El origen de la Navidad

(CNN Español) – ¿Nació Jesús un 25 de diciembre? Millones de cristianos celebran este día la Navidad, pero lo cierto es que en la Biblia —y específicamente los Evangelios, que es donde se narran episodios de su vida— no hay mención a una fecha específica de su nacimiento.

De hecho, las primeras comunidades cristianas ni siquiera celebraban el nacimiento de Jesús. Para rastrear las menciones a esta festividad hay que remontarse recién al siglo IV después de Cristo (del año 300 al 400).

Los historiadores tienen información certera de que por entonces, la época en la que el Imperio romano se estaba convirtiendo a la religión cristiana oficialmente, tanto aquellos que creían en Jesús como los paganos —que creían en múltiples dioses— tenían celebraciones en un mismo día: el 25 de diciembre.

Por qué se empieza a celebrar la Navidad

En esa época los cristianos “empiezan a discutir sobre el origen y la humanidad de Jesús, y entonces empieza a tener importancia no solo celebrar la muerte y la crucifixión, sino también el nacimiento”, dijo a CNN Lorena Pérez Yarza, profesora de Historia de las Religiones en la Universidad Carlos III e investigadora posdoctoral.

Ya desde el siglo anterior, el III, se estaban haciendo cálculos para determinar cuál habría sido la fecha del nacimiento de Jesús y se habían barajado distintas alternativas correspondientes a los meses de junio, julio y hasta noviembre, entre otros. Posteriormente se fijaron dos fechas que continúan hasta el día de hoy: el 25 de diciembre, la principal, y la que tiene la rama oriental de los ortodoxos que es el 6 de enero.

Entonces comenzaron los señalamientos cruzados entre los cristianos, ya que cada parte defendía que su fecha era la correcta y que la otra rama se había inventado la suya.

En el marco de esta disputa, en la Edad Media los armenios y sirios “acusan a los católicos y ortodoxos de que están copiando una festividad pagana, que no están celebrando el verdadero día del nacimiento de Jesús”, explicó Pérez.

Y es por eso que en el siglo XIX los historiadores pensaban que la elección del 25 de diciembre para celebrar la Navidad había surgido originalmente de una fiesta pagana de los romanos. Pero esa hipótesis, en el fondo, es el resultado de una disputa entre cristianos que no lograban ponerse de acuerdo, explicó Pérez. Y lo cierto es que, aunque resulte una respuesta simplificada, hoy los expertos todavía no tienen 100% de certeza en su respuesta a la interrogante.

¿Pero qué celebraran los paganos en esas fechas?

Por esas fechas había múltiples fiestas paganas, entre ellas la Saturnalia, en honor a Saturno, que era una de las más populares del Imperio romano. Sin embargo, el fin de esa celebración dedicada al dios de la agricultura y de las cosechas era el 23 de diciembre.

La Saturnalia, en honor al dios Saturno, era una de las celebraciones principales del Imperio romano

Durante esa festividad, tal como explica la Enciclopedia Britannica, “se suspendían todos los trabajos y negocios. Los esclavos tenían libertad temporal para decir y hacer lo que quisieran y se suavizaban ciertas restricciones morales”. Y también durante esa celebración, explicó Pérez, se entregaban regalos, una tradición que tuvo continuidad en la Navidad cristiana.

El 25, por su parte, había una celebración importante dedicada al culto solar, un culto que “ganó popularidad a finales del Imperio romano como una forma de alabar al emperador”, según la catedrática. Esta celebración del Sol Invictus era de gran majestuosidad, con festivales públicos en el Circo Romano y carreras.

Lo cierto es que los símbolos de ese culto al emperador y del culto cristiano se generaron en una misma cultura y las influencias son notorias. Un ejemplo son las aureolas de los santos, que provienen del culto solar, así como las coronas de los reyes medievales y las alusiones a la luz que existen en la simbología cristiana.

Mujeres emiratíes lideran avances clave en los ámbitos social, económico y político en 2024

ABU DABI, 22 de diciembre de 2024 (WAM) — Las mujeres emiratíes desempeñaron un papel fundamental en los logros más destacados de Emiratos Árabes Unidos (EAU) durante 2024, un año marcado por su creciente presencia e impacto en diversos ámbitos.

Este año se alcanzaron hitos significativos que reflejan el éxito de las políticas emiratíes para empoderar a las mujeres y desarrollar sus capacidades. Entre ellos, el avance de EAU al séptimo puesto mundial y su liderazgo regional en el Índice de Igualdad de Género 2024 de las Naciones Unidas, emitido por el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD).

La representación femenina en el gobierno se fortaleció con el nombramiento de la ministra de Familia, Sana bint Mohammed Suhail, tras la creación de esta nueva cartera.

Asimismo, EAU lanzó la Política Nacional para la Mejora de la Salud de las Mujeres, que establece un marco integral y multisectorial para garantizarles acceso a servicios de salud preventiva, terapéutica y rehabilitadora de la más alta calidad a lo largo de sus vidas.

En el ámbito económico, el Ministerio de Economía emitió una decisión que obliga a las empresas privadas por acciones en EAU a asignar al menos un puesto para mujeres en sus juntas directivas tras el término del mandato actual. Esta medida, parte de una estrategia nacional de empoderamiento económico, comenzará a implementarse en enero de 2025 para promover la diversidad en los puestos de liderazgo empresarial.

En este contexto, el Ministerio de Economía y la Unión General de Mujeres firmaron un memorando de cooperación para mejorar la comunicación y unificar esfuerzos orientados a impulsar el empoderamiento económico de las mujeres y su papel en el desarrollo económico sostenible.

La Unión General de Mujeres también lanzó la segunda fase del Programa de Empoderamiento Económico de las Mujeres, diseñado para dotarlas de habilidades en diversos sectores, especialmente el emprendimiento. Este programa apoya a mujeres que desean iniciar o ampliar pequeños y medianos negocios.

Durante las reuniones anuales del Gobierno de EAU de 2024, se firmó un acuerdo entre el Consejo de Competitividad de Talento Emiratí y el Consejo de Igualdad de Género de EAU para aumentar la participación de las mujeres emiratíes en el sector privado mediante iniciativas y programas conjuntos.

En cifras, las mujeres representaron el 70 por ciento de los graduados universitarios en EAU, constituyeron el 46 por ciento de la fuerza laboral total y el 68 por ciento del empleo en el sector público. Además, ocuparon casi un tercio de los puestos ministeriales y el 50 por ciento de los escaños del Consejo Nacional Federal.

El hambre se convierte en arma letal en Gaza

La situación actual de Gaza, Palestina y el Medio Oriente escapa a toda lógica y supera ampliamente los diagnósticos más sombríos imaginables.

Un conflicto en el que se está jugando mucho más que la propia sobrevivencia de millones de palestinos debido a que, como si se tratara de un Apocalipsis cotidiano, ya está dividiendo las aguas de la propia conciencia de la civilización humana.

El hambre se ha convertido en un arma de guerra contra la población de Gaza. Se suma, así, a la destrucción de infraestructura vital y a las casi 47.700 muertes gazíes desde que comenzó la ofensiva militar israelí en octubre de 2023.

Una reciente Declaración conjunta de una quincena de organizaciones de Naciones Unidas (ONU) alerta sobre esta dramática situación: “Toda la población palestina en el norte de Gaza podría morir a causa de enfermedades, hambre y violencia”.

Palos en las ruedas humanitarias

Los datos oficiales de las Naciones Unidas son aterrorizantes. En octubre pasado, el 85% de las 98 misiones humanitarias autorizadas para transportar ayuda al norte de la Franja de Gaza fueron obstaculizadas o simplemente denegadas por las autoridades israelíes. Un informe de ONU de la segunda semana de noviembre señala que en octubre sólo el 37% de los movimientos humanitarios coordinados con las autoridades israelíes se implementó sin problemas.

Está muy lejos, ya, el objetivo –exigido incluso por Estados Unidos y muchas naciones de la comunidad internacional– de que cada día entre en Gaza asistencia humanitaria equivalente a la carga de 350 camiones. En los siete días de la primera semana de noviembre, la ayuda total se limitó a lo que pudieron transportar 480 camiones a través de los pasos fronterizos de Erez Oeste, Kerem Shalom y el llamado Puerta 96. De haberse cumplido el mandato de Naciones Unidas, la ayuda imprescindible para abastecer esa semana a los 2 millones de gazíes hubiera tenido que ser de al menos 2.450 camiones.

Por tal razón, siempre según fuentes onusianas, un grupo de expertos en crisis alimentarias alertó que es probable que ya se esté experimentando un estado de hambruna generalizada en el norte de Gaza. Evaluando la situación humanitaria, Philippe Lazzarini, coordinador de la Agencia de Naciones Unidas para la Población Refugiada de Palestina en Oriente Próximo (UNRWA, sus iniciales en inglés), esta semana afirmó a través de las redes sociales que “el Estado de Israel ha convertido el hambre en un arma” y que lo que se permite entrar en Gaza es “una media de poco más de 30 camiones al día”. Esta cantidad representa solo el 6% de las necesidades esenciales de la población (https://news.un.org/es/story/2024/11/1534191).

La UNRWA, que desde su fundación en 1950 ha sido la principal organización internacional de apoyo a la población palestina, sigue estando en el ojo del huracán debido a las sistemáticas críticas de Israel. El pasado 28 de octubre el Parlamento israelí aprobó dos leyes que prohíben actividades de esta agencia tanto en Israel como en Palestina. En su momento, Israel acusó a una docena de los 13 mil empleados de la UNRWA en la Franja de haberse involucrado en los ataques del 7 de octubre de 2023. La UNRWA negó cualquier complicidad institucional con Hamás y rescindió los contratos de esos empleados. Simultáneamente, ONU abrió una investigación sobre dichas acusaciones. La ofensiva político-diplomática de Israel contra la agencia tuvo su impacto: muchos Estados redujeron en parte o cortaron totalmente su apoyo financiero a la UNRWA. Si bien algunos de ellos lo reestablecieron, la capacidad operativa de la agencia y aun su propia existencia se ven amenazadas por los múltiples obstáculos que debe enfrentar en el terreno para asegurar su cada día más difícil misión.

Según la ONU: Gaza “apocalíptica”

Ante el aumento de los ataques contra los territorios palestinos, el 1 de noviembre los responsables de quince organizaciones de las Naciones Unidas publicaron una Declaración exigiendo el cese de los ataques contra el pueblo palestino en Gaza y contra todos los agentes humanitarios que están tratando de ayudar.

Entre los firmantes se encuentran los directores generales de la Organización Mundial de la Salud (OMS); del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR); del Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF); del Programa Mundial de Alimentos (WFP); del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos (ACNUDH), del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) y de la Organización Internacional de Migraciones (OIM). La suscriben también los responsables de ONU/Mujeres; del Consejo Internacional de Agencia de Voluntarios; la relatora especial de la Organización de las Naciones Unidas sobre los Derechos Humanos de los Desplazados Internos y la directora del Programa de Naciones Unidas para los Asentamientos (UN-Habitat). La presidenta de la ONG internacional Oxfam se suma a la lista de signatarios (https://www.who.int/es/news/item/01-11-2024-statement-by-principals-of-the-inter-agency-standing-committee—stop-the-assault-on-palestinians-in-gaza-and-on-those-trying-to-help-them).

Esta toma de posición conjunta insta “nuevamente a que todas las partes involucradas en el conflicto en Gaza protejan a la población civil” y además exigen que “el Estado de Israel detenga sus ataques contra Gaza y contra el personal humanitario que trata de brindar asistencia”. El documento considera como “apocalíptica” la situación en el norte de la Franja, donde la población no tiene acceso a asistencia básica ni a suministros vitales. La situación médica es desastrosa debido a que “los hospitales apenas reciben suministros; de hecho, se han convertido en blanco de ataque, de manera que han muerto pacientes, se han perdido equipos esenciales y se han interrumpido servicios vitales”.
Los promotores de la Declaración sostienen que “decenas de escuelas que funcionaban como albergues han sido bombardeadas o evacuadas por la fuerza; también lo han sido las tiendas en las que se guarecían las familias desplazadas. De hecho, algunas personas han sido quemadas vivas. Los equipos de rescate sufrieron ataques deliberados; además se han obstaculizado sus esfuerzos por rescatar a las personas que están bajo los escombros”.

La vida y la infraestructura productiva de la Franja padecen, según la Declaración, una situación catastrófica: “La población civil, que hace lo posible por ponerse a salvo, también se ha convertido en un blanco; además, hombres y niños están siendo detenidos y llevados a lugares cuya ubicación se desconoce… El ganado está pereciendo, los cultivos están siendo destruidos, los árboles están siendo arrasados por el fuego y la infraestructura agrícola ha sufrido graves daños”.

Realidad aún más complicada debido a que “las restricciones impiden que la asistencia humanitaria satisfaga las enormes necesidades que existen. Los bienes básicos escasean. El personal humanitario corre peligro al cumplir con su labor; además, la inseguridad y el ejército israelí le impiden llegar a las personas que necesitan ayuda”.

Israel viola el derecho internacional humanitario

El pasado octubre, y en respuesta a la adopción de las nuevas leyes por parte del parlamento israelí que obstaculizan la labor de UNRWA y revocan la inmunidad y los privilegios de esta organización, la Declaración de la ONU advierte que, de llevarse a la práctica, “estas medidas podrían traducirse en una catástrofe para la respuesta humanitaria en Gaza, lo cual no solo contraviene el Estatuto de las Naciones Unidas; también podrían ser devastadoras las repercusiones para los derechos humanos de los millones de palestinos que dependen de la asistencia de UNRWA”.

Adicionalmente, las diversas agencias que firman la Declaración conjunta denuncian que estas leyes “constituyen un incumplimiento de las obligaciones de Israel conforme el derecho internacional”. De allí que se pronuncien enérgicamente: “Lo diremos claramente: nada puede sustituir a UNRWA. El flagrante desprecio por la humanidad y por las leyes de la guerra debe terminar”. Debido a que “la región entera está al borde de un precipicio político”, concluye la Declaración, es fundamental que cesen las hostilidades y se logre un alto el fuego sostenido.

Pasos para aliviar el sufrimiento

Las agencias de la ONU anticipan una media docena de medidas inmediatas para reducir el impacto mortífero del conflicto: es necesario que cesen los ataques contra la población y la infraestructura civil y que se garantice el acceso irrestricto a la ayuda humanitaria. Tan urgente como ello es que los bienes comerciales ingresen a Gaza. Además, las personas heridas y enfermas deben recibir la atención que necesitan; el personal médico y los hospitales no deben ser blanco de ningún ataque; no hay motivo para que los hospitales se conviertan en campos de batalla.

Las agencias de la ONU insisten en que se libere a la población palestina detenida arbitrariamente e instan a Israel a cumplir con los fallos y las órdenes provisionales de la Corte Internacional de Justicia. Al mismo tiempo, instan a Hamás y a otros grupos palestinos armados a que liberen a los rehenes inmediatamente y a que observen el derecho humanitario internacional.

La reflexión final de la Declaración de la ONU va dirigida a la comunidad internacional y a los países directamente involucrados en el suministro de los medios bélicos que atizan el conflicto en Medio Oriente: “Los Estados miembro deben garantizar la observancia del derecho internacional, lo que incluye suspender el envío de armas cuando existe un riesgo claro de que éstas se utilicen en contravención del derecho internacional”.

Perspectiva deshumanizada

A fines de octubre, una evaluación del Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) y la Comisión Económica y Social de Naciones Unidas para Asia Occidental (CESPAO) estimó que la pobreza en el Estado de Palestina en 2024 llegará al 74,3%, afectando a más de 4 millones de personas, incluidos 2.600.000 de nuevos pobres.

Dicha evaluación, titulada Gaza War: Expected socioeconomic impacts on the State of Palestine (La guerra en Gaza: efectos socioeconómicos previstos en el Estado de Palestina), también calcula que el producto interno bruto (PIB) este mismo año se contraerá un 35,1% con respecto a un hipotético escenario sin guerra, y que el desempleo podría alcanzar un 49,9%. En el Estado de Palestina, proyecta el documento, el Índice de Desarrollo Humano retrocederá 24 años, y en la Franja de Gaza el retroceso igualará los niveles de 1955, es decir, hace 69 años.

La situación actual de Gaza, Palestina y el Medio Oriente escapa a toda lógica y supera ampliamente los diagnósticos más sombríos imaginables. Un conflicto en el que se está jugando mucho más que la propia sobrevivencia de millones de palestinos debido a que, como si se tratara de un Apocalipsis cotidiano, ya está dividiendo las aguas de la propia conciencia de la civilización humana.

Violación y tortura de mujeres y niñas: Una táctica deliberada e inhumana de las pandillas en Haití

Haití ha vivido el año más sangriento de los últimos tiempos. Al menos 5.000 personas han muerto debido a la violencia de las pandillas, una cifra superior a la de 2023, cuando los homicidios ya se habían duplicado. Comunidades enteras han sido diezmadas por algunas de las masacres más violentas que nuestra nación haya visto. Hace apenas unos días, más de 180 personas fueron brutalmente asesinadas por el líder de una pandilla en la comuna marginal y empobrecida de Cité Soleil, en Puerto Príncipe, en uno de los peores asesinatos masivos de Haití en décadas.

Los horrores a los que se enfrentan las mujeres y las niñas son especialmente escalofriantes. Las violaciones y la violencia sexual son desenfrenadas, y los perpetradores actúan con casi total impunidad. Las mujeres son atacadas en sus casas, en las calles y en el transporte público. Entre enero y octubre, se denunciaron más de 5.400 casos de violencia de género, el 72% de ellos relacionados con la violencia sexual. Estas cifras, que ya son alarmantes, probablemente sean solo una mínima parte de la cifra real.

Y, sin embargo, el mundo mira hacia otro lado. La atención internacional que se detuvo brevemente sobre Haití ahora se está atenuando. La llamada “fatiga haitiana” se está instalando en los países y organismos internacionales. Los asesinatos en masa apenas aparecen en los titulares de las noticias. La ayuda disminuye, pese a que las crisis, como terremotos, desastres climáticos y violencia política, aumentan, y los gobiernos se lo piensan dos veces antes de comprometerse a hacer nuevas inversiones. Paralelamente, las esperanzas que se depositaron en la misión policial liderada por Kenia se están desvaneciendo a medida que la violencia continúa, sin control e implacable.

La semana pasada, 200 mujeres y niñas desplazadas realizaron una sentada para exigir la protección de sus derechos. Son la columna vertebral de Haití, pero no pueden hacerlo solas

Una guerra contra las mujeres y las niñas

El terror que se está infligiendo a las mujeres y las niñas en Haití exige que no miremos hacia otro lado. Cuando hablo con sobrevivientes, me cuentan historias desgarradoras sobre el abuso sexual al que se enfrentan y lo impotentes que se sienten para proteger a sus hijos e hijas. Las pandillas utilizan la violación como arma para aterrorizar a las comunidades. Las mujeres cuyos hogares han sido incendiados o saqueados se ven obligadas a vivir en campamentos de desplazados, donde se enfrentan a condiciones deplorables y a más violencia. Una madre de 18 años con la que hablé huyó de su vecindario en busca de seguridad en un campo de desplazados. En cambio, fue agredida de nuevo. Sus palabras me persiguen: “Lo que estoy pasando no es humano”.

Las supervivientes de la violencia y el abuso necesitan atención médica, casas seguras y apoyo psicológico. Pero los fondos para estas intervenciones críticas han caído peligrosamente. La ONU ha recaudado solo el 42% de los 674 millones de dólares (642 millones de euros) necesarios para la respuesta humanitaria de Haití este año, y solo un porcentaje se destina a proteger a las mujeres y las niñas. Esto es un fracaso moral.

A menudo se oye describir la violencia contra las mujeres como una “epidemia oculta”. Pero en Haití, la violación y tortura de mujeres y niñas no está “oculta”. Es una táctica deliberada e inhumana de la guerra de pandillas. Es dolorosamente visible e insoportablemente ignorada. Las mujeres y niñas que conozco todos los días tampoco se esconden. Son luchadoras. Las niñas están utilizando la radio comunitaria para hablar sobre sus derechos. La semana pasada, 200 mujeres y niñas desplazadas realizaron una sentada para exigir la protección de sus derechos. Estas mujeres se están movilizando en sus comunidades y ofreciendo esperanza para un futuro libre de violencia. Son la columna vertebral de Haití, pero no pueden hacerlo solas.

La intervención de la ONU liderada por Kenia no ofrecerá una solución si es solo un remedio a corto plazo y no está respaldada por un plan claro y bien financiado para abordar las causas estructurales de la violencia, en particular, la violencia de género

No hay tiempo para esperar

La seguridad de las mujeres y las niñas en Haití no es negociable. Además de intensificar los esfuerzos para hacer frente a las pandillas, la comunidad internacional debe dar prioridad a la financiación de las organizaciones dirigidas por mujeres para que proporcionen atención médica, refugios seguros y justicia a las supervivientes de su brutalidad.

Por supuesto, los horrores que enfrentan las mujeres y las niñas haitianas no tendrán fin hasta que se ponga fin a la violencia de las pandillas. Sin embargo, teniendo en cuenta los fracasos pasados de las misiones internacionales de seguridad y mantenimiento de la paz en Haití, la intervención de la ONU liderada por Kenia no ofrecerá una solución si es solo un remedio a corto plazo y no está respaldada por un plan claro y bien financiado para abordar las causas estructurales de la violencia, en particular, la violencia de género.

Con el 2025 a las puertas, debemos preguntarnos qué tipo de mundo estamos dispuestos a tolerar. Las mujeres y las niñas haitianas merecen algo más que nuestra simpatía. Merecen que se tomen medidas. No esperemos al próximo hito sombrío para responder.

20 de diciembre día internacional de la solidaridad humana: 7 causas que pueden cambiar el mundo

El Día Internacional de la Solidaridad Humana es la efeméride escogida para hacer pública la primera entrega de los Boletines Humanitarios, fruto de la colaboración entre Unión Profesional y ONU Mujeres España.

La solidaridad ha definido la labor de las Naciones Unidas desde su nacimiento, siendo sus principales propósitos el camino hacia la paz, la garantía de los derechos humanos y el desarrollo económico y social. Con el ánimo de la unión “para mantener la paz y la seguridad internacionales” que rige el principio de solidaridad, Unión Profesional se suma a ONU Mujeres España para presentar la situación de las mujeres en lugares difíciles y de conflicto. Se comparte esta primera edición un 20 de diciembre, fecha en la que se celebra el Día Internacional de la Solidaridad Humana, invitando a conocer y solidarizarse con la grave situación de las mujeres y niñas en Afganistán.

Unión Profesional hace una llamada a la acción, tanto nacional como internacional, para abordar estas vulneraciones de los derechos humanos que afectan a todas las poblaciones, con especial énfasis en las más vulnerables.

UNA MIRADA AL RETROCESO DE LOS DERECHOS DE LAS MUJERES EN AFGANISTÁN

La situación de los derechos de las mujeres en Afganistán se ha deteriorado drásticamente bajo el gobierno talibán. Décadas de avances muy reñidos hacia la igualdad de género han sido borrados por una red de directivas opresivas que apuntan a los derechos, la autonomía y la existencia misma de las mujeres y niñas afganas.

Los talibanes han institucionalizado normas de género restrictivas, como prohibir a las mujeres el acceso a la educación y a la mayoría de profesiones. La prohibición de ejercicio profesional a las mujeres afganas y a quienes están desplazadas en dicho territorio supone una merma de los derechos humanos de toda la ciudadanía afgana, no solo por la reducción de la cantidad de profesionales en ejercicio sino por la imposibilidad de tratar a mujeres y con mujeres, así como desarrollarse profesional y personalmente.

Estas medidas han escalado hasta el punto en que a las mujeres se les prohíbe la entrada a espacios públicos, incluidos parques, gimnasios y clubes deportivos.

Esta nueva realidad ha creado una atmósfera de miedo y ansiedad generalizada entre las mujeres y las niñas. Los alguna vez prometedores avances hacia la igualdad de género en Afganistán han sido reemplazados por una realidad de pesadilla en la que los derechos de las mujeres son sistemáticamente despojados.

Descarga la primera entrega de los Boletines Humanitarios, fruto de la colaboración entre Unión Profesional y ONU Mujeres España.

UNFPA y ONU Mujeres llaman a establecer una respuesta internacional coordinada que apoye a las mujeres y las niñas de Haití

PUERTO PRÍNCIPE, Haití – Las mujeres haitianas soportan la carga desproporcionada del aumento de la violencia. La violencia de género, incluida la violencia de pareja y la violencia sexual, supone una amenaza grave para las mujeres y las niñas de Haití en el contexto de la actual crisis humanitaria.

Durante una misión conjunta en Haití, del 15 al 18 de octubre de 2024, la Directora Regional del Fondo de Población de Naciones Unidas (UNFPA), Susana Sottoli, y la Directora Regional de ONU Mujeres, María Noel Vaeza, evaluaron las iniciativas de respuesta humanitaria dirigidas a las mujeres y las niñas.

Para Sottoli, “la situación en Haití requiere una respuesta rápida y coordinada. Las mujeres y las niñas no pueden quedarse atrás en esta crisis. Son las más afectadas y deben estar en el centro de las soluciones”.

La violencia sexual ha aumentado drásticamente y los casos denunciados se quintuplicaron en el primer trimestre de 2024. Mensualmente, se denuncian 1.543 casos; cifra que no representa la realidad, debido a las barreras para acceder a los mecanismos de denuncia, según datos de la Oficina del Alto Comisionado para los Derechos Humanos de las Naciones Unidas.

Al respecto, Vaeza agregó: “Estamos aquí para reforzar nuestro compromiso junto a las mujeres y niñas haitianas, quienes continúan enfrentando enormes desafíos debido a la prolongada crisis”.

Ambas organizaciones piden la movilización inmediata de otras instituciones internacionales para brindar un apoyo sostenido y reforzado a la protección de los derechos humanos de las mujeres y las niñas.

La crisis humanitaria en Haití ha llegado a un punto crítico

haiti-esta-en-crisis-web-03.jpg
En el campamento de desplazados del Lycée Anténor Firmin, ubicado en Puerto Príncipe, más de 3.000 personas (en su mayoría, mujeres, niñas y niños) viven en condiciones extremadamente precarias. ©UNFPA Haití

La situación en el campamento de desplazados del Lycée Anténor Firmin, ubicado en Puerto Príncipe, revela la magnitud de la crisis. Allí, personas desplazadas, las encargadas de la gestión del campamento y supervivientes de la violencia de género expusieron sus condiciones de vida y los desafíos que enfrentan las mujeres y niñas en este contexto de extrema vulnerabilidad.

Durante las conversaciones con personas desplazadas, una mujer de 38 años compartió su conmovedor testimonio: “Tuvimos que huir de nuestra casa en mitad de la noche. Aquí encontramos refugio, pero la vida es difícil. Necesitamos de todo: comida, atención médica, seguridad”.

En este contexto, Sottoli reafirmó el compromiso del UNFPA de seguir apoyando a las mujeres en estos contextos difíciles. “Debemos asegurarnos de que estas mujeres y niñas reciban el apoyo necesario, no solo para sobrevivir a esta crisis, sino también para reconstruir su futuro”.

La protección de mujeres y niñas fue el centro de las conversaciones de las dos agencias de la ONU con las autoridades haitianas.

Sottoli y Vaeza se reunieron con el Primer Ministro Garry Conille y autoridades de diferentes ministerios para analizar las prioridades del gobierno y alinear las acciones de respuesta hacia los objetivos nacionales, con el fin de brindar soluciones concretas a las necesidades de las mujeres, las niñas y los niños. Los intercambios destacaron la importancia de intensificar los esfuerzos para reducir la violencia de género, especialmente en las zonas controladas por pandillas, donde las mujeres y niñas son las más vulnerables.

La violencia sexual a menudo es utilizada por las bandas para controlar y aterrorizar a las comunidades. Las mujeres y las niñas son particularmente vulnerables cuando intentan acceder a servicios esenciales o cuando ingresan a territorios controlados por grupos rivales.

Los servicios de salud sexual y reproductiva y violencia de género, incluida la gestión clínica de la violación, el apoyo psicosocial y la asistencia legal en los campamentos para las personas desplazadas, siguen siendo insuficientes e inaccesibles.

Además de las visitas a estos campamentos, las directoras regionales se reunieron con varios socios internacionales, incluidos representantes de USAID y la Unión Europea, para encontrar soluciones en la respuesta humanitaria en Haití e intercambiar las prioridades estratégicas relacionadas con la igualdad de género. Las discusiones destacaron la importancia de las alianzas y la coordinación internacional para apoyar proyectos destinados a mejorar las condiciones de vida de las mujeres y las niñas.

El UNFPA y ONU Mujeres están trabajando en colaboración con las autoridades locales para proporcionar servicios esenciales como kits de higiene y atención de salud reproductiva a las mujeres en los campamentos.

En 2024, el UNFPA ha apoyado a 25 centros de salud con equipos médicos, kits de salud sexual y reproductiva, kits de atención a la violencia sexual y medicamentos. También trabaja con socios para establecer espacios seguros para mujeres y niñas, gestionar casos de violencia de género, distribuir información vital, desplegar clínicas móviles y artículos de higiene en sitios de desplazamiento. Para ello, se emplean modalidades alternativas para la prestación de servicios; por ejemplo, una línea directa para brindar apoyo psicosocial, información y derivaciones en casos de violencia de género.

Ambas agencias de las Naciones Unidas se comprometieron a continuar trabajando en estrecha colaboración con otras organizaciones internacionales para satisfacer las necesidades urgentes de las mujeres, las niñas y las comunidades afectadas por esta crisis multidimensional.

En el Plan de Respuesta Humanitaria para 2024, el UNFPA solicita 28 millones de dólares para fortalecer y ampliar el acceso a servicios y suministros vitales de salud sexual y reproductiva y violencia de género en Haití para mujeres y niñas necesitadas.

La paz y la seguridad de las niñas y mujeres constituyen la base de toda sociedad, de ahí la importancia de continuar integrando la dimensión de género en los procesos de consolidación de la paz y recuperación económica. Las dos directoras regionales continuarán abogando por una mayor atención de la comunidad internacional sobre Haití.

Reiteraron que el proceso de revisión constitucional, el diálogo nacional y los próximos plazos electorales no pueden tener éxito sin las mujeres. Finalmente, destacaron que los puestos reservados para mujeres constituyen una estrategia deliberada para integrar a las mujeres en puestos de decisión y superar los obstáculos coyunturales y estructurales de nuestras sociedades.

María-Noel Vaeza: “Me animan las mujeres jóvenes que integran el feminismo con el cambio climático”

María-Noel Vaeza es una doctora en Derecho y Ciencias Sociales de la Universidad de la República del Uruguay y magíster en Políticas públicas de la Universidad John Hopkins en Washington DC.

María-Noel Vaeza se incorporó a la Organización de Naciones Unidas (ONU) Mujeres como directora regional para las Américas y el Caribe, en julio de 2019.

En diálogo con el programa Desde Adentro de NTN24, María-Noel Vaeza dio su opinión sobre la protección, los derechos y el empoderamiento de la mujer a escala internacional.

“La justicia para la mujer avanza desesperadamente lenta. Hay una evolución jurídica, pero faltan más jueces que entiendan los casos (de muchas mujeres desfavorecidas)… Me animan las mujeres jóvenes que integran el feminismo con el cambio climático”, acotó la entrevistada.

En cuanto al cierre de forma definitiva del Ministerio de Mujeres en Argentina, María-Noel Vaeza expresó: “Me gustaría hablar con Milei sobre eso”.

Colombia se encamina a la protección de menores con la eliminación del matrimonio infantil

Por Greace Vanegas

A falta de la sanción presidencial para que entre en vigor, la eliminación de un artículo del Código Civil, que permitía matrimonios y uniones de menores desde los 14 años que contaran con el permiso de sus padres, recibe el aplauso de las agencias de la ONU. Las niñas colombianas son más dueñas ahora de su infancia y de su futuro.

Colombia ha sumado a su historia una decisión trascendental: la eliminación de todas las formas de uniones tempranas en las cuales uno o ambos contrayentes o compañeros sean menores de 18 años.

El Congreso de la República aprobó recientemente, luego de varios intentos fallidos, un proyecto de ley que modifica un artículo del Código Civil que permitía a los mayores de 14 años contraer matrimonio con el permiso de sus padres.

La norma estaba vigente desde 1887, un reflejo del arraigo de una práctica que ha vulnerado los derechos de niñas, niños y adolescentes. En el país suramericano, una de cadacinco adolescentes está unida y una de cada 10 niñas entre los 10 y 14 años vive en esas condiciones, según estudios del Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF).

La aprobación de la ley que prohíbe el matrimonio infantil y las uniones maritales de hecho con o entre menores de edad se abrió camino con el apoyo de congresistas de diferentes corrientes políticas.

Ahora solo falta la sanción presidencial para que entre en vigencia. “Esta aprobación ha sido posible porque hemos reunido el consenso de todos los partidos políticos. No solo implica la prohibición, sino una política pública robusta que permita cambiar las costumbres y generar una conciencia en la población sobre el daño grande que se les hace a niñas, niños y adolescentes con los matrimonios y uniones”, destacó la senadora ponente Clara López.

Activistas celebran la eliminación del matrimonio infantil en el Parlamento colombiano.

Un avance por los derechos de niñas, niños y adolescentes

Con esta determinación, Colombia da un paso decisivo hacia la protección de los derechos infantiles y el cumplimiento de los Objetivos de Desarrollo Sostenible.

Concretamente, el Objetivo número 5, que apunta a lograr la igualdad entre los géneros y empoderar a todas las mujeres y las niñas, y contempla eliminar todas las prácticas nocivas, como el matrimonio infantil, precoz y forzado, y la mutilación genital femenina, al año 2030.

Bibiana Aido Almagro, representante de ONU Mujeres en Colombia, reconoció el avance que supone la prohibición para evitar violaciones a los derechos humanos de mujeres y niñas.

Desde ONU Mujeres queremos felicitar a Colombia por la magnífica noticia de la aprobación del proyecto de ley que elimina el matrimonio infantil, las uniones maritales de hecho y las uniones tempranas y forzosas. Estas prácticas afectan gravemente los derechos a la vida, la salud, la educación y la integridad de mujeres y niñas e impacta negativamente su desarrollo. Las niñas no se tocan”, afirmó.

Romper círculos de pobreza

Por su parte, Andrea Tague Montaña, oficial de género y desarrollo de UNICEF en Colombia, explica que esta excepción es una de las medidas que más favorece el futuro de niños y niñas.

“Los matrimonios infantiles y las uniones tempranas son comprendidas como prácticas nocivas que no solamente implican violencias de género, sino la vulneración de múltiples derechos que hacen que, especialmente las niñas, entren en círculos de pobreza. Refuerzan la discriminación y la idea de que lo mejor que les puede pasar a como único destino es casarse y tener hijos”, asegura la oficial.

Los matrimonios infantiles y uniones tempranaslimitan el empoderamiento económico en la transición a la vida adulta, la autonomía e independencia, de acuerdo con UNICEF.

Tague advierte que, al entrar en una relación de poder desigual con parejas entre seis y diez años mayores, las niñas tienen pocas oportunidades para decidir si quieren tener relaciones sexuales o no, cuántos hijos quisieran tener o cuál es la vida que quierenllevar.

“Entran a escenarios donde, en muchos casos, empiezan a cumplir roles de mujeres adultas. Por ejemplo, el trabajo infantil, doméstico y de cuidado es su labor casi que diaria. Son niñas que dejan de estudiar, que pierden sus derechos por entrar en una unión temprana. Es importante hacer un llamado a la sociedad para no seguir normalizando las uniones tempranas, eso es vulneración de derechos. Las niñas no dejan de ser niñas por estar viviendo con un señor”, agrega la oficial de UNICEF.

Colombia ha añadido una decisión trascendental a su historia: la eliminación de todas las formas de uniones tempranas en las que uno o ambos miembros de la pareja sean menores de 18 años.
Cortesía Leonardo Vargas/Prensa del Senado de Colombia
Colombia ha añadido una decisión trascendental a su historia: la eliminación de todas las formas de uniones tempranas en las que uno o ambos miembros de la pareja sean menores de 18 años.

Impulsar proyectos de vida

El proyecto de ley aprobado en Colombia también establece acciones para fortalecer la política pública nacional de infancia y adolescencia a través de la creación del programa nacional ‘Proyectos de vida digna para niños, niñas y adolescentes’.

El programa contará con una estrategia “para prevenir matrimonios infantiles, uniones maritales de hecho y uniones tempranas y garantizar medidas de restablecimiento de los derechos de las niñas, niños y adolescentes que han sido afectados por estas formas de violencia”, señala la norma aprobada.

La estrategia deberá incluir un énfasis especial en zonas rurales apartadas, las más vulnerables. Los pueblos indígenas también participarán en los programas de prevención y atención, en el marco de su autonomía y gobiernos propios.

“Ahora viene lo más importante y es que ese programa logre atender los determinantes estructurales de las uniones tempranas, que son la pobreza y la falta de educación y que, además, logre vincular a las familias y las comunidades en la transformación de esas normas sociales”, opina Tague Montaña.

Colombia ocupa el puesto 20 a nivel mundial con respecto al número de niñas casadas o unidas antes de cumplir los 15 años, y en América Latina y El Caribe ocupa el puesto 11 en adolescentes unidas antes de cumplir los 18 años, una realidad que se espera revertir con la nueva ley.

“Este cambio legislativo es un mensaje para la sociedad colombiana en el sentido de que el país debería promover y generar condiciones y oportunidades para que las niñas puedan tener proyectos de vida, que puedan decidir de manera autónoma y libre”, concluye la oficial de género de UNICEF.

Juventud robada de los desplazados del Congo

Atrapados entre el negro suelo volcánico y las nubes bajas, los refugios se agrupan a lo largo de las callejuelas del campamento. En estos espacios confinados, las familias desplazadas intentan sobrevivir a pesar de la falta de alimentos, agua e higiene. Aquí todos han sufrido la huida, la guerra y la violencia. Esther sólo tenía 16 años cuando tuvo que abandonar la ciudad de Saké por los bombardeos. En su vientre ya llevaba al bebé fruto de su primera violación. Esther, como muchas otras jóvenes, solía ir al bosque a recoger leña. Un día, seis hombres se cruzaron en su camino. “Estaba con dos amigas. Los hombres empezaron a intimidarnos. Mis amigas consiguieron escapar, pero yo no. Dos hombres me llevaron a la fuerza.” De vuelta a casa, Esther no se atrevió a contárselo a su familia. Unos meses después, su madre notó que su cuerpo estaba cambiando, y la joven se lo confió. Las víctimas de violencia sexual a veces son rechazadas por sus familias. A pesar del miedo a la mirada de la comunidad, Alphonsine nunca ha dejado de apoyar a su hija. “Cuando vi que empezaba a salirle la barriga, dije: Señor, ayúdame a superar esta prueba. En el pueblo, cuando se enteren de que ha tenido problemas, no me considerarán una madre porque no he sabido mantenerla a salvo. Quería suicidarse, tenía pánico. Le digo que siga buscando consejo, así la ayudo.”

Cuando madre e hija llegaron a Goma en febrero, no tenían recursos. Así que, a regañadientes, Esther vuelve al bosque a recoger leña para vender en el mercado. Fue entonces cuando se produjo la segunda violación. Esther no volvió nunca más al bosque. La asaltan pensamientos invasivos. Por la noche sueña que sus agresores vuelven para atacarla. Motivada por su madre, decide participar en los talleres de estabilización emocional de Acción contra el Hambre. “He aprendido a hablar de mi historia. Lucho por reducir los pensamientos intrusivos con los ejercicios que aprendí en Acción contra el Hambre. Siento que me tranquilizan. Pero cada vez que mi madre sale a buscar trabajo y vuelve sin nada, o cuando miro a mi bebé y pienso en el futuro, vuelven los pensamientos.” En sus brazos, Esther sostiene a su hija, nacida hace una semana. El bebé duerme plácidamente, envuelto en una gran sudadera naranja. “Cuando di a luz, sentí alegría, pero ahora me pregunto por su futuro. ¿Cómo crecerá mi hija? Sólo tiene ropa porque se la da la gente de buena voluntad. ¿Cómo sobrevivirá?” A sus 17 años, Esther ya no tiene las preocupaciones de los adolescentes de su edad. De hecho, algunos de sus amigos le han dado la espalda porque, dicen, “ya no es una jovencita.”

MILES DE VÍCTIMAS DE LA VIOLENCIA DE GÉNERO

Como Esther, miles de mujeres y niñas han sido víctimas de violencia de género en los campos de desplazados del este de la RDC. Violencia psicológica, física y sexual. “Tenemos una población muy grande de supervivientes de esta violencia. De enero a marzo de 2024, podríamos estimar que 70.000 personas son supervivientes de violencia de género, lo que demuestra la magnitud de la situación y la necesidad de establecer un plan de prevención y apoyo a las víctimas,” explica Valdés Wamba Nguimabou, responsable del departamento de Salud Mental y Apoyo Psicosocial de Acción contra el Hambre en la República Democrática del Congo. “Son personas que muestran signos de gran angustia. Tienen problemas para dormir, pensamientos suicidas y no pueden comer como antes. En nuestras actividades, estas personas se sienten escuchadas y pueden poner palabras a su sufrimiento.” Desde marzo, más de 20.000 desplazados se han beneficiado de las actividades de apoyo psicosocial de Acción contra el Hambre en los campamentos de los alrededores de Goma.

A pesar del trauma, Esther besa y acuna tiernamente a su bebe, mientras su madre la mira. “Me siento feliz, porque hay mucha gente de mi edad que no tiene nietos. Pero yo tengo una nieta. Lo que Dios me dé, lo utilizaré para cuidar de mis hijos. Iré donde me den trabajo. Si me dan uno en Goma, viviré en Goma, si es en Saké, viviré en Saké.”

SER ADOLESCENTE EN UN CAMPAMENTO

 

En las callejuelas del campamento de Lushagala 1, nos cruzamos con muchos estudiantes con sus pequeños uniformes blancos y azules. Pocos adolescentes van todavía a la escuela. Pero esta mañana, en la clínica de Acción contra el Hambre, algunos de ellos redescubren algunos de sus recuerdos de la vida escolar. Un cuaderno, un lápiz y flamantes bancos de madera. En la clínica para adolescentes, el Dr. Innocent Birindwa y la Dra. Anouarite Iranga forman a 50 voluntarios de entre 16 y 22 años. Les enseñan comportamientos de riesgo, como el abuso de drogas y alcohol, la violencia de género y la SSR (salud sexual y reproductiva). Luego se pide a estos adolescentes que transmitan el mensaje a quienes les rodean. “Si un padre habla a los jóvenes del campamento, piensan que es una amenaza y no escuchan. Pero es más fácil que los jóvenes se lleven bien entre ellos,” dice la Dra. Anouarite Iranga, supervisora de SSR. “Un líder adolescente verá a un joven fumando cáñamo y le dirá: «Hermano, estas son las consecuencias de fumar», y lo entenderá. Mientras que un padre primero regañará antes de explicar los males de fumar.”

Junto al centro de Acción contra el Hambre hay un descampado donde a los jóvenes les gusta pasar el rato. A un lado los pequeños juegan a las canicas, al otro los mayores discuten los problemas de la vida en el campamento. Antes de entrar en Acción contra el Hambre, Silas, de 18 años, dice que llevaba una vida de la que no está orgulloso. “Antes era un bandido, antes era un alcohólico.” Hace dos años, Silas abandonó precipitadamente la ciudad de Saké durante un bombardeo. En su huida, se separó de sus padres. Desde entonces, vive en Lushagala 1 con 4 hermanos menores. “Mis hermanos y hermanas podían encontrarse un día con bandidos o ser violados. Así que pensé que al menos, si me convertía en líder adolescente, podría adquirir conocimientos e ideas sobre cómo ayudarles si ocurrían esas cosas.”

Hoy, Silas ha dejado de beber, ya no forma parte de una banda y le gustaría encontrar un trabajo para mantener a su familia. En el campamento, muchos jóvenes se refugian en la bebida. “Estos jóvenes atraviesan un periodo crucial de su vida, la crisis de la adolescencia. Se enfrentan a problemas de identidad, cambios corporales e incluso psicológicos. Combinados con estos cambios, que son normales, tenemos la vida en los campamentos y todas las situaciones difíciles por las que han pasado, y se vuelve complicado para ellos.” explica Valdés Wamba Nguimabou, jefe del Departamento de Salud Mental y Apoyo Psicosocial.

A sus 16 años, Josline es una de las participantes más jóvenes en el programa de formación. “Como líder adolescente, mi papel es concienciar a los jóvenes que conozco, animarles a buscar tratamiento. He aprendido que la mejor manera de protegerse contra las ETS es usar preservativo. Y que si alguien te viola, tienes que ir a ver a los médicos para que te den medicinas.” Han pasado 3 años desde que Josline dejó Masisi con su familia. A ella también le gustaría encontrar un pequeño trabajo para no tener que ir al bosque a recoger leña. “Cuando veo a un hombre de uniforme, me asusto, porque recuerdo que fueron ellos quienes nos echaron de nuestro pueblo. Como soy niña, también tengo miedo de que me violen.” Josline ve hombres de uniforme todos los días, ya que el campo está cerca de zonas de conflicto. Entre los habitantes del lugar también hay muchos hombres armados. Su presencia aumenta la sensación de miedo e inseguridad entre la población desplazada.

UNA INFANCIA MARCADA POR LA DESNUTRICIÓN

André se durmió en el regazo de su madre, agotado. Ambos habían venido desde el cercano campamento de Rusayo para una consulta en la clínica móvil de Acción contra el Hambre en Lushagala 1. Mientras se realizaban las pruebas antropométricas, el pequeño empezó a gritar y a su madre se le escaparon algunas lágrimas. Al igual que su hermano mayor, André había sufrido una recaída de desnutrición aguda grave. “Cuando estaba en Rutshuru, mis hijos estaban bien. Les daba buena comida. Comían normalmente y no estaban en este estado,” explica Diane. La joven decidió abandonar Rutshuru con sus hijos de 4 años cuando su marido, profesor, fue asesinado por una bala perdida a la salida de la escuela. Primero fue a Masisi, a reunirse con su tío, pero allí también les alcanzaron los combates. La familia huyó de nuevo, en dirección a Goma. “Llevamos casi dos años y medio desplazados. Huí con mis hijos sin nada y aquí no recibo nada. Si gano algo de dinero lavando platos o recogiendo leña, compro arroz, pescado seco y ugali.” La familia, de 5 miembros, vive en una estrecha tienda hecha de lonas y palos. Diane ha colocado unos grandes trozos de roca negra a los pies del refugio para protegerlo del viento y la lluvia. La niebla se disipa y el volcán Nyiragongo, que domina los campos de desplazados, se va haciendo poco a poco a la vista. Diane barre escrupulosamente delante de su tienda, con el pequeño André dormitando a su espalda. “Cuando vi que se le empezaban a hinchar las piernas, fui a ver a una vecina que me dijo que en Acción contra el Hambre trataban a niños. Lo llevé allí, lo trataron y se recuperó. Una vez curado, salió del programa y vi que volvía a cambiar. Lo llevé por segunda vez. Me entristece mucho ver a mis hijos así. Me resulta difícil estar sola para cuidarlos.”

El Dr. Aimé Mukunzi está a cargo del programa de Nutrición y Salud en Goma. Atiende regularmente casos como el de André en las clínicas de Acción contra el Hambre. “Los casos de desnutrición están aumentando entre los niños menores de 5 años, dadas las condiciones de vida en los campamentos. La gente no tiene suficiente para comer y los alimentos no se distribuyen con regularidad. Algunos hogares se han mudado varias veces y ya no pueden estabilizar la dieta de sus hijos. Las condiciones de higiene son insatisfactorias, lo que provoca enfermedades que empeoran la situación nutricional de los niños.”

HOSPITALIZACIÓN DE NIÑOS MENORES DE 5 AÑOS

Cada mes, Acción contra el Hambre registra una media de 400 nuevos ingresos de niños menores de 5 años que sufren desnutrición aguda grave. La mayoría de los casos se tratan de forma ambulatoria. Los niños que muestran signos de complicaciones son derivados a los centros de salud asociados a Acción contra el Hambre, como la clínica Mungano, dirigida por monjas. “Acción contra el Hambre apoya estructuras como la clínica de Mungano, que cuenta con personal cualificado para ayudar a los niños con complicaciones. Les suministramos insumos, medicamentos y material médico, y proporcionamos cuidados nutricionales a los acompañantes de los niños,” explica el Dr. Aimé Mukunzi. Detrás de unas paredes de ladrillo rojo, la unidad de nutrición terapéutica intensiva cuenta con 9 camas. Precisamente cada 3 horas, los niños reciben un vaso de leche terapéutica. “En la fase aguda, damos leche 8 veces al día,” explica Ney Bahati Bujirir, nutricionista de la clínica de Mungano. “Cada mañana pesamos a los niños para ver si alguno ha ganado o perdido peso. Al cabo de 4 o 5 días, hacemos una prueba de apetito y, si es positiva, les preparamos papillas enriquecidas con alimentos locales.” En cuanto a las madres, toman sus comidas en el refectorio instalado en el patio, para evitar compartir alimentos inadecuados para el tratamiento de sus hijos.

Noëlla está aquí con su hija Amida, de 2 años. Ella también ha sufrido múltiples desplazamientos. Originaria de Ngungu, huyó primero a Saké y luego a Goma. “Cuando llevábamos dos meses en Lushagala, mi hija enfermó. Vine aquí, la trataron y se recuperó. Pero 4 meses después, tuvo una recaída y me dijeron que la trajera de vuelta para reanudar el tratamiento. La primera semana, empezó a beber la leche, luego la apartó. Llevamos aquí dos semanas y media.” Se nota el cansancio en la cara de Noëlla y de las demás madres. Hay preocupación por el niño enfermo, pero también por los que se han quedado en el campo o en el pueblo. “Tengo seis hijos, pero sólo cuatro están con nosotros en Lushagala,” dice Noëlla. “No sé dónde están los demás ni cómo les va.”

Clarisse, de sólo 19 años, vino para que trataran a su hija Espérance, de 2 años. “Vivíamos en Beni y enviaron a mi padre a luchar a Saké. Una bomba cayó donde vivía y murió. Fuimos a Saké a enterrarlo y luego huimos a Mugunga. Estuvimos un tiempo en una iglesia y luego nos dijeron que fuéramos al campo. Era difícil conseguir comida. Al cabo de un tiempo, me encontré con un niño enfermo y Acción contra el Hambre nos trasladó aquí, a Mungano.” Cuando nació su segundo hijo, Clarisse se dio cuenta de que Espérance volvía a sufrir edemas en las piernas y regresó a la clínica de Acción contra el Hambre. “La vida en el campo no nos conviene. No tengo marido, sólo vivo con mi madre.  No tenemos trabajo, estamos sentados sin hacer nada. Es difícil alimentarnos. Volver aquí con mis hijos es motivo de preocupación.”

Sólo este mes, la Clínica Mungano recibió 40 solicitudes de hospitalización. A Ney Bahati Bujirir le gustaría que se ampliara el departamento, para que la clínica dejara de rechazar pacientes. Como a todos aquí, le gustaría sobre todo que acabara la guerra. “Todo esto es consecuencia de la guerra. Todas estas madres vivían tranquilamente en el pueblo, cultivaban, hacían sus negocios. Las primeras víctimas de la guerra son los niños. Carcome el corazón. Nuestro deseo es la paz, para que todas las madres puedan volver a casa. Haremos nuestro trabajo hasta que haya paz.” Los conflictos en el este de la República Democrática del Congo se han intensificado desde principios de año, sin que la respuesta humanitaria esté a la altura de las necesidades detectadas. La desnutrición y el malestar psicológico están ganando terreno en los campos de desplazados, con el consiguiente riesgo de traumas a largo plazo para los niños y adolescentes que crecen allí.

Historia de abuso y justicia: veredicto para los agresores de Gisèle Pelicot

Cuatro meses después de que el mundo conociera el desgarrador caso de Gisèle Pelicot, la septuagenaria ha enfrentado en los tribunales a su exmarido, Dominique Pelicot, y a 50 hombres que la abusaron durante casi una década mientras se encontraba inconsciente. Este proceso judicial ha puesto de manifiesto crudas realidades sobre el abuso y la complicidad, destacando el manejo de la justicia en casos de tal naturaleza.

Dominique Pelicot fue condenado este jueves en Aviñón, Francia, por violación con agravantes a Gisèle, así como por el abuso de la esposa de su aprendiz, Jean-Pierre M., quien también se encuentra entre los acusados. Además, se le encontró culpable de captar imágenes de carácter sexual de su hija y nueras. La pena impuesta por el tribunal ha sido de 20 años de prisión, la máxima establecida para casos de violación en el país.

Veredictos controversiales

La fiscalía había solicitado penas más severas para los otros acusados, que sumaban hasta 650 años por las múltiples violaciones de las que habían sido señalados. Sin embargo, las condenas dictadas han sido notoriamente menores a las exigidas por los fiscales. Esta situación provocó protestas inmediatas fuera de los juzgados, donde un grupo de manifestantes expresaba su indignación con consignas como “Vergüenza a la justicia, justicia cómplice”.

Condenas que no satisfacen a los acusadores se han dado en varios casos. Lionel R., por ejemplo, recibió una pena de 8 años en lugar de los 14 solicitados. De manera similar, Charly A., quien visitó la casa de los Pelicot en seis oportunidades, fue sentenciado a 13 años frente a los 16 que pedía el ministerio público. En cuanto a Jean-Pierre M., su condena fue de 12 años, en contraste con los 17 solicitados por la fiscalía.

Seis de los involucrados en este escabroso caso también recibirán su libertad, pues han cumplido ya su condena en prisión provisional. Entre ellos se encuentra Joseph C., contra quien solo se imputó el cargo de agresión sexual sin violación. Hugues M., quien fue condenado a cinco años, también saldrá en breve debido al tiempo ya cumplido en detención.

Gisèle Pelicot revela su batalla en el tribunal, enfrentándose a su pasado tras años de abuso….

El impacto del caso

Entre los aspectos más alarmantes del veredicto se encuentra el hecho de que solo 14 de los 50 acusados han admitido su culpabilidad en este caso. La defensa de los otros ha recurrido a diversas justificaciones, alegando manipulación o presión por parte de Dominique Pelicot, sin reconocer su responsabilidad en los delitos cometidos. Este último fue arrestado en septiembre de 2020 en un supermercado mientras grababa a mujeres sin su consentimiento.

Las investigaciones revelaron una carpeta titulada “Abusos” en los dispositivos de Pelicot, lo que llevó a la autoridad a descubrir videos explícitos en los que varios hombres abusaban de Gisèle mientras estaba inconsciente. Los documentos facilitados a la policía llevaron a la identificación de 49 hombres de diversas edades que habrían acudido al domicilio de los Pelicot, junto a un aprendiz que actuó de manera similar.

En un contexto más amplio, el caso de Gisèle Pelicot ha suscitado una notable movilización feminista en Francia, con diversas manifestaciones a favor de la víctima. Su determinación por visibilizar su historia y evitar que la vergüenza recayese sobre ella ha alentado a movimientos que demandan un cambio en la cultura del consentimiento y una mayor protección legal para las víctimas de abuso.

Al menos son 70 los hombres implicados en el caso de violación de Giséle Pericot, y unos 51…

Cambio legislativo en el horizonte

El impacto de este caso puede potencialmente impulsar cambios legislativos en Francia, particularmente en la definición del ‘consentimiento’ en el Código Penal. La fiscal Laure Chabaud ha declarado que «habrá un antes y un después» gracias al coraje mostrado por Gisèle Pelicot. Este caso no solo ha puesto en la mira los deficientes manejos judiciales frente al abuso, sino que también ha generado un debate nacional sobre la necesidad de reformas que garanticen una justicia más equitativa y enfática hacia las víctimas.

En el trascurrir de los días, tanto la defensa como la acusación disponen de 10 días para apelar la sentencia emitida por el tribunal. La atención se centra ahora en el impacto que esta decisión judicial tendrá en el futuro de las políticas contra el abuso en el país. El caso Pelicot es un recordatorio sombrío de las luchas que aún enfrentan las víctimas de violencia en el sistema judicial.

Do you have questions? Call or visit us.

212-569-7144

4470 Broadway, Suite #4 New York, NY 10040

contactos@orugainternacional.org

Newsletter

Get latest news & update

Connect With Us

© 2021 – Oruga Internacional. All rights reserved.

Designed by ZetamediaNY