarro, Secretaria General de la Unión Iberoamericana de Municipalistas.

El acto de apertura han estado presentes la Secretaría para la Cooperación Iberoamericana, Lorena Larios; la Directora Regional de Onu Mujeres para las Américas y el Caribe, Bibiana Aído; Raquel Albiol i Gilabert, vicepresidenta de la Red Iberoamericana de Municipios por la Igualdad de Género (Red IberGénero), el Director de Programación de la Casa de América, Moisés Morena y la Secretaria de la Unión Iberoamericana de Municipalistas, María García Pizarro.
Con más de 35 años de trayectoria, la Unión Iberoamericana de Municipalistas reúne actualmente a más de 4.000 autoridades locales, equipos técnicos y especialistas de la región, promoviendo el fortalecimiento del espacio local como pilar de la democracia, la cohesión social y el desarrollo territorial.

Ola de feminicidios el día de la madres en RD

Cuatro mujeres fallecieron en hechos violentos ocurridos durante el fin de semana en La Romana, Puerto Plata, La Altagracia y el Distrito Nacional, informó este lunes la Policía Nacional, que mantiene abiertas las investigaciones de varios de los casos. El domingo 31 de mayo se celebró el Día de las Madres en República Dominicana.

Uno de los hechos ocurrió en el municipio Villa Hermosa, provincia La Romana, donde fue arrestado Hérvido Zorrilla Rodríguez, acusado de ultimar a su pareja sentimental, Ángela Eva Michel, de 20 años.

Según explicó el vocero policialDiego Pesqueira el hombre fue detenido en flagrante delito y ya fue puesto a disposición del Ministerio Público para los fines correspondientes.

Otro caso se registró en Luperón, Puerto Plata. De acuerdo con los reportes preliminares, Jesús María Cruz Pérez, de 60 años, causó la muerte por heridas de bala a su pareja, Nancy Brito Cuyova, de 53 años.

Las autoridades indicaron que posteriormente el hombre se quitó la vida al ingerir una sustancia tóxica en una propiedad ubicada detrás de su residencia, en un hecho investigado como un feminicidio-suicidio.

Mientras, en Verón-Punta Cana, provincia La Altagracia, falleció Yurie Snetina Zapata Pichardo a consecuencia de una herida cortopunzante en el cuello que presuntamente le habría ocasionado su compañero sentimental, identificado como Amaury Almonte. La Policía informó que el hombre es activamente buscado por las autoridades.

En otro hecho, ocurrido en la madrugada del domingo, fue hallado el cuerpo sin vida de Katia Nelly Sánchez Solís, de 30 años, en las proximidades de una cabaña de la avenida 30 de Mayo, en el Distrito Nacional.

Sobre este caso, las autoridades señalaron que continúan ampliando las investigaciones mediante el levantamiento de cámaras de vigilancia y entrevistas a varias personas trasladadas al Departamento de Investigaciones de Homicidios para fines de interrogatorio.

  • El vocero policial indicó que aún esperan los resultados de los análisis realizados por el Instituto Nacional de Ciencias Forenses (Inacif) para determinar las circunstancias exactas de la muerte.

“Tenemos que sustentar cualquier declaración en evidencias. Vamos a esperar que los peritos que realizan los levantamientos nos rindan sus informes para ofrecer mayores detalles”, expresó.

Hechos preocupan a las autoridades

Al referirse a los casos, el portavoz calificó los hechos como “muy lamentables” y afirmó que representan una preocupación para las autoridades.

Una sola vida que se pierda resulta altamente preocupante. Como sociedad debemos reflexionar sobre qué está motivando este tipo de acciones y trabajar unidos para prevenir que continúen ocurriendo”, manifestó.

Feliz Día de las Madres hasta el cielo, mamá querida

A mi madre:

María Dolores Torres Ulloa. Nació el 10 de abril del año 1936 y partió con el señor el 22 de mayo del 2026.

Madre usted no necesitó títulos ni diplomas. Porque su vida fue un evangelio abierto

Mama hoy es tu día en la tierra, y el mío de extrañarte más.

Te fuiste al Cielo el 22 de mayo del 2026, y yo me quedé aquí aprendiendo a vivir con un pedazo del corazón en el cielo contigo. Cidra de Toma, Naranjito, La piña, Santiago… recorriste el mundo con tus 11 hijos en la falda, 4pueblo, 1 sola misión: que sus hijos tuvieran más futuro del que usted tuvo y hoy recorres el cielo cuidándonos desde allá.

La mayor herencia que me dejo fue la fe y el temor a dios, ayudar al prójimo, sin dejar de corregirnos cuando algo no estaba bien, pese al amor y protección que nos daba. Les enseñaba que Jesús es amigo, que la Virgen es madre, que rezar es hablar con quien más nos ama.

Mamá, te pido algo: no me sueltes. Sigue sosteniéndome, cuando la vida me quede grande, cuando me falte fe, cuando llore en silencio como tú hacías. Tú que eras catequista, enséñame ahora a hablar con Dios sin palabras. Tú que dabas té para el dolor, mándame consuelo en sueños.

Y a ti que estás leyendo esto y todavía tienes a tu mamá viva: abrázala hoy. Dile “gracias” aunque no te salgan las palabras. Escucha su historia, aunque ya te la sepas. Tómale la mano, aunque tenga las venas marcadas de tanto trabajar.

No esperes a que se vaya al cielo para decirle todo lo que significa. Porque cuando se van, uno entiende que las madres no mueren… pero el abrazo sí se acaba aquí en la tierra.

Mamá, tú me enseñaste que “El amor nunca deja de ser” 1 Corintios 13:8. Y es verdad. Tu amor me llega todos los días en el olor del café, en un consejo que me sale de la boca sin pensar, en la fuerza para seguir con mis razones para vivir: mis hijos, hermanos y amigos, aunque no se comporten como uno espera. Recuerdo que siempre nos decía, vence el mar con el bien, para que les dé vergüenza a los que tienen.

Gracias, mi estimada madre por ser mi primera escuela, mi primera iglesia, mi primera bodega donde siempre había pan fiado. Gracias por hacerme hija de una mujer como usted, mi doña como les decíamos o mi generala.

Hoy no te compro flores, mamá. Te mando oraciones. Y prometo honrarte cuidando a los tuyos, enseñando oficio a las mujeres, y fiando esperanza a quien la necesite. Como tú.

Hasta que Dios me llame y te encuentre en la puerta del cielo, remendando mi vestido blanco.

Te amo por siempre, mamá.

Tu hija, Fresa Torres

Necesidad urgente de prevención hacia la hipersexualización infantil

Por Boris González Ceja

Recientemente, la organización puertorriqueña Fundación Alertas ASN – Prevención de la sexualización de la niñez me ha honrado al nombrarme su Embajador Internacional, un reconocimiento que recibo en nombre de nuestro trabajo constante con psicólogos y psiquiatras en pro de la salud mental.

El verdadero reto que enfrentamos es promover la educación integral en sexualidad, así como despertar la conciencia y activar acciones en comunidades que muchas veces normalizan o ignoran el grave problema de la hipersexualización infantil. Es alarmante cómo, de manera inconsciente, se promueve el descuido de las infancias, colocándolas en situaciones de vulnerabilidad extrema que arriesgan su integridad y su vida, dejando sin una atención de calidad a miles de niñas y niños.

A través de esta red de Embajadores Internacionales, unimos esfuerzos con una visión clara: proteger a la niñez y construir entornos seguros desde la raíz. Para lograrlo, es indispensable analizar los procesos psicológicos que atraviesan las familias respecto a la Educación Integral en Sexualidad —o la alarmante ausencia de ella—, buscando así consolidar comunidades con un sentido de desarrollo real.

La ingenuidad con la que los niños, niñas y adolescentes perciben el mundo los convierte en blancos fáciles para los depredadores y los expone a adoptar conductas de riesgo. ¡Es urgente protegerlos con la agenda correcta! Ellos no solo representan a la futura generación, sino que son nuestro presente más valioso. Por ello, resulta inadmisible que todavía existan ciudades en México consideradas auténticos paraísos para la trata de personas y centros de abuso sexual infantil.

Cuando hablamos de comunidades empobrecidas, debemos entenderlas desde una perspectiva multidimensional: donde no solo confluyen los bajos ingresos económicos, sino carencias sociales profundas en salud, alimentación, educación y vivienda. En estos entornos, el tejido social suele estar fracturado, los delitos proliferan y la clase política gobernante suele ser abusiva y ventajosa, lucrando descaradamente con las dolencias de la población.

¿Cómo se manifiesta la sexualización de la infancia en estas comunidades? Por lo general, se ejerce una violencia inconsciente enfocada de forma directa en las niñas. Esto se evidencia en el uso de vestimentas y maquillajes propios de una mujer adulta, que son impuestos bajo el pretexto de la “coquetería” infantil.

Es válido preguntarse: ¿puede una niña ser coqueta? Desde luego. Es natural que las niñas exploren el cuidado de su cuerpo, jueguen con su vestimenta o se interesen por los detalles como parte de su desarrollo. Sin embargo, en términos psicológicos, el problema de la hipersexualización ocurre cuando el entorno adulto distorsiona este juego natural y proyecta en la niña la imagen de una mujer madura, vistiéndola con prendas deliberadamente inapropiadas para su edad.

Desde la teoría psicológica, el fetichismo de la vestimenta implica otorgar un valor psíquico extraordinario a un elemento del cuerpo, cargándolo de un significado que radica en lo que oculta. El fetiche opera directamente en la lógica del deseo, activando una relación particular entre el sujeto y el objeto.

El peligro latente en la sexualización de la infancia es que se despoja a los menores de su condición de sujetos en desarrollo para transformarlos en objetos de consumo visual o sexual, lo cual no solo es obsceno, sino abiertamente delincuencial. Una niña no es una mujer en miniatura. Es, simplemente, una niña en una etapa madurativa que requiere protección. Utilizarla para fines hipersexualizados solo responde a las severas distorsiones y desorientaciones de los adultos que, supuestamente, deberían velar por ella.

El desafío que tenemos por delante es mayúsculo: necesitamos psicólogos comunitarios en cada colonia del país. Lamentablemente, el avance es lento y desvirtuado en la realidad, ese juez implacable.

Causas y azares…

• Con la clase política de antaño, si un gobernante intentaba incrustar a un familiar en la nómina o el poder —como solían hacer los pillos—, la opinión pública se los tragaba vivos. Hoy, con un cinismo impresionante, los políticos actuales afirman que el nepotismo es un “síntoma de democracia”. ¡Jajaja!

• Prácticamente en cada colonia existe una familia vinculada a la delincuencia organizada. Ante esta cruda realidad, ¿cuál es la estrategia real del gobierno para arrancar ese mal de raíz?

• Ahora que los candidatos salgan a las calles a pedir el voto, es fundamental recordar que gran parte del rumbo del país recae en la responsabilidad de los líderes sindicales y sociales. Después no se vale quejarse al término de los mandatos si el voto se emitió por mero interés personal y no por una verdadera convicción cívica.

Hasta la próxima, que los niños desconocen la sucesión; habitan el liviano presente, ignoran el deber de la esperanza y la gravedad del recuerdo.

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